Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

1 de octubre · Reconciliarme antes de presentar mi ofrenda

Mateo 5:24: vuelve primero en amistad con tu hermano

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 1 de octubre.

Versículo del día: Mateo 5:21-26 RV1909

Tienes cuarenta y cinco años y eres empleado público de la Gobernación del Meta, en Villavicencio. Cuando murió tu papá quedaron una finca pequeña cerca de Puerto López y unas cuarenta reses. Como eres el mayor y el que “sabe de papeles”, vendiste el ganado y te quedaste con una parte grande para cubrir los gastos del entierro y de la sucesión, sin mostrarle las cuentas a nadie. Tu hermano Fabián te reclamó y tú, delante de toda la familia, le dijiste que era un vago que nunca le había trabajado un día a tu papá. Hace dos años que no se hablan, y la semana pasada te llegó una carta de su abogado. Cada domingo recoges la ofrenda en tu iglesia y cantas en la alabanza, pero cada vez que pasas la bolsa te acuerdas de él.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi familia, por el trabajo y por la memoria de mi papá, que nos enseñó a trabajar la tierra. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he venido a adorarte con una cuenta pendiente con mi hermano. Pongo en tus manos la herencia, la carta del abogado y mi orgullo herido; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame valor para buscarlo antes de que la herida crezca, honestidad para reparar lo que tomé de más y mansedumbre para escuchar lo que tenga que decirme. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    21Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio. 22Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego. 23Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti, 24Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente. 25Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión. 26De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

    Mateo 5:21-26 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    En el Sermón del Monte, Jesús toma el mandamiento “No matarás” y lo lleva hasta la raíz: «Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.» “Raca” era un insulto de desprecio, algo así como “cabeza hueca”; “fatuo” quería decir necio, alguien sin valor. Jesús enseña que el desprecio es la semilla del homicidio: se empieza a matar a una persona cuando, con palabras, se le borra su dignidad. Y enseguida pinta una escena: «Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,» «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» Para un galileo, el templo de Jerusalén quedaba a varios días de camino. Dejar allí la ofrenda y regresar a buscar al hermano era algo casi absurdo, y justamente por eso se graba en la memoria.

    Esto revela algo de Dios: no quiere una adoración que tape las heridas que hemos causado. Le importa más la paz con el hermano que la ofrenda puntual. Fíjate en un detalle: Jesús no dice “si tú tienes algo contra tu hermano”, sino “si tu hermano tiene algo contra ti”. Envía a buscar la paz precisamente al que causó la herida. Y añade: «Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.» Mientras todavía están “en el camino”, antes de que el conflicto crezca, hay oportunidad. Esto no es una fórmula mágica: la reconciliación depende de dos, y tu hermano puede no estar listo. Pablo lo dice con realismo: «Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.» (Romanos 12:18). Tú respondes por lo que está en ti.

    Una vez alguien le pidió a Jesús: «Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.» Jesús no entró a repartir, sino que señaló el corazón: «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:13, 15). Las herencias revelan lo que hay dentro de nosotros.

    Tu parte es ir primero, antes de que la carta del abogado se convierta en un juicio largo. Busca a Fabián, pídele perdón por haberlo llamado vago delante de todos, porque la ofensa fue pública. Muéstrale las cuentas completas de la venta del ganado y devuelve lo que no te corresponde. Si les cuesta hablar solos, un centro de conciliación o alguien de confianza para los dos puede ayudar. Quizá también te sirva conversar con tu pastor sobre lo que sientes cada domingo con la bolsa en la mano. No sabes cómo responderá tu hermano; sí sabes lo que Jesús te pide hacer.

    ¿Quién tiene algo contra ti, y qué te está deteniendo para ir primero a buscarlo?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la vida de mi papá, por lo que nos dejó con tanto esfuerzo, por mi trabajo, por mi iglesia y por mi hermano Fabián, aunque hoy estemos lejos. Reconozco que lo humillé delante de todos y que no fui transparente con las cuentas. Muéstrame qué esperas de mí. Si lo tienes a bien, abre el corazón de mi hermano para que podamos hablar; y si él no quiere, dame paz por haber hecho lo que me tocaba. Dame humildad para pedir perdón, honestidad para mostrar cada peso y valor para dar el primer paso. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que también está en la casa de tu hermano esta noche. Él los mira a los dos como hijos. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio las palabras con que puedes volver en amistad.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tus ofrendas y tus relaciones rotas?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué orgullo, qué dinero o qué necesidad de tener la razón necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana llamaré a Fabián, le pediré perdón por haberlo llamado vago delante de la familia y le propondré que nos sentemos con un conciliador a revisar juntos las cuentas de la venta del ganado. Le diré que estoy dispuesto a devolverle lo que le corresponde”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 18:15-17. Jesús enseña a buscar al hermano en privado para ganarlo.
    «Por tanto, si tu hermano pecare contra ti, ve, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, has ganado á tu hermano.» (Mateo 18:15)
    📖 Leer Mateo 18:15-17 completo
  • Génesis 45:1-5. José se da a conocer a los hermanos que lo vendieron y los invita a acercarse.
    «Entonces dijo José á sus hermanos: Llegaos ahora á mí. Y ellos se llegaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto.» (Génesis 45:4)
    📖 Leer Génesis 45:1-5 completo
  • Efesios 4:29-32. Quitar la amargura y las palabras que hieren; ser benignos y perdonarse unos a otros.
    «Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.» (Efesios 4:32)
    📖 Leer Efesios 4:29-32 completo

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Esta oración también está en el archivo: Mateo 5:24: vuelve primero en amistad con tu hermano.

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