Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

31 de enero · Dios te toma de la mano

Isaías 41:13: te ase de tu mano derecha

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 31 de enero.

Versículo del día: Isaías 41:10-13 RV1909

Tienes treinta y ocho años y vives en Ciudad de Panamá. Hace cinco meses tu esposo tuvo un accidente de tránsito y desde entonces está incapacitado en casa, sin poder trabajar. Tienen dos niños de siete y diez años. Él siempre manejó la plata; tú nunca habías pagado un recibo ni hablado con el banco. Ahora trabajas de cajera en un supermercado, tomas sola decisiones que antes tomaban juntos y haces cuentas que no cuadran. Él, frustrado, pasa el día callado o de mal genio. Hay noches en que, después de acostar a todos, te sientas en la cocina con los recibos y sientes que te hundes, como si el agua te llegara al cuello. Esta tarde, al cruzar la avenida, tu hija menor te apretó la mano con fuerza, y pensaste: ¿y a mí quién me toma de la mano?

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi esposo y mis hijos que ya duermen, por el trabajo que hice y por cada persona que hoy me tendió la mano. Gracias porque me tomaste de la mano aunque yo no lo sintiera. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos las cuentas que no cuadran, la recuperación de mi esposo y el futuro de mis hijos. Dame humildad para seguir pidiendo ayuda, sabiduría para administrar lo que tengo y ternura para acompañar a mi esposo en su frustración. Si lo tienes a bien, abre caminos para nuestra provisión; y si tardan, enséñame a confiar en ti. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    10No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 11He aquí que todos los que se airan contra ti, serán avergonzados y confundidos: serán como nada y perecerán, los que contienden contigo. 12Los buscarás, y no los hallarás, los que tienen contienda contigo; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen guerra. 13Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.

    Isaías 41:10-13 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    En tiempos de la Biblia, tomar a alguien de la mano derecha era un gesto con mucho significado. Esa era la mano del trabajo y de la defensa; quien la sostenía guiaba y protegía. Así lo hacía un padre con su hijo en un lugar peligroso, y así lo hacía un rey para respaldar a alguien: de Ciro dice Isaías que Dios lo tomó “por su mano derecha” (Isaías 45:1). Aquí, en cambio, Dios toma de la mano a un pueblo débil y asustado: «Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.»

    Esto revela algo de Dios: no es un Dios lejano que mira desde arriba cómo te las arreglas; está cerca, como la mano de un padre. Pero el que va tomado de la mano sigue caminando con sus propios pies. Dios no paga los recibos por arte de magia ni decide por ti; camina contigo mientras aprendes, un día a la vez. Y fíjate en el verbo: “yo te ayudé”. Dios invita a recordar la ayuda que ya dio; estos cinco meses, con la familia comiendo y los niños yendo a la escuela, son prueba de que esa mano ha estado ahí. Un salmista que casi resbala lo dijo así: «Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.» (Salmo 73:23).

    Cuando Pedro caminaba sobre el agua, miró el viento y empezó a hundirse. La respuesta fue inmediata: «Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» (Mateo 14:31). Pedro no se salvó por ser fuerte, sino porque gritó y se dejó agarrar. Sentir que te hundes no es el final; puede ser el momento de pedir ayuda.

    Tu parte es no caminar sola y aprender lo que nunca te tocó: hacer un presupuesto sencillo, pedir orientación a alguien que sepa de finanzas, averiguar qué apoyos le corresponden a tu esposo por su incapacidad y aceptar la ayuda de familiares o de tu iglesia. No tienes que decidir todo sola: aunque él no pueda trabajar, puede pensar contigo; incluirlo en las decisiones también es amarlo y ayudarle a sentirse útil. Si la tristeza o la angustia no te dejan, buscar apoyo psicológico es parte del cuidado de Dios, no falta de fe. Muchas veces Dios te toma de la mano por medio de otras manos. Y tu esposo, que también se siente hundido, necesita tu mano tanto como tú necesitas la de Dios.

    ¿Te estás dejando tomar de la mano, o sigues queriendo cargarlo todo sola?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la vida de mi esposo, porque sobrevivió a ese accidente, por mis hijos, por el trabajo que tengo y por el techo donde dormimos. Gracias porque me sostuviste estos meses cuando yo ni lo notaba, y porque hoy me tomas de la mano. Tú conoces el miedo que tengo de no poder sola. Muéstrame qué esperas de mí; dame humildad para pedir ayuda, disciplina para aprender a administrar lo poco y paciencia para acompañar a mi esposo sin amargarme. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu cocina y en el cuarto de tus hijos, tan cerca como una mano que toma la tuya. Imagina esa mano que te sostiene sin soltarte. Que el Espíritu de Dios te dé firmeza y te recuerde las veces que ya te ayudó.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su cercanía y sobre tu manera de pedir ayuda?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo, qué rabia o qué orgullo para pedir ayuda necesitas poner en las manos de Dios? Es posible que tengas que entregarlo de nuevo mañana; eso también es fe.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana haré con calma una lista de ingresos y gastos, y pediré a una persona de confianza que me enseñe a organizarla. Me sentaré con mi esposo a revisarla juntos, para que él también decida conmigo, y le preguntaré a la mamá del salón de mi hija si podemos turnarnos para recoger a los niños”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 14:25-33. Pedro se hunde, y Jesús extiende la mano y lo sostiene.
    «Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» (Mateo 14:31)
  • Salmo 73:21-26. El salmista que casi resbala descubre que Dios lo tenía de la mano.
    «Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.» (Salmo 73:23)
  • Gálatas 6:1-5. Sobrellevar los unos las cargas de los otros, también dentro de casa.
    «Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.» (Gálatas 6:2)
  • 2 Corintios 4:7-9. Abatidos, pero no desamparados: el poder es de Dios y no de nosotros.
    «Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;» (2 Corintios 4:9)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Isaías 41:13: te ase de tu mano derecha.

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