10 de septiembre · Abrir los ojos a la presencia de Dios en el miedo
Más son los que están con nosotros
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 10 de septiembre.
Versículo del día: 2 Reyes 6:15-17 RV1909
Tienes veinte años y vives en un sector de Chamelecón, en San Pedro Sula. A los catorce te metiste en la pandilla de tu zona; a los dieciocho, después de que mataron a tu primo, saliste con la ayuda de un pastor y de un programa de la iglesia donde aprendiste soldadura. Hoy trabajas en un taller, vas a los cultos y le llevas tu sueldo a tu abuela. Pero esta semana dos muchachos de antes te pararon en la esquina de la pulpería y te dijeron que “no se les olvida”. Desde entonces caminas mirando para atrás, no duermes bien y cada moto que pasa te acelera el corazón. Tu abuela ora por ti cada noche. Tú no sabes si orar, si irte lejos o si volver a juntarte con ellos para que te dejen en paz.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día que me permitiste vivir, por el trabajo, por el techo de mi abuela y por la gente que me quiere y ora por mí. Me quedo en silencio delante de ti… Te presento mi miedo, las calles de mi barrio y también a esos muchachos que fueron mis compañeros. Muéstrame tu voluntad: si debo quedarme o irme, a quién debo acudir, qué pasos dar. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame valor para no volver atrás, prudencia para cuidarme y un corazón que no se llene de odio. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
-
Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
15Y levantándose de mañana el que servía al varón de Dios, para salir, he aquí el ejército que tenía cercada la ciudad, con gente de á caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? 16Y él le dijo: No hayas miedo: porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. 17Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de á caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
2 Reyes 6:15-17 RV1909
-
Meditar Meditatio
Reflexión
El rey de Siria estaba furioso con Eliseo, porque el profeta avisaba al rey de Israel de cada uno de sus planes. Así que mandó un ejército de noche a rodear la ciudad de Dotán, donde estaba Eliseo. Al amanecer, el joven que le servía salió y vio el cerco: «Y levantándose de mañana el que servía al varón de Dios, para salir, he aquí el ejército que tenía cercada la ciudad, con gente de á caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?» Es la pregunta de quien tiene miedo de verdad, con razones de verdad. El peligro no era imaginario.
Eliseo le responde: «Y él le dijo: No hayas miedo: porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.» Y no le da un discurso, sino que ora por él: «Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de á caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.» Fíjate: el ejército sirio seguía ahí. Dios no le quitó al muchacho el peligro de enfrente; le abrió los ojos para ver que no estaba solo. Esto revela algo de Dios: su presencia es real aunque no la veamos. Este pasaje no es una garantía de que nunca nos pasará nada malo, sino una invitación a mirar más allá del miedo. Y el relato termina de manera sorprendente: Eliseo no destruye a los enemigos, sino que manda darles pan y agua (2 Reyes 6:22).
Jesús no ocultó a sus discípulos que habría peligro: «Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33). La paz que él da no es la ausencia de amenazas, sino la confianza en medio de ellas.
Tu parte es abrir los ojos a quienes Dios ya puso alrededor tuyo: tu abuela, el pastor, el programa que te ayudó a salir, tus compañeros del taller. No cargues este miedo solo: cuéntaselo hoy mismo a tu pastor y a las personas del programa, que saben cómo acompañar en estos casos; no camines solo de noche ni por los lugares de siempre, y si te aconsejan cambiarte de zona por un tiempo, considéralo sin vergüenza. Ser prudente no es falta de fe. Volver con ellos para comprar tranquilidad no te daría paz: te devolvería a la cueva de la que Dios te sacó.
¿A quiénes ha puesto Dios a tu alrededor que el miedo no te está dejando ver?
-
Orar Oratio
Señor, te doy gracias por la vida, por haberme sacado de donde estaba, por mi abuela, por el pastor, por mi trabajo en el taller y por cada día que he amanecido vivo. Tú sabes el miedo que tengo y lo que me dijeron en la esquina. No quiero volver atrás. Si lo tienes a bien, guárdame de todo mal; y si no, dame paz y fortaleza para enfrentar lo que venga. Ábreme los ojos para ver a quienes has puesto a mi lado, y dame sabiduría para tomar decisiones prudentes y valor para pedir ayuda. En el nombre de Jesús, amén.
-
Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
El ejército seguía ahí, pero el muchacho ya no estaba solo. Respira despacio y descansa en esa verdad. Que el Espíritu de Dios abra tus ojos para ver su presencia en medio del miedo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
-
Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu miedo y sobre su presencia alrededor tuyo?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, o qué tentación de volver atrás para sentirte seguro, necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana hablaré con mi pastor y con el coordinador del programa, les contaré lo que pasó en la pulpería y les pediré consejo para decidir qué hacer. Esta semana también buscaré a Kevin, el muchacho del sector que quiere salirse, y lo invitaré a conocer el taller”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 12:4-7. Jesús anima a no temer: ni un pajarillo está olvidado delante de Dios.
«Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.» (Lucas 12:7) - 2 Reyes 6:18-23. El final del relato: Eliseo manda dar pan y agua a los enemigos.
«Y él le respondió: No los hieras; ¿herirías tú á los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y se vuelvan á sus señores.» (2 Reyes 6:22) - Isaías 12:1-3. Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré.
«He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí.» (Isaías 12:2)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Más son los que están con nosotros.