28 de septiembre · Prioridades y consumismo: por qué nunca alcanza
Hageo 1:6: recibe su jornal en trapo horadado
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de septiembre.
Versículo del día: Hageo 1:5-9 RV1909
Tienes treinta y tres años y vendes ropa y maquillaje por redes sociales desde tu departamento en la colonia Narvarte, en Ciudad de México. Haces transmisiones en vivo tres noches por semana y te va mejor que en tu antigua oficina. Pero el dinero se va como agua: el celular nuevo para que los en vivo se vean mejor, el aro de luz, las compras a meses sin intereses, la comida por aplicación casi todos los días, los tenis que viste en otra cuenta. Tienes tres tarjetas al tope y cada quincena tapas una con otra. El domingo tu mamá te pidió ayuda para comprar su medicina de la presión y le dijiste que no tenías. Hace meses dejaste tu grupo de la iglesia “porque no te da la vida”. Ganas más que nunca, y nunca te alcanza.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por las ventas y también por lo que no se vendió, por la comida que hubo en mi mesa y por la vida de mi mamá. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he corrido a mi propia casa y te he dejado de último. Pongo en tus manos mis deudas, mis ganas de comprar y mi miedo a quedarme atrás de las demás. Que se haga tu voluntad y no la mía. Dame sabiduría para ordenar mi dinero, dominio propio cuando abra el celular y generosidad para compartir con quien lo necesita. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
5Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos. 6Sembráis mucho, y encerráis poco; coméis, y no os hartáis; bebéis, y no os saciáis; os vestís, y no os calentáis; y el que anda á jornal recibe su jornal en trapo horadado. 7Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré honrado, ha dicho Jehová. 9Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y soplo en ello. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre á su propia casa.
Hageo 1:5-9 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Hageo habló alrededor del año 520 antes de Cristo a los judíos que habían regresado del destierro en Babilonia. Habían empezado a reconstruir el templo, pero lo dejaron a medias, y llevaban años diciendo: «Jehová de los ejércitos habla así, diciendo: Este pueblo dice: No es aún venido el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.» Mientras tanto arreglaban sus propias casas. Por eso el profeta les pregunta: «¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de morar en vuestras casas enmaderadas, y esta casa está desierta?» Las casas “enmaderadas” eran casas con paredes forradas en madera, un lujo de la época. Y Hageo describe lo que estaban viviendo: «Sembráis mucho, y encerráis poco; coméis, y no os hartáis; bebéis, y no os saciáis; os vestís, y no os calentáis; y el que anda á jornal recibe su jornal en trapo horadado.» El “trapo horadado” es una bolsa rota: ganas, y no sabes dónde quedó.
Este pasaje se ha usado a veces para decir que, si das dinero, Dios te va a prosperar. Pero Hageo no ofrece un negocio. El problema del pueblo no era un edificio, sino el orden del corazón: «Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y soplo en ello. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre á su propia casa.» Cada uno corría a lo suyo y dejaba a Dios al final de la lista. Lo que Dios pedía era volver a ocupar el centro: «Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré honrado, ha dicho Jehová.» Por eso el profeta repite dos veces: «Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos.» Esto revela algo de Dios: no compite con tus cosas, pero sabe que ninguna de ellas puede llenar el lugar que le corresponde a él. Y cuando el pueblo escuchó, Dios no respondió primero con riquezas, sino con su presencia: «Entonces Haggeo, enviado de Jehová, habló por mandado de Jehová, al pueblo, diciendo: Yo soy con vosotros, dice Jehová.» (Hageo 1:13).
Jesús le habló de esto a una mujer que había buscado llenarse de muchas maneras: «Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;» (Juan 4:13). Y enseñó un orden distinto: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» (Mateo 6:33). En ese pasaje, “estas cosas” son la comida y el vestido, lo necesario para vivir, no la lista de antojos.
“Pensar bien sobre tus caminos” es algo muy concreto. Siéntate con tus estados de cuenta y escribe lo que ganas y a dónde se va. Deja de pagar deudas con más deudas y busca la orientación de alguien que sepa de finanzas. Pregúntate con honestidad qué intentas llenar con cada compra: ¿la ansiedad, el cansancio, la comparación con otras vendedoras? Vuelve a tu grupo de la iglesia, donde no eres una cuenta con seguidores sino una hermana. Y tu mamá: su medicina vale más que unos tenis. Dar para ella no es perder; es honrarla, y es dejar que lo que Dios te da corra hacia otros.
¿Qué estás tratando de llenar con lo que compras, y qué lugar ocupa Dios en tus prioridades?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el trabajo que me has dado, por cada clienta, por mi salud, por mi mamá y por el techo donde vivo. Reconozco que he gastado sin pensar, que he buscado en las compras lo que solo tú das y que le dije que no a mi mamá mientras me compraba cosas que no necesitaba. Muéstrame qué esperas de mí con lo que gano. Si lo tienes a bien, ayúdame a salir de estas deudas; y mientras salgo, dame disciplina para gastar con orden, valor para pedir ayuda y un corazón que te ponga primero a ti. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en este cuarto lleno de cajas y de ropa por enviar. Él no se impresiona con lo que tienes ni te desprecia por lo que debes. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a pensar bien sobre tus caminos.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus prioridades y tu manera de gastar?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué compra, qué comparación o qué ansiedad necesitas poner en las manos de Dios? Entrégala de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana voy a anotar todo lo que gano y lo que gasto, voy a borrar las tarjetas guardadas en las aplicaciones y no haré compras nuevas a meses. El domingo le llevaré a mi mamá su medicina y me quedaré a comer con ella, y le escribiré a mi grupo de la iglesia para volver”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 12:16-21. El rico que agrandó sus graneros pensando en sí mismo, y no era rico en Dios.
«Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.» (Lucas 12:21) - Eclesiastés 5:10-12. El que ama el dinero no se sacia de dinero.
«El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.» (Eclesiastés 5:10) - Proverbios 30:7-9. Pedir el pan necesario: ni pobreza ni riquezas que me alejen de Dios.
«Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester;» (Proverbios 30:8) - Filipenses 4:11-13. Pablo aprendió a contentarse, tanto en la abundancia como en la necesidad.
«No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido á contentarme con lo que tengo.» (Filipenses 4:11)
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