Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

14 de septiembre · Usar mi lugar para defender a otros aunque me cueste

Ester 4:14: para esta hora

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 14 de septiembre.

Versículo del día: Ester 4:10-16 RV1909

Tienes cuarenta y un años y eres la pastelera principal de una pastelería conocida en Escazú, San José. Llevas diez años ahí, la dueña confía en ti y te consulta todo. Hace un año entró Darling, una muchacha nicaragüense de veintitrés años que lava bandejas y empaca pedidos. Trabaja más horas que nadie, pero esta semana te diste cuenta de que la dueña le paga menos del mínimo, no la tiene asegurada y le descuenta del salario cualquier pastel que se quiebra. Darling no dice nada porque manda dinero a su mamá y tiene miedo de quedarse sin trabajo. Tú podrías hablar con la dueña, pero sabes que es de mal genio, que te subió el sueldo hace poco y que podrías perder su confianza. Hoy, cuando viste a Darling contando las monedas, preferiste mirar para otro lado.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el trabajo de mis manos, por el sueldo que me permite sostener mi casa y por las personas con las que comparto el obrador cada mañana. Me quedo en silencio delante de ti… Te presento a Darling, a su mamá y su necesidad, y te presento también a mi jefa. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Ayúdame a entender qué debo cambiar en mí: mi miedo, mi comodidad, mi silencio. Dame valor y sabiduría para defender lo justo, aunque me cueste. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    10Entonces Esther dijo á Atach, y mandóle decir á Mardochêo: 11Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre ó mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, por una sola ley ha de morir: salvo aquel á quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá: y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta días. 12Y dijeron á Mardochêo las palabras de Esther. 13Entonces dijo Mardochêo que respondiesen á Esther: No pienses en tu alma, que escaparás en la casa del rey más que todos los Judíos: 14Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y libertación tendrán los Judíos de otra parte; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino? 15Y Esther dijo que respondiesen á Mardochêo: 16Ve, y junta á todos los Judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche ni día: yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme á la ley; y si perezco, que perezca.

    Ester 4:10-16 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Ester era una joven judía que había llegado a ser reina de Persia sin que nadie en el palacio supiera de qué pueblo venía. Un alto funcionario, Amán, consiguió que el rey firmara un decreto para exterminar a todos los judíos. Mardoqueo, el primo que la había criado, le pidió que hablara con el rey. Pero había un peligro real: «Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre ó mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, por una sola ley ha de morir: salvo aquel á quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá: y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta días.» Ester tenía miedo, y con razón.

    Mardoqueo le responde con palabras que la sacuden: «Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y libertación tendrán los Judíos de otra parte; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?» Curiosamente, el libro de Ester no menciona el nombre de Dios ni una sola vez, y sin embargo su mano se ve en cada detalle. Esto revela algo de Dios: él sigue obrando aun cuando no lo vemos, y no depende de nosotros para cumplir sus propósitos (“libertación tendrán de otra parte”). Pero nos invita a ser parte. El lugar que tenemos no es solo para nuestra comodidad; quizá lo recibimos “para esta hora”. Ester decide entrar, y lo hace con oración y con su comunidad: «Ve, y junta á todos los Judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche ni día: yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme á la ley; y si perezco, que perezca.»

    Jesús contó la historia del samaritano que se detuvo ante el herido cuando otros pasaron de largo, y terminó diciendo: «Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.» (Lucas 10:37).

    Tu parte no es hacer un escándalo, sino usar con sabiduría la confianza que tienes. Puedes orar primero, preparar bien lo que vas a decir y hablar con la dueña a solas, con respeto y con claridad: pagar lo justo y asegurar a Darling también protege su negocio. Puedes orientar a Darling sobre sus derechos y sobre dónde informarse. Puede costarte algo: el buen ambiente con tu jefa, quizá más. Pero callar también tiene un costo, para Darling y para tu propia alma. Tu valor no depende de la aprobación de tu jefa, sino de Dios.

    ¿Para qué te habrá puesto Dios en el lugar de confianza que hoy ocupas?

  3. Orar Oratio

    Señor, te doy gracias por mi trabajo, por mi oficio, por los años en esta pastelería y por la confianza que me ha dado la dueña. Te doy gracias también por Darling y por su esfuerzo. Reconozco que hoy preferí no ver lo que le están haciendo, por miedo a perder mi comodidad. Muéstrame qué esperas de mí. Si lo tienes a bien, abre el corazón de mi jefa; y si me cuesta, dame fortaleza. Dame sabiduría para hablar con respeto, valor para no callar y prudencia para hacerlo bien. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Quizá para esta hora te puso Dios donde estás. Quédate en silencio y deja que el miedo se aquiete. Que el Espíritu de Dios te dé la sabiduría y el valor que necesitas para hablar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre el lugar que ocupas y sobre las personas que dependen de tu voz?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a perder la confianza de tu jefa, tu comodidad o tu buen sueldo necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana oraré cada mañana por esta conversación, y el jueves, después del cierre, hablaré a solas con la dueña sobre el salario y el seguro de Darling. Mientras tanto, invitaré a Darling a almorzar y le preguntaré cómo está su mamá”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Proverbios 31:8-9. Abre tu boca por el mudo y por el derecho del pobre.
    «Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte.» (Proverbios 31:8)
  • Deuteronomio 24:14-15. No hagas agravio al jornalero pobre, sea de tu tierra o extranjero.
    «No hagas agravio al jornalero pobre y menesteroso, así de tus hermanos como de tus extranjeros que están en tu tierra en tus ciudades:» (Deuteronomio 24:14)
  • Juan 15:12-14. Nadie tiene mayor amor que poner la vida por sus amigos.
    «Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.» (Juan 15:13)
  • Santiago 5:1-4. El jornal de los obreros que no ha sido pagado clama a los oídos del Señor.
    «He aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.» (Santiago 5:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Ester 4:14: para esta hora.

Escríbenos

¿Quieres contarnos algo, compartir lo que Dios ha hecho en tu vida o que oremos por ti? Con gusto te leemos.

Tu mensaje llega solo a nuestro equipo de TuBiblia.co por WhatsApp. No se publica ni se guarda en esta página.