8 de junio · Escuchar antes de reaccionar
Santiago 1:19: pronto para oír, tardío para hablar
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 8 de junio.
Versículo del día: Santiago 1:19-27 RV1909
Tienes treinta y seis años y eres profesor de violín en la orquesta infantil de un barrio de Mérida, en Venezuela. Los domingos también tocas en el grupo de alabanza de tu iglesia. Luis, de trece años, llevaba un mes llegando tarde a los ensayos, sin estudiar la partitura y con mala cara. El sábado, cuando le llamaste la atención, te contestó feo, y tú, delante de todos, le dijiste: “Si no te interesa, no vuelvas”. No volvió. Ayer una vecina te contó que el papá de Luis murió en marzo, que la mamá vende arepas desde las cuatro de la mañana y que él cuida a sus dos hermanitas por las tardes. Te quedaste frío. Ni siquiera le preguntaste qué le pasaba. Esta noche el violín está en su estuche y no lo quieres abrir.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la música que llena mis manos, por mis alumnos y por la vida de Luis, de sus hermanitas y de su mamá. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que hablé con enojo sin conocer su dolor. Pongo a esa familia en tus manos; que se haga tu voluntad. Enséñame a oír primero, a hablar después y a no enojarme tan pronto. Y dame valor para ir a buscar mañana al niño que alejé. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: 20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas. 22Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos. 23Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se consideró á sí mismo, y se fué, y luego se olvidó qué tal era. 25Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. 26Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana. 27La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.
Santiago 1:19-27 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Santiago escribe a creyentes dispersos que pasaban por pruebas, y les habla con la claridad de un pastor. Su carta es muy práctica: le interesa menos lo que decimos creer y más cómo vivimos. Aquí da un consejo de tres partes: «Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:» El orden importa: primero oír. Y explica por qué: «Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.» Aunque tengas razón en que la disciplina es necesaria, el enojo apresurado no produce lo que Dios quiere.
Luego Santiago usa la imagen del espejo: quien oye la palabra y no la practica es como el que se mira, se va y olvida cómo era. Y concluye con dos pruebas concretas de una fe verdadera. La primera es la lengua: «Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana.» La segunda, el cuidado de los más frágiles: «La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.» Esto revela algo de Dios: su corazón está con el que ha perdido a su padre y con la mujer que se quedó sola. La Escritura lo llama «Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario:» (Salmo 68:5). Luis y su mamá son exactamente las personas que Dios pone delante de ti.
Jesús se detuvo ante una viuda que enterraba a su único hijo. Nadie le pidió nada; él la miró: «Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.» (Lucas 7:13). Antes de hablar, miró y se compadeció.
Tu parte es reconocer que hablaste antes de oír, y no quedarte en la culpa. Busca a Luis, pídele perdón delante de quien haga falta y pregúntale cómo está. Quizá puedas ajustar el horario de los ensayos, prestarle un violín para estudiar en casa o acercarte a su mamá para ver en qué puede ayudar la iglesia. La alabanza del domingo tiene sentido cuando se parece a lo que haces el lunes.
¿A quién has juzgado sin antes escuchar lo que estaba viviendo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la música, por los niños de la orquesta, por el violín que me has permitido aprender y enseñar, y por Luis y su familia. Tú sabes lo que siento al saber lo que él estaba viviendo y cómo le hablé sin preguntarle nada. Reconozco que fui pronto para hablar y para enojarme. Si lo tienes a bien, dame la oportunidad de recuperar a Luis, y si no, ayúdame a servir a su familia de otra manera. Dame humildad para pedirle perdón y disciplina para escuchar antes de reaccionar. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, el que oye antes de hablar y ve el dolor que otros esconden. No tienes que tocar ni decir nada; solo escuchar. Que el Espíritu de Dios te enseñe a mirar a cada niño como lo mira él.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de escuchar a los demás?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué impaciencia, qué orgullo de maestro o qué culpa necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de labios.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana iré a la casa de Luis con su violín, le pediré perdón por lo que le dije y le preguntaré cómo está. Hablaré con su mamá para buscar un horario de ensayo que le sirva, y el domingo le contaré al pastor la situación para ver cómo puede acompañarlas la iglesia”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 7:11-15. Jesús ve a la viuda de Naín y se compadece de ella.
«Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.» (Lucas 7:13) - Proverbios 18:13-15. Responder antes de oír es necedad; el oído del sabio busca entender.
«El que responde palabra antes de oir, le es fatuidad y oprobio.» (Proverbios 18:13) - Isaías 1:16-17. Aprender a hacer el bien: oír al huérfano y amparar a la viuda.
«Aprended á hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.» (Isaías 1:17) - Salmo 68:4-6. Dios es Padre de huérfanos y defensor de viudas.
«Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario:» (Salmo 68:5)
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Esta oración también está en el archivo: Santiago 1:19: pronto para oír, tardío para hablar.