19 de marzo · Una vejez que sigue contando las obras de Dios a los nietos
Salmo 71:18: hasta la vejez y las canas
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 19 de marzo.
Versículo del día: Salmo 71:17-21 RV1909
Tienes setenta años y vives en Tegucigalpa con tus dos nietos, de catorce y once años. Tu hija se fue a trabajar a Estados Unidos hace seis, y desde entonces los crías tú. Los amas, pero te sientes de otra época: hablan de cosas que no entiendes, viven pegados al celular y, cuando sacas la Biblia en la mesa, el mayor pone los ojos en blanco. El otro día dijo, medio en broma, que “eso de Dios es para viejitos”. Te dolió, porque tú sí has visto la mano de Dios: cuando el huracán Mitch se llevó tu casa, cuando sacaste adelante a tus hijos limpiando oficinas, cuando el corazón casi te falla. Pero nunca se lo has contado. Piensas que ya no tienes nada que enseñarles.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día con mis nietos, por la comida que compartimos, por la llamada de mi hija y por los años que me has regalado. Me quedo en silencio delante de ti… Tú me has acompañado en las angustias y me has levantado tantas veces. Pongo en tus manos a mis nietos y la fe que quiero sembrar en ellos. Dame paciencia, alegría y palabras sencillas, y que mi vida cuente tus obras mejor que mis discursos. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir. 19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú? 20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. 21Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme.
Salmo 71:17-21 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El salmista ya es anciano y mira su vida entera: «Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.» Y pide fuerzas para una tarea más: «Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.» En el español de esta traducción, “denunciar” significa anunciar, dar a conocer. El “brazo” de Dios es su fuerza en acción; sus “valentías” son sus obras poderosas. Para este hombre, la vejez es tiempo de contar.
Y lo que cuenta no es una vida sin problemas: «Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.» Su testimonio incluye las angustias. Esto revela algo de Dios: actúa en la historia concreta de las personas, y quiere que esa historia pase de una generación a otra. Así lo pedía otro salmo: «No las encubriremos á sus hijos, contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.» (Salmo 78:4). Un muchacho puede discutir un sermón, pero difícilmente discute una historia vivida y contada con amor.
Cuando Jesús liberó a un hombre atormentado en la tierra de los gadarenos, el hombre quiso irse con él. Pero Jesús le dio otra tarea: «Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.» (Marcos 5:19). Su primera misión fue su propia casa, y su herramienta fue su historia.
Tu parte no es ganarle la discusión a tu nieto, sino abrirle tu memoria. Cuéntale la noche del huracán, cómo salieron adelante, qué oraste en el hospital, y cuéntalo sin sermón, dejando que pregunte. Pedirle que te enseñe algo del celular también le dice que lo valoras. No necesitas ser moderna para ser escuchada; necesitas ser verdadera. La fe de cada uno de ellos será su propia decisión delante de Dios; a ti te toca sembrar, con paciencia y alegría. Y cuídate también: criar de nuevo a los setenta cansa, y pedir ayuda a tu familia o a tu congregación no es fallar.
¿Qué obras de Dios en tu vida no les has contado todavía a los que vienen detrás de ti?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mis nietos, por su salud, por su inteligencia y hasta por sus preguntas que me desafían; gracias por mi hija y por todo lo que has hecho en mi vida desde joven. Me duele sentir que mi fe les parece cosa de viejos. Pongo su vida en tus manos, no en mis fuerzas. Muéstrame cómo acercarme a ellos, dame humildad para aprender de su mundo y sencillez para contarles tus obras sin imponerles nada. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa y en el cuarto donde duermen tus nietos, y que ha estado en cada capítulo de tu historia. Trae a la memoria, sin prisa, una de sus obras. Que el Espíritu de Dios te dé palabras sencillas para contarla.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu historia y sobre lo que puedes dejarles a tus nietos?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué sentimiento de ser de otra época, o qué temor por la fe de tus nietos, necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Este fin de semana le pediré a mi nieto mayor que me enseñe a hacer videollamadas con su mamá, y mientras tanto le contaré cómo salimos adelante después del huracán. Además escribiré en un cuaderno tres obras de Dios en mi vida, para dejárselas a ellos”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 5:18-20. Jesús envía al hombre liberado a contarles a los suyos lo que Dios hizo con él.
«Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.» (Marcos 5:19) - 2 Timoteo 1:3-5. La fe no fingida que habitó primero en la abuela Loida.
«Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.» (2 Timoteo 1:5) - Salmo 78:1-7. Contar a la generación venidera las maravillas de Dios.
«No las encubriremos á sus hijos, contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.» (Salmo 78:4) - Deuteronomio 4:9-10. No olvidar lo que los ojos han visto, y enseñarlo a los hijos de los hijos.
«Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has á tus hijos, y á los hijos de tus hijos;» (Deuteronomio 4:9)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Salmo 71:18: hasta la vejez y las canas.