30 de septiembre · Resistir la tentación con la Palabra, no con fuerza propia
La tentación de Jesús en el desierto
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 30 de septiembre.
Versículo del día: Mateo 4:1-11 RV1909
Tienes treinta y ocho años y cantas boleros y baladas de jueves a domingo en un bar cerca del malecón de Veracruz. Hace ocho meses dejaste de tomar, después de que tu esposa se fue con los niños a casa de su mamá en Xalapa; ahora los ves cada quince días y vas a un grupo de apoyo los martes. Esta noche terminaste a las dos de la mañana, cansado, con hambre y sin dinero para el taxi, porque el dueño otra vez te pagó tarde. Un cliente te mandó una botella “por esa canción tan bonita”, y tus compañeros de la banda te dijeron: “Una nomás, ya estás curado, Dios te cuida”. Ahora estás sentado en la banqueta afuera del bar, con la botella cerrada a tu lado, y piensas que nadie se enteraría.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la música, por los que escucharon, por mis hijos, que duermen lejos pero están bien, y por un día más sin tomar. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi cansancio y mi deseo. Te entrego esta noche, la botella que dejé atrás y el miedo a volver a caer. Que se haga tu voluntad y no la mía. Dame humildad para reconocer que no puedo solo, valor para buscar a quienes me ayudan y fidelidad para elegir mañana otra vez lo que te honra. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Entonces Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. 2Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. 3Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. 4Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios. 5Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo, 6Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra. 7Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios. 8Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, 9Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás. 11El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.
Mateo 4:1-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Mateo cuenta que, justo después de su bautismo, «Entonces Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.» El desierto recordaba los cuarenta años de Israel antes de entrar a la tierra prometida, y los cuarenta días de ayuno de Jesús terminan así: «Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.» La tentación llegó en el momento de mayor debilidad: con hambre, solo y cansado. Y llegó en tres formas. La primera: usar un camino corto para una necesidad real, el pan. La segunda: lanzarse desde lo alto del templo para obligar a Dios a cuidarlo, y hasta con un versículo del Salmo 91 en la boca. La tercera: recibir toda la gloria del mundo a cambio de arrodillarse ante el diablo.
Jesús respondió las tres veces con palabras del Deuteronomio que conocía y vivía. A la primera: «Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.» Fíjate que el tentador también citó la Escritura; la usó como una fórmula para forzar a Dios. Jesús le contestó: «Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.» Esto revela algo importante: la Palabra no es un amuleto que se repite para que la tentación desaparezca, ni una excusa para hacer lo que nos daña esperando que Dios nos libre de las consecuencias. Es conocer la voluntad del Padre y escogerla cuando cuesta. Y Dios no abandona en esa lucha: al final, «El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.» Por eso dice la carta a los Hebreos: «Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.» (Hebreos 4:15). Jesús sabe lo que es tener hambre y estar solo de madrugada.
Tu tentación de esta noche tiene las mismas tres caras. El hambre y el cansancio que te dicen “te lo mereces”. El “Dios te cuida, una nomás”, que es pedirle a Dios que te sostenga mientras te lanzas al vacío. Y el “ya estás curado”, que te ofrece sentirte dueño de la situación. Resistir con la Palabra no es apretar los dientes con tu propia fuerza; justamente la fuerza propia es la que dice “yo puedo con una”. Es dejar que una verdad más honda que el deseo te sostenga: no solo de pan vive el hombre, y tampoco solo de alivio.
Tu parte esta noche es no quedarte solo con la botella: devuélvela al bar, llama a tu padrino o a alguien del grupo (para eso te dieron su número) y come algo antes de dormir. Mañana puedes hablar con el dueño para que te pague a tiempo y no te pague con tragos, y pensar con tu grupo si este ambiente te conviene. Sigue con el grupo y, si lo necesitas, con un terapeuta. Y si alguna vez caes, no te escondas: levántate y pide ayuda. Quizá uno de tus compañeros de la banda también está batallando, y tu honestidad puede ser su salida.
¿En qué momentos de cansancio, hambre o soledad te encuentra la tentación, y con qué palabra de Dios puedes responderle?
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Orar Oratio
Señor, gracias por estos ocho meses de sobriedad, por mi voz, por mis hijos, por el grupo de los martes y por las personas que me han tendido la mano. Tú sabes que esta noche estoy cansado, con hambre y solo, y que la botella está aquí a mi lado. No quiero ponerte a prueba diciendo que tú me cuidas mientras hago lo que me daña. Muéstrame tu voluntad en este momento, dame valor para alejarme, humildad para pedir ayuda ahora mismo y disciplina para seguir un día a la vez. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en esta banqueta, en la madrugada del puerto, tan cerca como estuvo de Jesús en el desierto. No estás solo con tu deseo. Que el Espíritu de Dios te recuerde en este silencio la palabra que te sostiene.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus momentos de mayor debilidad?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué orgullo de “yo puedo solo”, qué cansancio o qué deseo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta noche devolveré la botella al bar, llamaré a mi padrino del grupo y comeré algo antes de dormir. El martes contaré en el grupo lo que pasó, y le preguntaré a Toño, el baterista, cómo está él, porque también lo he visto batallar con la bebida”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 26:36-41. En Getsemaní, Jesús invita a velar y orar, porque el espíritu está dispuesto pero la carne es débil.
«Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.» (Mateo 26:41)
📖 Leer Mateo 26:36-41 completo - Deuteronomio 8:2-3. El pasaje que Jesús citó: en el desierto Dios enseñó a Israel que no solo de pan vive el hombre.
«Y te afligió, é hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.» (Deuteronomio 8:3)
📖 Leer Deuteronomio 8:2-3 completo - Salmo 119:9-11. Guardar la Palabra en el corazón para no pecar.
«En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.» (Salmo 119:11)
📖 Leer Salmo 119:9-11 completo - 1 Corintios 10:12-13. Dios es fiel y con la tentación da también la salida; muchas veces esa salida es una puerta concreta: una llamada, irse a tiempo.
«No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.» (1 Corintios 10:13)
📖 Leer 1 Corintios 10:12-13 completo
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Esta oración también está en el archivo: La tentación de Jesús en el desierto.