Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

1 de febrero · Clamar y esperar en la angustia

Salmo 91:15: me invocará y yo le responderé

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 1 de febrero.

Versículo del día: Salmo 91:13-16 RV1909

Tu nieto de cuatro años lleva un mes con fiebres que van y vienen, moretones que nadie explica y un cansancio que no es de niño. El pediatra habló de “descartar algo de la sangre” y ordenó unos exámenes especializados, pero la cita con el hematólogo se ha aplazado dos veces y el resultado de la biopsia no llega. Tu hija, que lo cría sola, no duerme; tú la ayudas a llevarlo a cada cita y te quedas con él mientras ella trabaja. Tienes sesenta y tres años y oras como nunca: en la mañana, en el bus, en la sala de espera. Le reclamas a Dios, le prometes cosas. Ayer volvieron a decir que el resultado tarda otra semana, y en la noche no pudiste orar: te quedaste mirando el techo, preguntándote si Dios de verdad escucha.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día con mi nieto, por cada sonrisa suya, por mi hija y por la salud que todavía tengo para ayudarlos. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes que hoy estoy cansado de esperar y que a veces siento que no me escuchas. Aun así, vuelvo a invocarte. Quédate con nosotros en esta angustia. Si lo tienes a bien, devuélvele la salud a mi nieto; si no, danos sabiduría para aceptarlo. Dame paciencia para esperar tu tiempo y fuerzas para hacer mañana lo que me toca. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    13Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré. 16Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.

    Salmo 91:13-16 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Al final del Salmo 91, Dios mismo toma la palabra y hace una promesa sencilla y profunda: «Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.» “Invocar” es llamar a alguien por su nombre y pedirle que venga; es el grito del que ya no puede solo. La “angustia” describe un lugar estrecho, un apretón del que no se ve la salida. Así se siente una sala de espera, un resultado que no llega, una noche sin respuesta.

    Esto revela algo de Dios: él escucha y responde. Pero el versículo no dice cuándo ni cómo. A veces su respuesta llega como la pedimos; otras veces llega como fuerza para esperar, como una puerta que se abre poco a poco o como una paz que no entendemos. Antes de “lo libraré” está “con él estaré yo en la angustia”: lo primero que Dios da es su presencia. La Biblia no esconde que la espera duele; David clamó: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre?” (Salmo 13:1). Reclamarle a Dios con honestidad también es orar. Lo que no ayuda es tratar de comprar su respuesta con promesas, como si fuera un negocio.

    Jesús contó una parábola para enseñar que es necesario “orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1). Una viuda pedía justicia a un juez injusto, una y otra vez, hasta que él la atendió. Y Jesús concluyó: «¿y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?» (Lucas 18:7). Dios no es como ese juez: si la viuda insistió ante alguien injusto, cuánto más podemos esperar en un Padre bueno. La insistencia de la viuda también te enseña algo práctico: tu parte es seguir clamando a Dios y, al mismo tiempo, insistir con respeto ante la clínica y la entidad de salud para que no se aplacen más las citas. Cuida tu propio cuerpo para no caer tú también, y sostén a tu hija, que es tu prójimo más cercano en esta espera: quizá lo que ella más necesita hoy es que alguien la deje llorar y le diga que no está sola.

    ¿Sigues clamando a Dios mientras esperas, o la demora te está llevando a callar?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por la vida de mi nieto, por su risa, por cada día que lo tenemos, por mi hija y por los médicos que lo están atendiendo. Tú conoces lo que tiene, aunque nosotros todavía no lo sepamos, y conoces la angustia de esta espera. Muéstranos tu voluntad; si lo tienes a bien, que no sea nada grave y que recobre la salud, y si no, danos sabiduría y fuerza para aceptarlo y acompañarlo. Dame constancia para no dejar de orar y valor para hacer lo que me corresponde. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa, en la sala de espera y en la cama donde duerme tu nieto. No tienes que encontrar palabras nuevas; basta con quedarte delante de él. Que el Espíritu de Dios sostenga tu espera y te dé paz.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su manera de responder y sobre tu manera de esperar?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué reclamo, promesa desesperada o deseo de controlar el resultado necesitas poner en las manos de Dios, de corazón?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana llamaré a la entidad de salud, con calma y por escrito, para pedir que no se aplace otra vez la cita. Y el sábado me quedaré con mi nieto para que mi hija pueda dormir una tarde entera”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 18:1-8. La viuda que insiste: orar siempre y no desmayar.
    «¿y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?» (Lucas 18:7)
  • Salmo 13:1-6. David pasa del “¿hasta cuándo?” a confiar en la misericordia de Dios.
    «Mas yo en tu misericordia he confiado: alegraráse mi corazón en tu salud.» (Salmo 13:5)
  • Marcos 10:13-16. Jesús toma a los niños en sus brazos y los bendice.
    «Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.» (Marcos 10:16)
  • Salmo 40:1-3. Esperar en Jehová, que se inclina y oye el clamor.
    «Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.» (Salmo 40:1)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 91:15: me invocará y yo le responderé.

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