23 de junio · La pereza y el aplazamiento: me toca trabajar
Proverbios 6:6: ve á la hormiga, oh perezoso
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 23 de junio.
Versículo del día: Proverbios 6:6-11 RV1909
Tienes treinta y un años, eres ingeniera de sistemas y trabajas desde tu departamento en Asunción para una empresa de Montevideo. Hace un mes que el módulo de facturación que prometiste está casi igual. Cada mañana abres la computadora con buenas intenciones, contestas dos correos y de pronto ya son las once y sigues en el celular viendo videos u “ordenando” tareas que no urgen. Al líder del proyecto le dijiste que ibas “al ochenta por ciento”, y no era cierto. Tu compañero Fabián, que tiene un bebé recién nacido, se quedó dos noches corrigiendo errores que te tocaban a ti. El viernes es la entrega. Además le prometiste a tu mamá, en San Lorenzo, ayudarla con los papeles de su jubilación, y llevas tres domingos sin ir. Esta noche, en la cama, miras el techo.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, aunque no lo aproveché como debía; gracias por el techo, por la salud y por mi mamá, que me espera. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que me he dicho “un poquito más” muchas veces, y que otros pagaron mi descuido. Pongo en tus manos la entrega del viernes y mi trabajo; que se haga tu voluntad. Ayúdame a entender qué hay detrás de mi desgano, dame disciplina para levantarme y empezar, y un corazón agradecido por el trabajo que me diste. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
6Ve á la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; 7La cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, 8Prepara en el verano su comida y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento. 9Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿cuándo te levantarás de tu sueño? 10Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo: 11Así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre de escudo.
Proverbios 6:6-11 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El libro de Proverbios reúne enseñanzas prácticas, atribuidas en buena parte a Salomón, para que los jóvenes aprendieran a vivir con sabiduría delante de Dios. El “perezoso” de Proverbios no es solo el que duerme mucho; es el que deja para después lo que le toca hacer hoy. Y el maestro lo manda a mirar algo pequeño: «Ve á la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio;» Lo admirable de la hormiga es que nadie la vigila: «La cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor,» «Prepara en el verano su comida y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.» Hace lo que corresponde en el momento que corresponde.
El texto describe con mucha verdad cómo funciona la pereza: «Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo:» Casi nunca es una gran decisión; es la suma de muchos “un poquito más”. Y advierte cuál es la consecuencia: «Así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre de escudo.» Llega sin avisar, como el caminante, y con la fuerza de un hombre armado, que ya no se puede detener. Esto revela algo de Dios: él nos dio el trabajo como un regalo y una responsabilidad, no como un castigo, y espera que seamos fieles en lo que pone en nuestras manos. El pasaje no desprecia el descanso, que Dios mismo mandó, ni dice que quien pasa necesidad es siempre un perezoso; le habla a la persona que tiene la tarea delante y la sigue aplazando. Y deja algo claro: orar por el módulo no lo va a escribir. Dios no hará por ti lo que te toca a ti.
Jesús vivía con esa conciencia del momento presente: «Conviéneme obrar las obras del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.» (Juan 9:4). En la parábola de los talentos, el siervo que enterró lo que recibió confesó la raíz de su inacción: «Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.» (Mateo 25:25). Muchas veces, detrás del aplazamiento hay miedo a no hacerlo bien.
Tu parte no es castigarte con culpa, sino dar pasos pequeños y concretos: decir la verdad sobre tu avance, empezar por lo más difícil, quitar las distracciones de tu alcance. Recuerda que tu pereza no cae solo sobre ti: Fabián y tu mamá también la cargan. Y si notas que el desgano es constante, que nada te entusiasma o que no logras concentrarte aunque lo intentes, habla con un médico o un psicólogo: a veces detrás del aplazamiento hay ansiedad, depresión o dificultades de atención, y buscar ayuda también es ser fiel con la vida que Dios te dio.
¿Qué tarea que te toca a ti estás dejando para “un poquito después”, y quién está cargando con ella?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi trabajo, por la mente que me diste para resolver problemas, por el sueldo que llega cada mes y por compañeros como Fabián, que me han cubierto sin reclamar. Tú sabes que he aplazado lo que me toca y que hasta mentí sobre mi avance. No te pido que hagas mi parte, sino que me muestres qué hay detrás de mi desgano. Si lo tienes a bien, ayúdame a cumplir esta entrega; y si no llego, dame humildad para asumirlo. Dame disciplina para empezar mañana temprano y valor para decir la verdad. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, junto a la computadora y junto a tu cansancio. Él no te mira con desprecio; te invita a levantarte. Que el Espíritu de Dios te dé claridad para el primer paso de mañana.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu manera de aplazar lo que te toca?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué excusa, distracción o miedo a hacerlo mal necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana dejaré el celular en otra habitación hasta el mediodía y empezaré por la parte más difícil del módulo. Le escribiré al líder del proyecto con mi avance real, le daré las gracias a Fabián y me ofreceré a cubrir yo el próximo turno de soporte. El domingo iré a San Lorenzo a ordenar con mi mamá los papeles de su jubilación”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Mateo 25:24-30. El siervo que, por miedo, escondió su talento en lugar de trabajarlo.
«Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.» (Mateo 25:25) - 2 Tesalonicenses 3:7-13. Pablo trabajó con sus manos y pide trabajar con sosiego y comer el propio pan.
«Y á los tales requerimos y rogamos por nuestro Señor Jesucristo, que, trabajando con reposo, coman su pan.» (2 Tesalonicenses 3:12) - Proverbios 24:30-34. El campo del perezoso lleno de espinas, y la lección que deja.
«Y yo miré, y púse lo en mi corazón: vi lo, y tomé consejo.» (Proverbios 24:32) - Eclesiastés 9:7-10. Hacer con todas las fuerzas lo que viene a la mano.
«Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.» (Eclesiastés 9:10)
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