22 de junio · No te desampararé: contentamiento, hospitalidad y fidelidad
Hebreos 13:5: contentos con lo presente
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de junio.
Versículo del día: Hebreos 13:1-6 RV1909
Tienes cuarenta y cuatro años y desde hace veinte vendes ropa deportiva los jueves y domingos en la Feria 16 de Julio, en El Alto. Tus hijos estudian y la casa ya tiene segundo piso. Pero desde que tu vecino de puesto compró una vagoneta nueva y abrió una tienda en la Max Paredes, no duermes tranquilo. Ya fuiste al banco a preguntar por un crédito grande para traer más mercadería de Iquique, aunque tengas que trabajar los sábados y dejar las reuniones de la iglesia. Esta semana llegó de Achacachi tu sobrina Rosmery, de diecisiete años, a buscar trabajo y terminar el colegio, y tu esposa le ofreció el cuartito del fondo. Tú pusiste mala cara: “Una boca más, justo ahora”. Esta noche la escuchaste dar gracias a Dios por el techo, y algo te dolió por dentro.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día de trabajo, por la comida de esta noche, por mi esposa, mis hijos y por Rosmery, que llegó a nuestra casa. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he medido mi vida por lo que tiene mi vecino y no por tu presencia. Pongo en tus manos el negocio y la decisión del crédito; que se haga tu voluntad y no la mía. Tú dijiste que no me desampararás: ayúdame a creerlo de verdad, a trabajar con calma y a abrir mi casa con alegría. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1Permanezca el amor fraternal. 2No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 3Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo. 4Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios. 5Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. 6De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me hará el hombre.
Hebreos 13:1-6 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
La carta a los Hebreos se escribió a creyentes que estaban cansados y presionados; algunos habían perdido sus bienes por su fe. Al final de la carta, el autor baja a la vida diaria con consejos muy concretos: «Permanezca el amor fraternal.» Y enseguida: «No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.» En aquel tiempo, sin hoteles ni ayudas del Estado, la hospitalidad era abrir la propia casa al que llegaba de lejos. Y en medio de esos consejos aparece el versículo de hoy: «Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.» No es casual que la avaricia y la hospitalidad estén tan cerca: el corazón que siempre quiere más termina cerrando la puerta.
Esto revela algo de Dios: el contentamiento no se apoya en lo que tengo, sino en quién está conmigo. La razón que da el texto no es “ya tienes suficiente”, sino “él dijo: No te desampararé”. Es la promesa que Dios dio a su pueblo y a Josué antes de entrar en la tierra: una promesa de presencia, no de riqueza. El versículo no prohíbe trabajar, crecer o mejorar el negocio; lo que señala es la avaricia, ese querer más que roba la paz y endurece el trato con los demás. Por eso el autor concluye: «De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me hará el hombre.» Tu valor delante de Dios no se mide por la vagoneta de tu vecino ni por el tamaño de tu puesto.
Jesús lo dijo con claridad cuando alguien le pidió que interviniera en una herencia: «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15). Y él mismo vivió así: «Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.» (Mateo 8:20).
Tu parte empieza con una pregunta honesta: ¿ese crédito nace de una necesidad real o de la comparación? Decide con tu esposa y en oración, no desde la envidia. Y mira a Rosmery con otros ojos: lo que Dios te ha dado no es solo para retenerlo, sino para que corra por ti y llegue a otros. Quizá esa sobrina que llegó “justo ahora” es la oportunidad que Dios te da de vivir la hospitalidad de la que habla el texto.
¿Qué te está robando la paz: lo que de verdad te falta, o lo que ves que tienen otros?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el puesto en la feria, por los clientes de cada jueves y domingo, por la casa que nos has permitido levantar y por la salud de mi familia, que tantas veces no te agradezco. Tú sabes que desde hace semanas me comparo con mi vecino y que el deseo de tener más me quitó la paz y me endureció con Rosmery. Si lo tienes a bien que el negocio crezca, que sea sin perder lo que más importa; y si no, enséñame a estar contento con lo presente. Dame luz para ver mi avaricia, valor para corregirla y un corazón abierto para recibir a mi sobrina. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa y en el cuartito del fondo donde duerme tu sobrina. Él dijo: no te dejaré. No necesitas más para estar seguro en sus manos. Que el Espíritu de Dios te enseñe a descansar en lo presente.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de mirar lo que tienes?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué comparación, deseo de tener más o miedo a que no alcance necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Antes de firmar cualquier crédito, me sentaré con mi esposa a revisar las cuentas y a orar juntos para decidir. Mañana le pediré perdón a Rosmery por mi mala cara, le diré que esta también es su casa y la acompañaré a averiguar por el colegio nocturno”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 12:13-21. La parábola del rico que construyó graneros más grandes y no era rico para con Dios.
«Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15) - Proverbios 30:7-9. Pedir a Dios ni pobreza ni riquezas, solo el pan necesario.
«Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester;» (Proverbios 30:8) - Romanos 12:9-13. Compartir con los necesitados y practicar la hospitalidad.
«Comunicando á las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.» (Romanos 12:13)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Hebreos 13:5: contentos con lo presente.