22 de marzo ·
Lo que otros pensaron para mal
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 22 de marzo.
Versículo del día: Génesis 50:15-21 RV1909
Tienes cuarenta y seis años y eres jefe de operaciones en una empresa de transporte de carga en Antofagasta. Hace nueve años trabajabas en otra empresa y Mauricio, tu compañero, le dijo al gerente que tú vendías combustible por fuera. Era mentira, pero te despidieron sin pruebas, y durante meses nadie quiso contratarte. Tuviste que manejar un camión de reparto, atrasarte con el dividendo y empezar de cero. Con los años estudiaste, te ascendieron y hoy diriges a ochenta personas. Esta mañana recursos humanos te pasó las carpetas de los postulantes a supervisor de bodega, y una era la de Mauricio. Lleva un año sin trabajo y tiene tres hijos. Nadie más sabe la historia. Tienes su currículum sobre el escritorio, y una parte de ti piensa: “ahora te toca a ti”.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por el trabajo que hoy tengo, por mi casa y por los años en que me sostuviste cuando nadie me daba una oportunidad. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a Mauricio, a su familia y lo que todavía me duele de aquella historia. No estoy en tu lugar. Si lo tienes a bien, dame la ocasión de hacer las paces; y si no, dame paz para soltarlo. Que mañana decida con justicia y con el corazón libre. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
-
Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
15Y viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. 16Y enviaron á decir á José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: 17Así diréis á José: Ruégote que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron: por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. 18Y vinieron también sus hermanos, y postráronse delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos. 19Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios? 20Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo. 21Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.
Génesis 50:15-21 RV1909
-
Meditar Meditatio
Reflexión
José había sido vendido como esclavo por sus propios hermanos (Génesis 37:28). En Egipto lo calumniaron, pasó años en la cárcel, y con el tiempo Dios lo puso a administrar todo el país. Cuando murió Jacob, el papá, los hermanos se asustaron: pensaron que José solo había esperado ese momento para cobrárselas. «Y viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.» Ahora el poder lo tenía él. Y José, en lugar de vengarse, lloró. Su respuesta empieza con una pregunta: «Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios?» José sabe que juzgar y castigar no le corresponde a él.
Luego dice la frase que resume su vida: «Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo.» José no llama bueno lo que le hicieron: dice con claridad que fue “mal”. Tampoco dice que Dios lo empujó a la cisterna. Dice que Dios tomó ese mal y lo encaminó hacia algo que salvó muchas vidas. Esto revela algo de Dios: su soberanía es más grande que la maldad de las personas, y lo que otros planearon para hundirnos no tiene la última palabra. Por eso “lo que me hicieron” no definió a José. Su madurez se ve en el último versículo: «Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.» El que fue herido termina cuidando a los hijos de quienes lo hirieron.
Jesús enseñó ese mismo camino, que no le sale natural a nadie: «Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;» (Mateo 5:44). No lo dijo desde lejos: lo vivió hasta la cruz, cuando oró por quienes lo crucificaban.
Perdonar no es olvidar ni fingir que no pasó. Tampoco te obliga a contratar a Mauricio si no es el mejor para el cargo. Pero sí te pide revisar con honestidad desde dónde vas a decidir: desde la herida o desde lo que Dios ha hecho contigo. Quizá lo más limpio sea decirle a recursos humanos que tienes un conflicto de interés y pedir que otra persona lo evalúe con justicia. Quizá, más adelante, Dios te dé la oportunidad de hablar con él. Lo que no te toca es usar el poder para cobrártelas. Ya no eres el hombre despedido de hace nueve años; no dejes que una carpeta te devuelva allá.
¿Desde dónde estás tomando tus decisiones: desde lo que te hicieron o desde lo que Dios ha hecho contigo?
-
Orar Oratio
Padre, gracias por mi trabajo, por el camino que me abriste cuando todo se cerró, por mi familia, que aguantó conmigo los años difíciles, y por lo que aprendí en ellos. Tú sabes cuánto me dolió aquella mentira y cuánto me costó volver a empezar. No quiero ocupar tu lugar; muéstrame tu voluntad en esta decisión. Dame un corazón justo para no vengarme, sabiduría para actuar con rectitud y paz con el resultado, sea cual sea. En el nombre de Jesús, amén.
-
Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que estuvo contigo cuando manejabas el camión de reparto y no sabías cómo pagar el dividendo. No se fue en ningún momento. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio el bien que Dios sacó de aquel mal.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
-
Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el mal que te hicieron y sobre lo que él hizo con ese mal?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué deseo de cobrártelas, o qué recuerdo que todavía te define, necesitas poner en las manos de Dios?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana le diré a recursos humanos que conozco a Mauricio y que prefiero que otra persona evalúe su postulación con justicia. Esta semana oraré cada noche por él y por sus hijos, y si Dios me da la ocasión de cruzármelo, lo saludaré sin rencor”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Génesis 45:1-8. José se da a conocer a sus hermanos y les quita el peso del miedo.
«Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros:» (Génesis 45:5) - Mateo 18:21-22. Pedro pregunta cuántas veces perdonar, y Jesús responde sin límite.
«Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.» (Mateo 18:22) - Lucas 23:33-34. Jesús ora por los que lo crucifican.
«Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.» (Lucas 23:34) - Génesis 39:20-23. Aun en una cárcel injusta, Dios estaba con José.
«Mas Jehová fué con José, y extendió á él su misericordia, y dióle gracia en ojos del principal de la casa de la cárcel.» (Génesis 39:21)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Lo que otros pensaron para mal.