Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

14 de febrero · Servir como hijo y no como empleado

El hermano mayor: estar en casa con el corazón lejos

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de febrero.

Versículo del día: Lucas 15:25-32 RV1909

Llevas veinte años sirviendo en la iglesia: llegas temprano, acomodas sillas, das tu ofrenda, nunca has faltado a un compromiso. Tu hermano, en cambio, se fue de la casa joven, se gastó la plata de la herencia de tu papá y durante años no llamó. Hace poco volvió, enfermo y arrepentido, y tu mamá le hizo una comida enorme. En la iglesia lo recibieron con abrazos y hasta le pidieron que diera su testimonio. Tú sonríes por fuera, pero por dentro hierve algo: nadie te ha hecho una fiesta a ti. Te descubres pensando que no es justo.

Oración de la noche

Padre, gracias por todos estos años en tu casa, por tu cuidado y por cada oportunidad de servirte. Gracias también porque mi hermano volvió. Me quedo en silencio… Reconozco que he llevado cuentas y que me ha costado alegrarme. Dame humildad para soltar el reclamo, y ayúdame a servirte como hijo y no como empleado. Que mañana pueda abrazar a mi hermano de corazón. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    25Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas; 26Y llamando á uno de los criados, preguntóle qué era aquello. 27Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. 28Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos: 30Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso. 31El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32Mas era menester hacer fiesta y holgar nos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.

    Lucas 15:25-32 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús contó la parábola del hijo pródigo a dos grupos a la vez: a los pecadores que se acercaban a él, y a los que murmuraban porque los recibía: «Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.» (Lucas 15:2). La historia no termina con la fiesta del hijo menor; termina con un hermano que se queda afuera: «Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.»

    El hermano mayor nunca se fue de la casa, pero su corazón estaba lejos. Escucha su reclamo: «Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:» Servía como empleado, no como hijo; obedecía, pero llevaba cuentas. La respuesta del padre revela el corazón de Dios: «El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.» El padre sale también a buscar al hijo que se quedó afuera, y le ruega que entre. Dios busca para salvar tanto al que se fue lejos como al que está cerca con el corazón amargado; pero a cada uno le toca decidir si entra.

    Jesús deja la historia abierta: no sabemos si el hermano mayor entró a la fiesta. Esa pregunta es para nosotros. Es posible servir a Dios durante años y no conocer su gracia, porque creemos que la ganamos. La gratitud es la medicina: quien reconoce todo lo que ha recibido no necesita compararse. Pero cuidado con la gratitud que compara, como la del fariseo que oraba: «El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;» (Lucas 18:11). La gratitud verdadera mira lo que Dios ha dado, no lo que otros no merecen.

    ¿Sirves a Dios como hijo que disfruta de su casa, o como empleado que lleva cuentas?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias porque siempre he estado contigo y todo lo tuyo es mío, aunque no siempre lo he disfrutado. Ayúdame a reconocer el reproche que guardo, y dame humildad para alegrarme por mi hermano y entrar a tu fiesta. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en tu servicio de tantos años y que nunca dejó de ver lo que hiciste. Escucha cómo te dice: 'Hijo, tú siempre estás conmigo'. Que el Espíritu de Dios te enseñe en este silencio a gozarte con él.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que lo sirves?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cuentas, comparaciones o reclamos necesitas reconocer con humildad delante de Dios? Pídele valor para soltarlos y trabajar en tu corazón.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana buscaré a esa persona que volvió, le daré un abrazo sincero y le preguntaré cómo puedo ayudarla a empezar de nuevo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 15:11-24. La primera parte de la historia: el hijo vuelve en sí, regresa a su padre y es recibido.
    «Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.» (Lucas 15:20)
  • Mateo 20:1-16. Los obreros de la viña: el que trabajó todo el día reclama por la generosidad del dueño.
    «¿No me es lícito á mí hacer lo que quiero con lo mío? ó ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?» (Mateo 20:15)
  • Jonás 4:1-11. Jonás se enoja porque Dios perdona a Nínive.
    «Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?» (Jonás 4:4)
  • Lucas 18:9-14. El fariseo que da gracias comparándose con otros.
    «El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;» (Lucas 18:11)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: El hermano mayor: estar en casa con el corazón lejos.

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