Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

9 de septiembre · El orgullo que rechaza la ayuda sencilla

Naamán: el orgullo que no quería bajar al río

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 9 de septiembre.

Versículo del día: 2 Reyes 5:9-14 RV1909

Tienes cincuenta y cuatro años y eres electricista en Santa Tecla, El Salvador. Llevas treinta años subiéndote a postes y haciendo instalaciones en colonias y en fábricas, y todos dicen que eres el mejor de la zona. Hace dos meses empezaste a ver borroso, a cansarte y a tener sed todo el tiempo. La doctora de la unidad de salud te dijo que tienes diabetes y te dio indicaciones sencillas: tomar la pastilla todos los días, caminar, dejar las gaseosas y el pan dulce, ir los jueves al club de pacientes. Te dio vergüenza: “eso es para viejitos”. Dijiste que mejor irías a un especialista privado cuando juntaras el dinero, y mientras tanto no has hecho nada. Ayer casi conectas mal un tablero porque no veías bien, y tu ayudante, un muchacho de diecinueve años, se dio cuenta.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por los ojos que todavía me sirven, por el trabajo que no me ha faltado y por las personas que se preocupan por mí aunque yo no las escuche. Me quedo en silencio delante de ti… Te presento mi enfermedad y también mi orgullo, que me ha hecho perder tiempo valioso. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Muéstrame qué esperas de mí, y dame valor para bajar del carro, humildad para aceptar ayuda y disciplina para empezar mañana lo que he venido aplazando. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    9Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y paróse á las puertas de la casa de Eliseo. 10Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. 11Y Naamán se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra. 12Abana y Pharphar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y volvióse, y fuése enojado. 13Mas sus criados se llegaron á él, y habláronle, diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? 14El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué limpio.

    2 Reyes 5:9-14 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Naamán era general del ejército de Siria, un hombre valiente y respetado, pero tenía lepra. Por consejo de una muchacha israelita que servía en su casa, viajó a buscar al profeta Eliseo. Llegó con toda su pompa: «Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y paróse á las puertas de la casa de Eliseo.» Y Eliseo ni siquiera salió: «Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.» El Jordán era un río pequeño y lodoso. Naamán se sintió ofendido, y su enojo deja ver lo que esperaba: «Y Naamán se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra.» Quería una solución a la altura de su importancia.

    La respuesta vino de los más sencillos, sus criados: «Mas sus criados se llegaron á él, y habláronle, diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?» Esto revela algo de Dios: muchas veces su ayuda llega por caminos humildes, por personas que no imaginamos y en instrucciones tan simples que el orgullo las desprecia. Y Naamán bajó: «El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué limpio.» El agua del Jordán no era mágica; lo que cambió todo fue que el general se bajó del carro y obedeció. Este relato tampoco promete que toda enfermedad se va al obedecer; muestra que el orgullo puede impedirnos recibir la ayuda que Dios pone delante.

    Jesús recordó a Naamán en la sinagoga de Nazaret, cuando sus propios vecinos lo rechazaban por conocerlo de toda la vida: «Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.» (Lucas 4:27). El orgullo de creer que ya lo sabemos todo cierra la puerta.

    Tu Jordán es la unidad de salud, la pastilla diaria y el club de los jueves. No hay nada de vergonzoso en ello: los médicos y las medicinas son parte del cuidado de Dios. Tu parte es bajar del carro: empezar mañana el tratamiento, cambiar lo que comes y, por amor a tu familia y a tu ayudante, no subirte a un tablero cuando no ves bien. El muchacho que se dio cuenta podría ser, como los criados de Naamán, la voz sencilla que Dios usa contigo.

    ¿Qué ayuda sencilla estás despreciando porque no está a la altura de tu orgullo?

  3. Orar Oratio

    Señor, te doy gracias por mis manos, por el oficio que me has permitido ejercer tantos años, por la doctora de la unidad de salud y por mi ayudante que se fijó en mí. Reconozco que me ha dado vergüenza aceptar que estoy enfermo y que desprecié la ayuda sencilla que tenía delante. Si lo tienes a bien, devuélveme la salud; y si no, dame sabiduría para vivir con esta enfermedad. Dame humildad para obedecer las indicaciones y disciplina para cuidar mi cuerpo cada día. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Naamán tuvo que bajarse del carro y meterse en un río sencillo. Quédate quieto y deja que tu orgullo descanse. Que el Espíritu de Dios te muestre la ayuda humilde que él ya puso en tu camino.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu orgullo y sobre la ayuda que llega por caminos sencillos?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué imagen de ti mismo (el fuerte, el que no necesita a nadie, el que sabe más) necesitas poner en las manos de Dios? Entrégala de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana tomaré la primera pastilla y el jueves iré al club de pacientes de la unidad de salud. Le daré las gracias a mi ayudante por avisarme y le pediré que me revise las conexiones mientras recupero la vista; también le enseñaré con paciencia lo que sé del oficio”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 4:24-27. Jesús recuerda a Naamán en Nazaret, donde sus vecinos no lo aceptaban.
    «Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.» (Lucas 4:27)
  • Juan 9:1-7. Jesús envía al ciego a lavarse en el estanque de Siloé, y él obedece.
    «Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.» (Juan 9:7)
  • Proverbios 12:13-15. El necio cree que su camino es derecho; el sabio obedece al consejo.
    «El camino del necio es derecho en su opinión: mas el que obedece al consejo es sabio.» (Proverbios 12:15)
  • Mateo 18:1-4. El que se humilla como un niño es el mayor en el reino de los cielos.
    «Así que, cualquiera que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos.» (Mateo 18:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Naamán: el orgullo que no quería bajar al río.

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