Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

18 de marzo · El miedo a ser una carga y a la soledad

Salmo 71:9: no me deseches en el tiempo de la vejez

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 18 de marzo.

Versículo del día: Salmo 71:5-9 RV1909

Tienes setenta y ocho años y vives solo en Mendoza, en la casa donde criaste a tus hijos. Fuiste ferroviario durante cuarenta años y enviudaste hace tres. Tu hija vive en Buenos Aires y tu hijo en España; te llaman los domingos, y siempre les dices: “Estoy bien, no se preocupen”. Pero los días son largos: el mate solo, la radio, el silencio de la tarde. Hace un mes el neurólogo te habló de un Parkinson inicial, y todavía no se lo has contado a nadie. Te tiembla la mano al firmar en el banco y ya te caíste una vez en el patio. Lo que más miedo te da no es la enfermedad, sino convertirte en una carga para tus hijos, o quedarte olvidado en un rincón.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el pan, por la llamada que espero y por cada año que me has regalado. Me quedo en silencio delante de ti… Tú estuviste conmigo en los años del ferrocarril, en mi casa y junto a la cama de mi esposa, y estás aquí ahora. Pongo en tus manos mi enfermedad y mi miedo a la soledad. Dame humildad para pedir compañía, y un corazón abierto para acompañar a otros que también están solos. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud. 6Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza. 7Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte. 8Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día. 9No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

    Salmo 71:5-9 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 71 es la oración de alguien que ha caminado con Dios toda la vida y ahora se sabe viejo y vulnerable. Mira hacia atrás: «Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.» «Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.» Y luego dice su miedo en voz alta: «No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.»

    Desechar es lo que se hace con algo que ya no sirve. El salmista teme lo mismo que tú: que, cuando ya no pueda valerse por sí mismo, lo dejen a un lado. Pero no se guarda el miedo; se lo dice a Dios. Esto revela algo de Dios: el que nos sostuvo “desde el vientre” no cambia de opinión cuando las fuerzas se acaban. Nuestro valor no depende de lo que producimos ni de lo que podemos hacer solos. Otro salmo lo dice así: «Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.» (Salmo 27:10). La Biblia no promete una vejez sin enfermedad, pero sí un Dios que no desecha a nadie.

    Aun en la cruz, en medio de su propio dolor, Jesús se ocupó de que su madre no quedara sola: «Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo.» «Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.» (Juan 19:26-27). Para Jesús, cuidar a los mayores no es una carga que se soporta, sino amor que se da y se recibe.

    Tu parte empieza por la verdad. Decir siempre “estoy bien” parece una forma de proteger a tus hijos, pero también los deja por fuera de tu vida y te deja más solo. Ellos tienen derecho a saber. Sigue el tratamiento, pregúntale al médico cómo evitar caídas en la casa y busca compañía cerca: un centro de jubilados, los vecinos, tu congregación. Y no olvides que todavía tienes mucho que dar: quizá en tu misma cuadra hay otro hombre que toma el mate solo y espera que alguien le toque la puerta.

    ¿Qué miedo de la vejez les estás escondiendo a tus hijos, y quizá también a Dios?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi vida larga, por los años de trabajo, por mi esposa, que me acompañó tanto tiempo, y por mis hijos, aunque estén lejos. Tú me has sostenido desde mi juventud. Tengo miedo de ser una carga y de quedarme solo. Si lo tienes a bien, dame salud para valerme por mí mismo un tiempo más; y si no, dame humildad para dejarme ayudar. Dame valor para contarles la verdad a mis hijos. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente en tu casa, en el silencio de la tarde y en la mano que tiembla. Él no te ha desechado. Que el Espíritu de Dios te acompañe en este silencio y te recuerde que no estás solo.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu valor en esta etapa de la vida?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo a ser una carga, o qué orgullo de no necesitar a nadie, necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El domingo, cuando llamen mis hijos, les contaré lo que me dijo el neurólogo y les pediré que me ayuden a pensar los próximos pasos. Esta semana iré al centro de jubilados del barrio e invitaré a tomar mate a don Aurelio, el vecino que también vive solo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Juan 19:25-27. Jesús, desde la cruz, se ocupa de que su madre no quede sola.
    «Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.» (Juan 19:27)
  • Rut 1:14-17. Rut no deja sola a Noemí en su vejez y su viudez.
    «Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.» (Rut 1:16)
  • Salmo 27:7-10. Aunque otros falten, Dios recoge al que clama.
    «Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.» (Salmo 27:10)
  • Salmo 68:5-6. Dios hace habitar en familia a los que están solos.
    «El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca á los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad.» (Salmo 68:6)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Salmo 71:9: no me deseches en el tiempo de la vejez.

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