Oración de la Noche

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Prioridades y consumismo: por qué nunca alcanza

Hageo 1:6: recibe su jornal en trapo horadado

Oración para antes de dormir, con su versículo y un devocional.

Versículo del día: Hageo 1:5-9 RV1909

Tienes treinta y tres años y vendes ropa y maquillaje por redes sociales desde tu departamento en la colonia Narvarte, en Ciudad de México. Haces transmisiones en vivo tres noches por semana y te va mejor que en tu antigua oficina. Pero el dinero se va como agua: el celular nuevo para que los en vivo se vean mejor, el aro de luz, las compras a meses sin intereses, la comida por aplicación casi todos los días, los tenis que viste en otra cuenta. Tienes tres tarjetas al tope y cada quincena tapas una con otra. El domingo tu mamá te pidió ayuda para comprar su medicina de la presión y le dijiste que no tenías. Hace meses dejaste tu grupo de la iglesia “porque no te da la vida”. Ganas más que nunca, y nunca te alcanza.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por las ventas y también por lo que no se vendió, por la comida que hubo en mi mesa y por la vida de mi mamá. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he corrido a mi propia casa y te he dejado de último. Pongo en tus manos mis deudas, mis ganas de comprar y mi miedo a quedarme atrás de las demás. Que se haga tu voluntad y no la mía. Dame sabiduría para ordenar mi dinero, dominio propio cuando abra el celular y generosidad para compartir con quien lo necesita. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    5Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos. 6Sembráis mucho, y encerráis poco; coméis, y no os hartáis; bebéis, y no os saciáis; os vestís, y no os calentáis; y el que anda á jornal recibe su jornal en trapo horadado. 7Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré honrado, ha dicho Jehová. 9Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y soplo en ello. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre á su propia casa.

    Hageo 1:5-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Hageo habló alrededor del año 520 antes de Cristo a los judíos que habían regresado del destierro en Babilonia. Habían empezado a reconstruir el templo, pero lo dejaron a medias, y llevaban años diciendo: «Jehová de los ejércitos habla así, diciendo: Este pueblo dice: No es aún venido el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.» Mientras tanto arreglaban sus propias casas. Por eso el profeta les pregunta: «¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de morar en vuestras casas enmaderadas, y esta casa está desierta?» Las casas “enmaderadas” eran casas con paredes forradas en madera, un lujo de la época. Y Hageo describe lo que estaban viviendo: «Sembráis mucho, y encerráis poco; coméis, y no os hartáis; bebéis, y no os saciáis; os vestís, y no os calentáis; y el que anda á jornal recibe su jornal en trapo horadado.» El “trapo horadado” es una bolsa rota: ganas, y no sabes dónde quedó.

    Este pasaje se ha usado a veces para decir que, si das dinero, Dios te va a prosperar. Pero Hageo no ofrece un negocio. El problema del pueblo no era un edificio, sino el orden del corazón: «Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y soplo en ello. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre á su propia casa.» Cada uno corría a lo suyo y dejaba a Dios al final de la lista. Lo que Dios pedía era volver a ocupar el centro: «Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré honrado, ha dicho Jehová.» Por eso el profeta repite dos veces: «Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos.» Esto revela algo de Dios: no compite con tus cosas, pero sabe que ninguna de ellas puede llenar el lugar que le corresponde a él. Y cuando el pueblo escuchó, Dios no respondió primero con riquezas, sino con su presencia: «Entonces Haggeo, enviado de Jehová, habló por mandado de Jehová, al pueblo, diciendo: Yo soy con vosotros, dice Jehová.» (Hageo 1:13).

    Jesús le habló de esto a una mujer que había buscado llenarse de muchas maneras: «Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;» (Juan 4:13). Y enseñó un orden distinto: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» (Mateo 6:33). En ese pasaje, “estas cosas” son la comida y el vestido, lo necesario para vivir, no la lista de antojos.

    “Pensar bien sobre tus caminos” es algo muy concreto. Siéntate con tus estados de cuenta y escribe lo que ganas y a dónde se va. Deja de pagar deudas con más deudas y busca la orientación de alguien que sepa de finanzas. Pregúntate con honestidad qué intentas llenar con cada compra: ¿la ansiedad, el cansancio, la comparación con otras vendedoras? Vuelve a tu grupo de la iglesia, donde no eres una cuenta con seguidores sino una hermana. Y tu mamá: su medicina vale más que unos tenis. Dar para ella no es perder; es honrarla, y es dejar que lo que Dios te da corra hacia otros.

    ¿Qué estás tratando de llenar con lo que compras, y qué lugar ocupa Dios en tus prioridades?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por el trabajo que me has dado, por cada clienta, por mi salud, por mi mamá y por el techo donde vivo. Reconozco que he gastado sin pensar, que he buscado en las compras lo que solo tú das y que le dije que no a mi mamá mientras me compraba cosas que no necesitaba. Muéstrame qué esperas de mí con lo que gano. Si lo tienes a bien, ayúdame a salir de estas deudas; y mientras salgo, dame disciplina para gastar con orden, valor para pedir ayuda y un corazón que te ponga primero a ti. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en este cuarto lleno de cajas y de ropa por enviar. Él no se impresiona con lo que tienes ni te desprecia por lo que debes. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a pensar bien sobre tus caminos.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus prioridades y tu manera de gastar?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué compra, qué comparación o qué ansiedad necesitas poner en las manos de Dios? Entrégala de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana voy a anotar todo lo que gano y lo que gasto, voy a borrar las tarjetas guardadas en las aplicaciones y no haré compras nuevas a meses. El domingo le llevaré a mi mamá su medicina y me quedaré a comer con ella, y le escribiré a mi grupo de la iglesia para volver”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 12:16-21. El rico que agrandó sus graneros pensando en sí mismo, y no era rico en Dios.
    «Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.» (Lucas 12:21)
  • Eclesiastés 5:10-12. El que ama el dinero no se sacia de dinero.
    «El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.» (Eclesiastés 5:10)
  • Proverbios 30:7-9. Pedir el pan necesario: ni pobreza ni riquezas que me alejen de Dios.
    «Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester;» (Proverbios 30:8)
  • Filipenses 4:11-13. Pablo aprendió a contentarse, tanto en la abundancia como en la necesidad.
    «No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido á contentarme con lo que tengo.» (Filipenses 4:11)

Esta oración se lee los días: 28 de septiembre.

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