29 de septiembre · No menospreciar los comienzos pequeños
Zacarías 4:6: no con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 29 de septiembre.
Versículo del día: Zacarías 4:6-10 RV1909
Tienes veintisiete años y eres maestra de preescolar en una escuelita rural de una compañía de Caaguazú, en Paraguay. Tus diecinueve alumnos hablan guaraní en la casa, y muchos nunca han tenido un libro en las manos. A comienzos de año armaste un rincón de lectura con una caja de cartón pintada y catorce libros usados que te regalaron en Coronel Oviedo. Después invitaste a las madres a leer cuentos los sábados por la mañana: vinieron tres, y una de ellas no sabe leer y solo escucha. Una colega se rió: “Eso no va a cambiar nada”. En las redes ves a maestras de Asunción con aulas llenas de colores, proyectores y bibliotecas enteras, y esta noche, corrigiendo cuadernos a la luz de una lámpara, piensas que lo tuyo no vale la pena y que mejor lo dejas.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día en la escuela, por cada niño que llegó, por la merienda que recibieron, por mi salud y por la vocación que pusiste en mí. Me quedo en silencio delante de ti… Te entrego mi cansancio, la risa de mi colega y las ganas de dejarlo todo. Que no sea mi fuerza la que sostenga este trabajo, sino tu espíritu; y que se haga tu voluntad y no la mía. Dame paciencia para sembrar sin ver frutos, humildad para no compararme y amor para mirar a cada niño como tú lo miras. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
6Entonces respondió y hablóme, diciendo: Esta es palabra de Jehová á Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. 7¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido á llanura: él sacará la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia á ella. 8Y fué palabra de Jehová á mí, diciendo: 9Las manos de Zorobabel echarán el fundamento á esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió á vosotros. 10Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de Jehová que recorren por toda la tierra.
Zacarías 4:6-10 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Zacarías profetizó al mismo tiempo que Hageo, cuando los judíos que habían vuelto de Babilonia intentaban reconstruir el templo. Zorobabel era el gobernador. La obra llevaba años detenida, los recursos eran pocos y los cimientos se veían modestos; algunos ancianos que habían conocido el templo de Salomón lloraban al compararlos (Esdras 3:12). A ese hombre desanimado le llega esta palabra: «Entonces respondió y hablóme, diciendo: Esta es palabra de Jehová á Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.» “Ejército” habla de poder militar y “fuerza” de capacidad humana: ninguna de las dos sacaría adelante esa obra. El “gran monte” del versículo siguiente es la montaña de obstáculos que se veía imposible.
Y luego viene una frase que parece escrita para ti: «Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de Jehová que recorren por toda la tierra.» La plomada es la pesa colgada de un hilo con la que el albañil revisa que la pared quede derecha: verla en la mano de Zorobabel quería decir que la obra seguía. Y los ojos de Jehová recorren toda la tierra; nada se le escapa, ni siquiera una escuelita al final de un camino de tierra. Esto revela algo de Dios: no mide como medimos nosotros. Pero fíjate que “con mi espíritu” no significa que Zorobabel se quedara sentado: «Las manos de Zorobabel echarán el fundamento á esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió á vosotros.» Las manos trabajaban; la fuerza venía de Dios. Y la promesa no fue que todo sería grande y rápido, sino que la obra se terminaría.
Jesús describió así el reino de Dios: «Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:» «El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.» (Mateo 13:31-32). Él mismo empezó con un puñado de pescadores en un rincón de Galilea.
Tu parte es ser fiel en lo pequeño: abrir el rincón de lectura aunque vengan tres madres, leerles a diecinueve niños como si fueran los únicos del mundo. Las redes te muestran el resultado de otras; no te muestran su camino ni el tuyo. Quizá la madre que no sabe leer y solo escucha es la persona más importante de esos sábados. Tu valor no depende del tamaño de lo que logras, sino de lo que eres ante Dios. Y tu colega no es tu enemiga: quizá también está cansada. Invitarla sin resentimiento puede ser otro comienzo pequeño.
¿Qué comienzo pequeño de tu vida estás menospreciando porque no se parece a lo que ves en otros?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mis diecinueve alumnos, por su lengua y su risa, por las tres madres que vinieron el sábado, por los catorce libros y por el trabajo que me permite servir en esta compañía. Tú sabes que me siento pequeña y que me dolió la burla de mi colega. Muéstrame si este rincón de lectura es parte de lo que esperas de mí; si lo es, dame constancia para seguir aunque nadie lo vea, y si no, dame claridad para entender otro camino. Ayúdame a dejar de compararme y dame alegría en lo poco. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, junto a la lámpara y los cuadernos, y que sus ojos recorren toda la tierra, también los caminos de tu compañía. Nada de lo que haces con amor es invisible para él. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio la fuerza que no viene de ti.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el valor de los comienzos pequeños?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué deseo de resultados grandes, de reconocimiento o de compararte con otras necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “El sábado volveré a abrir el rincón de lectura aunque vengan solo tres madres. Esta semana visitaré a ña Rosa, la madre que no sabe leer, para leerle un cuento en guaraní y en castellano, e invitaré a mi colega a contar una historia con nosotras”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 13:31-33. El reino de los cielos empieza como un grano de mostaza y como un poco de levadura.
«El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.» (Mateo 13:32)
📖 Leer Mateo 13:31-33 completo - Esdras 3:10-13. Al echar los cimientos del templo, unos lloraban comparando y otros gritaban de alegría.
«Y muchos de los sacerdotes y de los Levitas y de los cabezas de los padres, ancianos que habían visto la casa primera, viendo fundar esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría.» (Esdras 3:12)
📖 Leer Esdras 3:10-13 completo - 1 Corintios 3:5-9. Uno planta, otro riega, y Dios da el crecimiento.
«Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.» (1 Corintios 3:7)
📖 Leer 1 Corintios 3:5-9 completo - Marcos 4:26-29. La semilla crece de noche y de día, aunque el sembrador no sabe cómo.
«Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.» (Marcos 4:27)
📖 Leer Marcos 4:26-29 completo
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Esta oración también está en el archivo: Zacarías 4:6: no con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu.