14 de marzo · Dios cuida primero el cuerpo
Oración para la depresión: Elías bajo el enebro
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de marzo.
Versículo del día: 1 Reyes 19:1-8 RV1909
Tienes treinta y tres años y eres periodista en Ciudad de México. Durante un año investigaste un fraude con medicinas en hospitales públicos, y cuando por fin salió el reportaje todos te felicitaron. A la semana empezaron los mensajes: insultos en redes, una amenaza anónima, un abogado que habla de demanda. Desde entonces algo se apagó en ti. Te cuesta levantarte; a veces duermes doce horas y otras no pegas el ojo. Comes galletas de pie, o no comes. Dejaste de contestarle a tu hermana y cancelaste dos veces la cita con tu médica. Ayer, mirando el techo, pensaste: “ya no puedo más; ojalá no despertara”. Te asustó pensarlo. Y te da vergüenza, porque crees que, si de verdad tuvieras fe, no estarías así.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, aunque haya sido pesado; gracias porque llegué hasta aquí, por el techo, por la comida y por las personas que todavía me buscan. Me quedo en silencio delante de ti… No tengo muchas palabras; tú conoces mi cansancio y mi miedo. No te pido entenderlo todo esta noche. Dame un sueño reparador, paciencia para el camino que me resta y humildad para dejarme cuidar mañana. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Y ACHAB dió la nueva á Jezabel de todo lo que Elías había hecho, de como había muerto á cuchillo á todos los profetas. 2Entonces envió Jezabel á Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y así me añadan, si mañana á estas horas yo no haya puesto tu persona como la de uno de ellos. 3Viendo pues el peligro, levantóse y fuése por salvar su vida, y vino á Beer-seba, que es en Judá, y dejó allí su criado. 4Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres. 5Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come. 6Entonces él miró, y he aquí á su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua: y comió y bebió, y volvióse á dormir. 7Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta. 8Levantóse pues, y comió y bebió; y caminó con la fortaleza de aquella comida cuarenta días y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb.
1 Reyes 19:1-8 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Elías venía de su día más grande. En el monte Carmelo había visto a Dios responder con fuego delante de todo el pueblo. Pero bastó una amenaza de muerte de la reina Jezabel para que todo se derrumbara. El profeta huyó, dejó a su criado y se fue solo al desierto. Allí dijo algo que muchos han sentido y pocos se atreven a decir: «Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.» La Biblia no esconde que un gran hombre de fe, agotado y con miedo, deseó morirse.
Y Dios no lo regañó ni le exigió más fe. Primero cuidó su cuerpo: «Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come.» Hubo sueño, un toque, pan caliente y agua. Y luego, otra vez: «Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta.» Esto revela algo de Dios: conoce nuestra fragilidad, respeta nuestro ritmo y cuida a la persona entera. La depresión no es falta de fe; afecta el cuerpo, la mente y el alma, y Dios suele obrar por medios sencillos: descanso, alimento, compañía, médicos.
Después de resucitar, Jesús esperó a sus discípulos, cansados tras una noche sin pesca, junto a unas brasas con pan y pescado, y les dijo: «Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.» (Juan 21:12). Como con Elías, lo primero fue la mesa, no el reproche.
Tu parte, por ahora, puede ser tan sencilla como la de Elías: levantarte y comer, dormir a horas parecidas, dejar que alguien te acompañe. Pero hay algo urgente: si has pensado en morir o en que sería mejor no despertar, no lo guardes. Cuéntaselo hoy mismo a alguien de confianza, llama a la línea de crisis de tu país, ve a tu médica o a urgencias. Buscar ayuda profesional no traiciona tu fe; puede ser el pan y el agua que Dios puso a tu cabecera. Y tu hermana, que sigue escribiéndote, quizá sea ese toque en el hombro.
¿Qué cuidado sencillo, como el pan y el agua de Elías, has estado rechazando?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vida, aunque hoy me cueste sentirla como un regalo; gracias por mi hermana que no deja de escribirme, por mi médica y por el pan de este día. Tú sabes que estoy agotada y que a veces quisiera no despertar. No me alcanzan las fuerzas, y pongo este camino en tus manos. Acompáñame en cada paso, dame paciencia conmigo misma y valor para contar lo que siento, pedir ayuda hoy mismo, comer y descansar, aunque no tenga ganas. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, junto a ti, como estuvo junto a Elías debajo del enebro. No tienes que sentir nada ni decir nada; solo respirar y dejarte acompañar. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la manera en que cuida de ti?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué vergüenza, culpa o exigencia de “estar bien” necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana desayunaré algo caliente, le contestaré a mi hermana para contarle cómo estoy de verdad y volveré a pedir la cita con mi médica. Si vuelvo a pensar en no despertar, ese mismo día llamaré a la línea de crisis o iré a urgencias”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 21:9-13. Jesús resucitado prepara pan y pescado para sus discípulos cansados.
«Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.» (Juan 21:12) - 1 Reyes 19:9-13. Dios se acerca a Elías en un silbo apacible y delicado.
«Y tras el terremoto un fuego: mas Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.» (1 Reyes 19:12) - Marcos 6:30-32. Jesús invita a sus discípulos agotados a descansar y a comer.
«Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.» (Marcos 6:31) - Salmo 34:17-19. Dios está cerca de los quebrantados de corazón.
«Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.» (Salmo 34:18)
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Esta oración también está en el archivo: Oración para la depresión: Elías bajo el enebro.