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Acercarse a Dios más para oír que para hablar
Eclesiastés 5:2: sean pocas tus palabras
Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.
Versículo del día: Eclesiastés 5:1-7 RV1909
Tienes cuarenta años y eres profesora de inglés en un colegio de Tarija. El año pasado tu mamá sufrió un derrame y pasó once días en terapia intensiva. En la sala de espera le prometiste a Dios: “Si ella sale de esta, daré clases de inglés gratis a los chicos del barrio todos los sábados”. Tu mamá se recuperó. Diste tres clases en la iglesia y luego empezaron las excusas: el cansancio, las calificaciones, un viaje. Los chicos preguntan cuándo vuelves y tú cambias de tema. También notas que tus oraciones son largas listas de pedidos, dichas a toda prisa antes de dormir, sin un momento para escuchar. Esta noche, al revisar tu agenda llena, sientes vergüenza: le prometiste algo a Dios y no lo has cumplido, y ya ni sabes cómo hablarle.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por mi mamá que sigue conmigo, por mis alumnos, por mi casa y por tu paciencia conmigo. Me quedo en silencio delante de ti… Esta noche no quiero llenarte de palabras; quiero escucharte. Reconozco que prometí y no cumplí, y que me he acercado a ti con prisa. Pongo en tus manos mi tiempo y mis compromisos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame un corazón sencillo, palabras pocas y verdaderas, y la disciplina de cumplir lo que digo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Cuando fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal. 2No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras. 3Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. 4Cuando á Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres. 5Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues. 6No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? 7Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.
Eclesiastés 5:1-7 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El Predicador habla aquí de cómo acercarse a Dios, y empieza por los pies: «Cuando fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.» “Guardar el pie” es entrar con cuidado, con reverencia. Y luego habla de la boca: «No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.» No prohíbe orar ni pedir; enseña que delante de Dios lo primero es escuchar.
Esto revela algo de Dios: es grande y santo, y nos toma en serio, también nuestras palabras. Por eso el texto sigue con las promesas: «Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues.» Y aquí conviene una aclaración: Dios no sanó a tu mamá a cambio de tus clases. Él no negocia ni cobra favores; su cuidado es gracia. Pero una promesa hecha con el corazón es una palabra dada, y cumplirla es una forma de gratitud y de honestidad delante de él.
Jesús enseñó: «Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.» (Mateo 6:7). Y también: «Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.» (Mateo 5:37). Pocas palabras, palabras verdaderas, y una vida que las respalde.
Tu parte no es castigarte, sino volver. Puedes presentarte delante de Dios con sencillez, reconocer que no cumpliste y preguntarle qué espera de ti ahora. Quizá sean los sábados que prometiste, o quizá un compromiso más realista que sí puedas sostener, conversado con honestidad con tu pastor y con los papás de los chicos. Y en tus oraciones de la noche, prueba a decir menos y a quedarte más en silencio. A veces la respuesta llega cuando dejamos de hablar.
¿Qué palabra le diste a Dios o a otros que todavía no has cumplido?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la vida de mi mamá, por los médicos que la atendieron, por mi trabajo y por los chicos del barrio que siguen esperándome. Reconozco que te hice una promesa y no la he cumplido, y que te hablo mucho y te escucho poco. Muéstrame qué esperas de mí ahora y dame sabiduría para ordenar mi tiempo. Dame valor para cumplir lo que dije, honestidad para no prometer lo que no puedo y disciplina para callar y escucharte. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que no necesitas llenar el silencio con palabras. Él ya sabe lo que hay en tu corazón. Que el Espíritu de Dios te enseñe a escuchar más que a hablar.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus palabras y tus promesas?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué culpa, qué excusa o qué agenda llena necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana hablaré con el pastor y con los papás de los chicos para retomar las clases de inglés con un horario que sí pueda cumplir. Este sábado volveré a la iglesia con los chicos y les pediré disculpas por haber faltado”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 21:28-32. Dos hijos: el que dice “voy” y no va, y el que dice “no” y después va.
«Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.» (Mateo 21:30) - Mateo 5:33-37. Jesús enseña a que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no.
«Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.» (Mateo 5:37) - Salmo 15:1-5. Quien habita con Dios cumple su palabra aunque le cueste.
«Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra á los que temen á Jehová: y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.» (Salmo 15:4)
Esta oración se lee los días: 15 de agosto.