Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

30 de enero · Con él estaré yo en la angustia

Salmo 91:14-16: por cuanto en mí ha puesto su voluntad

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 30 de enero.

Versículo del día: Salmo 91:11-16 RV1909

Llevabas veintiún años de casada cuando tu esposo te dijo que se iba: había otra persona desde hacía tiempo. Tú dirigías el ministerio de matrimonios en la iglesia, orabas por él cada mañana y tenías subrayado en tu Biblia: “por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré”. Ahora pasas las noches preguntándole a Dios por qué, si tú lo amaste y le serviste, no protegió tu hogar. Te da vergüenza volver a la iglesia. Tus hijos, de doce y dieciséis años, están confundidos; el mayor no quiere hablar con su papá y tú, sin querer, a veces le das la razón. Has bajado de peso, te cuesta concentrarte en el trabajo y hay días en que no quieres levantarte.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día que pude terminar, por mis hijos que duermen en casa y por quienes me escribieron para preguntar cómo estoy. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes que todavía no entiendo por qué pasó esto y que hay noches en que me siento abandonada también por ti. Gracias porque prometiste estar conmigo en la angustia. Muéstrame tu voluntad para lo que viene, dame descanso esta noche y fuerzas mañana para cuidar de mis hijos y de mí. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    11Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra. 13Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 14Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré. 16Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.

    Salmo 91:11-16 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    En los últimos versículos del Salmo 91 cambia quien habla. Ya no es el salmista: es Dios mismo quien responde. «Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.» “Poner la voluntad” en Dios es apegarse a él con amor, como quien se aferra a alguien de quien no quiere separarse. Y luego viene la frase que sostiene todo el pasaje: «Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.»

    Esto revela algo de Dios: su promesa no es un contrato en el que mi amor compra su protección. Si así fuera, amar a Dios sería un seguro, y cada desgracia sería la prueba de que no lo amamos lo suficiente. Fíjate en lo que dice: no promete que quien lo ama no tendrá angustia, sino “con él estaré yo en la angustia”. La angustia llega; lo que cambia es que no se atraviesa sola. Dios no forzó la voluntad de tu esposo, porque no fuerza a nadie, y lo que él decidió no es la medida de tu fe ni de tu valor. Dios mismo le habla a una mujer en tu situación: «Porque como á mujer dejada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como á mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo.» (Isaías 54:6). Él no te mira con vergüenza.

    Jesús también fue dejado por los que más quería, y la noche antes de morir dijo: «He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.» (Juan 16:32). Tu parte ahora es dejarte acompañar: volver a tu comunidad aunque cueste, hablar con una persona de confianza y buscar ayuda profesional, porque una tristeza que no te deja levantarte necesita atención, y eso no es falta de fe. Tus hijos son tu prójimo más cercano: necesitan una mamá que llore con ellos, pero que no los ponga en contra de su papá. Con el tiempo te tocará también decidir qué hacer con el perdón; no tiene que ser hoy.

    ¿Amas a Dios para que te proteja de todo, o porque quieres estar con él aun en la angustia?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mis hijos, por los años buenos de mi matrimonio y por las personas que todavía están a mi lado. Tú conoces cuánto me duele este abandono y las preguntas que no me dejan dormir. No entiendo tu propósito en esto, pero quiero seguir aferrada a ti. Muéstrame tu voluntad para lo que viene, dame humildad para pedir ayuda, sabiduría para acompañar a mis hijos sin sembrar rencor y valor para levantarme cada día. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu angustia, sin pedirte explicaciones ni que finjas fortaleza. Él prometió estar contigo justamente en este lugar. Que el Espíritu de Dios te consuele y te recuerde que no estás sola.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su promesa de estar contigo en la angustia?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué pregunta sin respuesta, qué vergüenza o qué rencor necesitas poner hoy en las manos de Dios? No tienes que tenerlo todo resuelto para entregarlo de corazón.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana pediré una cita con un psicólogo y el domingo volveré a la iglesia, aunque me siente atrás. Esta noche le diré a mi hijo mayor que puede querer a su papá sin sentir que me traiciona”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 16:31-33. Jesús, dejado por sus amigos, sabe que el Padre está con él.
    «He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.» (Juan 16:32)
  • Isaías 54:4-8. Dios llama con misericordia a la mujer dejada y triste de espíritu.
    «Porque como á mujer dejada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como á mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo.» (Isaías 54:6)
  • Isaías 43:1-3. Cuando pases por las aguas, Dios estará contigo.
    «Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.» (Isaías 43:2)
  • Romanos 8:35-39. Nada nos podrá apartar del amor de Dios.
    «¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?» (Romanos 8:35)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 91:14-16: por cuanto en mí ha puesto su voluntad.

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