22 de febrero · Sed de Dios en medio de la tristeza
Salmo 42: como el ciervo brama por las corrientes de las aguas
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de febrero.
Versículo del día: Salmo 42:1-5 RV1909
Tienes treinta y ocho años y eres técnico de refrigeración en Barquisimeto. Durante doce años tocaste el bajo en el grupo de alabanza de tu congregación. Hace dos años hubo un conflicto con los líderes, te sentiste tratado injustamente y te fuiste dando un portazo. Al principio sentiste alivio: domingos libres, nada de ensayos. Pero esta semana, arreglando una nevera en una casa, sonó en la radio una canción que tú tocabas, y se te salieron las lágrimas delante de la señora. Extrañas los ensayos, a los muchachos, el momento en que todos cantaban juntos. Y más que eso, extrañas a Dios. Intentas orar en la noche y las palabras te salen secas. Tu hermano, que no cree, te dice medio en broma: “¿Y tu Dios dónde quedó?”.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por el trabajo, por las casas donde entré y por la canción que me recordó cuánto te extraño. Me quedo en silencio delante de ti… No traigo palabras bonitas; traigo sed. Te entrego la herida de aquel conflicto y el orgullo que me alejó. Muéstrame el camino de regreso y dame humildad para recorrerlo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré. COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 2Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡cuándo vendré, y pareceré delante de Dios! 3Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? 4Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud. 5¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.
Salmo 42:1-5 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Este salmo viene de los hijos de Coré, una familia de cantores del templo. El salmista está lejos de Jerusalén, en el norte, cerca del Jordán y del monte Hermón (v. 6), y no puede subir a la casa de Dios. Su imagen es intensa: «Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré. COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.» En tiempo de sequía, el ciervo busca los cauces y brama cuando los encuentra vacíos. Así se siente él: «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!»
Esto revela algo de Dios: no rechaza la tristeza ni la nostalgia de los suyos; las recibe y les da lugar en su Palabra. El salmista llora y oye la burla de otros: «Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?» Recuerda los días en que iba con la multitud a la casa de Dios, “con voz de alegría y de alabanza”. Pero no se queda en el recuerdo, y su sed no es solo de un lugar o de un grupo: es sed “del Dios vivo”. Extrañar la música, los amigos y las reuniones es natural, pero esa nostalgia puede estar señalando algo más hondo: el deseo de volver a Dios mismo.
En la fiesta de los tabernáculos, cuando el pueblo recordaba sus años en el desierto, Jesús se puso en pie y dijo: «Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.» (Juan 7:37). La sed no es motivo de vergüenza; es una invitación. Jesús no pide llegar con el alma llena, sino con sed.
Tu parte es no apagar esa sed con distracciones. Puedes empezar por lo que hizo el salmista: decirle a Dios la verdad, aunque las palabras salgan secas, y leer un salmo cada noche. También puedes revisar con honestidad lo que pasó hace dos años: en qué te hirieron y en qué heriste tú. Quizá te toque perdonar, o pedir perdón, aunque no vuelvas al mismo grupo. La fe no se vive a solas: busca una comunidad donde puedas volver a cantar con otros. Y si la tristeza se vuelve pesada y no se va, hablarlo con un consejero o un profesional también es cuidarte.
¿Qué es lo que de verdad extrañas: un lugar, unas personas o a Dios mismo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por los años en que te serví con la música, por los amigos de aquel tiempo, por mi trabajo y por esta sed que todavía me lleva a buscarte. Tú sabes cuánto me dolió lo que pasó y lo seco que me siento al orar. Muéstrame qué esperas de mí. Ayúdame a ver con honestidad mi parte en aquel conflicto, y dame valor para dar pasos de regreso a ti y a tu pueblo. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente, aun cuando tus palabras se sienten secas. Quédate delante de él con tu sed, sin forzar nada. Que el Espíritu de Dios te recuerde que el Dios vivo siempre ha estado allí, y que esa sed es la que te lleva a buscarlo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu sed de él y sobre lo que la ha estado apagando?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué herida, orgullo o nostalgia necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana leeré cada noche un salmo en voz baja. Llamaré a Javier, mi compañero del grupo, para saber cómo está, sin hablar del conflicto si él no quiere. Y el domingo volveré a congregarme, para cantar otra vez con otros”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 7:37-38. Jesús invita a todo el que tiene sed.
«Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.» (Juan 7:37) - Salmo 63:1-8. David en el desierto: mi alma tiene sed de ti.
«Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;» (Salmo 63:1) - Salmo 84:1-4. El alma que anhela los atrios de Dios.
«Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.» (Salmo 84:2) - Hebreos 10:23-25. No dejar de congregarnos, sino animarnos unos a otros.
«No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.» (Hebreos 10:25)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Salmo 42: como el ciervo brama por las corrientes de las aguas.