8 de diciembre · Atravesar el valle
Salmo 23:4: aunque ande en valle de sombra de muerte
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 8 de diciembre.
Versículo del día: Salmo 23:1-6 RV1909
Tienes cincuenta y siete años y eres carpintero en San Pedro Sula. Hace cuatro meses detuvieron a tu hijo de veintidós años: dicen que andaba con unos muchachos que robaron una moto, y él jura que no sabía nada. El proceso va lento: audiencias que se aplazan, un abogado que cobra por adelantado y pocas noticias. Cada quince días haces la fila de visita desde la madrugada, con una bolsa de comida y el estómago apretado. En la iglesia algunos te saludan con lástima y otros ya no te saludan. Tu esposa casi no come. Te despiertas a las tres de la mañana con un peso en el pecho y una sola pregunta: ¿cuándo se acaba esto? Sientes que caminas por un túnel sin salida.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el trabajo que pude hacer, por la comida que logramos llevarle a mi hijo y por mi esposa, que sigue a mi lado. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto me pesa esta espera. No entiendo por qué estamos en este valle, pero no quiero atravesarlo sin ti. Guarda a mi hijo donde está, que reconozca lo que tenga que reconocer y que no pierda la esperanza; hágase tu voluntad. Dame paciencia, sabiduría con el proceso y un corazón que no se amargue. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando. 6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 23:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El versículo 4 es el corazón del Salmo 23: «Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.» En las tierras de Judea, donde David pastoreaba, los caminos hacia nuevos pastos bajaban por quebradas estrechas y hondas donde casi no entraba el sol. “Sombra de muerte” significa oscuridad profunda, espesa: no habla solo del morir, sino de cualquier lugar donde todo se ve negro. Y el verbo importa: “aunque ande”. El valle no es el destino; es un tramo del camino, y se atraviesa caminando, a veces muy despacio.
El salmo no promete que la oveja no pasará por el valle; dice que no lo pasará sola. En la oscuridad, Dios deja de ser un tema y se vuelve presencia: “tú estarás conmigo”. Esto revela algo de él: no siempre nos saca enseguida del valle, pero entra en él con nosotros. “No temeré mal alguno” no significa que no sientas miedo, sino que el miedo no tiene la última palabra. Así le habló Dios a su pueblo por medio de Isaías: «Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.» (Isaías 43:2). Dice “cuando”, no “si”.
Jesús no les prometió a sus discípulos un camino sin valles. La noche antes de su muerte les dijo: «Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33). Su paz no espera a que termine la aflicción; se recibe en medio de ella.
Atravesar el valle te pide dar el paso de hoy, no resolver todo el camino: preguntar por la defensa pública, ir a la próxima audiencia, escribirle a tu hijo una carta que le recuerde que lo amas. También te pide cuidar tu cuerpo y tu mente: si el insomnio o la tristeza no ceden, buscar a un médico o a un psicólogo es parte del cuidado de Dios, no una falta de fe. Y mira a quienes hacen la fila contigo: otros padres y madres atraviesan el mismo valle. Una palabra, un café o una oración compartida puede ser la manera como el Pastor los alcanza a ellos, y también a ti.
¿Qué paso, solo el de hoy, te pide Dios en el valle que estás atravesando?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la vida de mi hijo, por mi esposa y por las personas que todavía nos acompañan, aunque hoy me cueste verlo. Tú conoces la angustia de esta espera y lo que siento cuando lo veo detrás de las rejas. Muéstranos tu voluntad: si lo tienes a bien, que se haga justicia pronto, y si el camino es largo, danos sabiduría para atravesarlo. Dame valor para dar el paso de hoy y para cuidar a mi esposa. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está contigo en este valle: en la madrugada, en la fila de visita y en la celda de tu hijo. No necesitas ver la salida para saber que no estás solo. Que el Espíritu de Dios te sostenga en este silencio y te dé paz para el paso de hoy.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre su presencia en medio de la oscuridad?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué parte de este valle quieres controlar y no puedes? Ponla en las manos de Dios, aunque tengas que volver a hacerlo cada madrugada.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana iré a preguntar por la defensa pública, le escribiré una carta a mi hijo y pediré una cita médica por el insomnio; en la próxima visita le preguntaré su nombre al señor que siempre hace la fila solo”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Isaías 43:1-3. Dios no promete que no pasaremos por las aguas, sino que estará con nosotros al pasar.
«Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.» (Isaías 43:2) - Juan 16:29-33. Jesús anuncia la aflicción y da su paz en medio de ella.
«Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33) - 2 Corintios 4:7-10. Atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero sin desesperar.
«Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;» (2 Corintios 4:8) - Miqueas 7:7-8. Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.
«Tú, enemiga mía, no te huelgues de mí: porque aunque caí, he de levantarme; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.» (Miqueas 7:8)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Salmo 23:4: aunque ande en valle de sombra de muerte.