Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

15 de agosto · Acercarse a Dios más para oír que para hablar

Eclesiastés 5:2: sean pocas tus palabras

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 15 de agosto.

Versículo del día: Eclesiastés 5:1-7 RV1909

Tienes cuarenta años y eres profesora de inglés en un colegio de Tarija. El año pasado tu mamá sufrió un derrame y pasó once días en terapia intensiva. En la sala de espera le prometiste a Dios: “Si ella sale de esta, daré clases de inglés gratis a los chicos del barrio todos los sábados”. Tu mamá se recuperó. Diste tres clases en la iglesia y luego empezaron las excusas: el cansancio, las calificaciones, un viaje. Los chicos preguntan cuándo vuelves y tú cambias de tema. También notas que tus oraciones son largas listas de pedidos, dichas a toda prisa antes de dormir, sin un momento para escuchar. Esta noche, al revisar tu agenda llena, sientes vergüenza: le prometiste algo a Dios y no lo has cumplido, y ya ni sabes cómo hablarle.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi mamá que sigue conmigo, por mis alumnos, por mi casa y por tu paciencia conmigo. Me quedo en silencio delante de ti… Esta noche no quiero llenarte de palabras; quiero escucharte. Reconozco que prometí y no cumplí, y que me he acercado a ti con prisa. Pongo en tus manos mi tiempo y mis compromisos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame un corazón sencillo, palabras pocas y verdaderas, y la disciplina de cumplir lo que digo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Cuando fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal. 2No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras. 3Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. 4Cuando á Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres. 5Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues. 6No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? 7Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.

    Eclesiastés 5:1-7 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Predicador habla aquí de cómo acercarse a Dios, y empieza por los pies: «Cuando fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.» “Guardar el pie” es entrar con cuidado, con reverencia. Y luego habla de la boca: «No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.» No prohíbe orar ni pedir; enseña que delante de Dios lo primero es escuchar.

    Esto revela algo de Dios: es grande y santo, y nos toma en serio, también nuestras palabras. Por eso el texto sigue con las promesas: «Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues.» Y aquí conviene una aclaración: Dios no sanó a tu mamá a cambio de tus clases. Él no negocia ni cobra favores; su cuidado es gracia. Pero una promesa hecha con el corazón es una palabra dada, y cumplirla es una forma de gratitud y de honestidad delante de él.

    Jesús enseñó: «Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos.» (Mateo 6:7). Y también: «Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.» (Mateo 5:37). Pocas palabras, palabras verdaderas, y una vida que las respalde.

    Tu parte no es castigarte, sino volver. Puedes presentarte delante de Dios con sencillez, reconocer que no cumpliste y preguntarle qué espera de ti ahora. Quizá sean los sábados que prometiste, o quizá un compromiso más realista que sí puedas sostener, conversado con honestidad con tu pastor y con los papás de los chicos. Y en tus oraciones de la noche, prueba a decir menos y a quedarte más en silencio. A veces la respuesta llega cuando dejamos de hablar.

    ¿Qué palabra le diste a Dios o a otros que todavía no has cumplido?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la vida de mi mamá, por los médicos que la atendieron, por mi trabajo y por los chicos del barrio que siguen esperándome. Reconozco que te hice una promesa y no la he cumplido, y que te hablo mucho y te escucho poco. Muéstrame qué esperas de mí ahora y dame sabiduría para ordenar mi tiempo. Dame valor para cumplir lo que dije, honestidad para no prometer lo que no puedo y disciplina para callar y escucharte. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que no necesitas llenar el silencio con palabras. Él ya sabe lo que hay en tu corazón. Que el Espíritu de Dios te enseñe a escuchar más que a hablar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus palabras y tus promesas?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué culpa, qué excusa o qué agenda llena necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana hablaré con el pastor y con los papás de los chicos para retomar las clases de inglés con un horario que sí pueda cumplir. Este sábado volveré a la iglesia con los chicos y les pediré disculpas por haber faltado”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 21:28-32. Dos hijos: el que dice “voy” y no va, y el que dice “no” y después va.
    «Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.» (Mateo 21:30)
  • Mateo 5:33-37. Jesús enseña a que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no.
    «Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.» (Mateo 5:37)
  • Salmo 15:1-5. Quien habita con Dios cumple su palabra aunque le cueste.
    «Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra á los que temen á Jehová: y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.» (Salmo 15:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Eclesiastés 5:2: sean pocas tus palabras.

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