Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

18 de agosto · La envidia que crece si no la domino

Caín y Abel: ¿soy yo guarda de mi hermano?

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 18 de agosto.

Versículo del día: Génesis 4:3-10 RV1909

Tienes cuarenta y dos años y desde hace dieciocho tienes una barbería en el barrio de la Unión, en Montevideo. A tu hermano Nicolás le enseñaste el oficio cuando tenía quince; le prestaste las tijeras y le diste tus primeros clientes. Hace seis meses abrió su propio local a cuatro cuadras: luces de colores, cortes modernos, videos en redes con miles de vistas. Varios de tus clientes de años ahora se cortan con él, y tu madre no para de mostrar sus videos en el almuerzo del domingo. Tú sonríes, pero por dentro te quema. Dejaste una reseña anónima diciendo que usa productos baratos, y la semana pasada no fuiste a su cumpleaños. Ayer te escribió pidiéndote ayuda con un trámite de impuestos que no entiende. Dejaste el mensaje en visto.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día de trabajo, por mis manos, por mi madre y por mi hermano Nicolás. Me quedo en silencio delante de ti… Tú sabes cuánto me ha dolido verlo crecer mientras yo siento que me quedo atrás. Reconozco que dejé entrar la envidia y que le he hecho daño. Pongo en tus manos mi negocio y mi relación con él. Ayúdame a entender que mi valor viene de ti, y dame valor para dar el primer paso hacia mi hermano. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    3Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda á Jehová. 4Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró Jehová con agrado á Abel y á su ofrenda; 5Mas no miró propicio á Caín y á la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6Entonces Jehová dijo á Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? 7Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8Y habló Caín á su hermano Abel: y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató. 9Y Jehová dijo á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano? 10Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama á mí desde la tierra.

    Génesis 4:3-10 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    La historia de Caín y Abel está al comienzo de la Biblia, justo después de que la humanidad se aleja de Dios. Es la primera historia entre hermanos, y termina en sangre. Los dos llevan una ofrenda, y Dios mira con agrado la de Abel y no la de Caín. El texto no explica todos los porqués, pero sí muestra lo que pasa en el corazón de Caín: «Mas no miró propicio á Caín y á la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante.» “Ensañarse” es enfurecerse, y “decaer el semblante” es esa cara larga que no puede esconder lo que hay adentro.

    Lo que revela de Dios es conmovedor: antes del crimen, él se acerca a Caín y le habla como un padre que advierte. «Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.» El pecado se describe como una fiera agazapada en la puerta, esperando. Dios no dice que Caín sea incapaz de vencerlo, sino que debe dominarlo. Y después, cuando todo ha pasado, la pregunta de Dios sigue resonando en su conciencia: «Y Jehová dijo á Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé; ¿soy yo guarda de mi hermano?» La respuesta bíblica es sí: somos responsables unos de otros.

    Jesús llevó este mandamiento hasta la raíz, porque sabía que el homicidio empieza mucho antes de la violencia: «Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.» (Mateo 5:22). Una reseña falsa, un comentario venenoso, un mensaje dejado en visto, también pueden ser maneras de “matar” a un hermano poco a poco.

    Tu parte es reconocer la fiera en la puerta antes de que entre. La envidia no se va sola; se domina con decisiones concretas. Borrar esa reseña. Contestarle a Nicolás. Alegrarte por él, aunque al principio te cueste. Tu valor como barbero y como persona no depende de cuántas vistas tenga su video: depende de lo que eres delante de Dios, y él ve tu trabajo fiel de tantos años. Ser guarda de tu hermano es, hoy, ayudarle con ese trámite.

    ¿Qué fiera está agazapada a la puerta de tu corazón cuando ves que a otro le va mejor?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi oficio, por la barbería que me ha dado el pan durante tantos años, por mis clientes fieles y por la vida de mi hermano. Reconozco que su éxito me ha llenado de envidia y que he actuado mal contra él. Muéstrame qué hay detrás de este enojo, dame humildad para reparar lo que hice y disciplina para dominar lo que siento, en lugar de dejar que me domine. Si lo tienes a bien, devuélvenos la cercanía de antes. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que te mira con el mismo amor con que mira a tu hermano. No tienes que competir por su mirada. Que el Espíritu de Dios te dé, en este silencio, un corazón capaz de alegrarse por el bien del otro.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu responsabilidad con tu hermano?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué envidia, comparación o resentimiento necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche borraré la reseña que escribí. Mañana le contestaré a Nicolás, me ofreceré a acompañarlo a hacer el trámite y, cuando estemos solos, le pediré perdón por no haber ido a su cumpleaños”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 15:25-32. El hermano mayor no quiere entrar a la fiesta, aunque la puerta sigue abierta para él.
    «Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.» (Lucas 15:28)
  • 1 Juan 3:11-15. No como Caín: el amor entre hermanos es señal de vida.
    «No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.» (1 Juan 3:12)
  • Romanos 12:15-18. Gozarse con los que se gozan y procurar la paz con todos.
    «Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.» (Romanos 12:15)
  • Gálatas 6:1-5. Cada uno examine su propia obra, sin medirse con la del otro.
    «Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.» (Gálatas 6:4)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Caín y Abel: ¿soy yo guarda de mi hermano?.

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