Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

25 de junio · Confiar en Dios y en los médicos

Oración antes de una cirugía: en tu mano están mis tiempos

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 25 de junio.

Versículo del día: Salmo 31:14-24 RV1909

Tienes cuarenta y siete años y eres enfermera quirúrgica en un hospital de Encarnación. Hace veinte años que pasas pinzas, cuentas gasas y tranquilizas a los pacientes antes de que se duerman. Pero esta vez la paciente eres tú: el martes te operan de la vesícula y, en la misma cirugía, quieren revisar un nódulo que encontraron en la tiroides. Sabes demasiado. Esta semana repasaste en tu mente cada complicación posible, buscaste en internet al anestesiólogo y le pediste a una compañera que “esté atenta” a todo lo que haga el cirujano. A tu esposo le dices que estás tranquila, pero anoche no dormiste. Tu hija Belén, de quince años, quiere orar contigo y tú le cambiaste de tema. Te cuesta mucho estar del otro lado de la camilla, sin poder controlar nada.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por el cuerpo que me has dado, por la medicina y por cada persona que estará conmigo el martes. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mis pensamientos y mis temores. Pongo en tus manos la cirugía, los resultados y mi familia; no se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame la paz de saber que mis tiempos están en tu mano, la humildad para dejarme cuidar y la confianza para descansar esta noche. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    14Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú. 15En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores. 16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia. 17No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo. 18Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio. 19¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! 20Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas. 21Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte. 22Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba. 23Amad á Jehová todos vosotros sus santos: á los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia. 24Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.

    Salmo 31:14-24 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    El Salmo 31 es una oración de David en un tiempo de mucha angustia: enfermedad, enemigos, amigos que se alejaron. En medio de todo eso, dice: «Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.» Y luego: «En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.» “Mis tiempos” son los momentos de la vida, sus días, su duración y su rumbo. David no sabe cómo terminará su situación, pero sabe en qué manos está.

    Esto revela algo de Dios: él no promete que todo saldrá como yo quiero, pero sí que nada queda fuera de su mano. El salmista es honesto; reconoce que tuvo miedo y que pensó lo peor: «Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.» Confiar en Dios no es negar el miedo ni reemplazar a los médicos. Dios también obra por medio de la ciencia, de los estudios y de las manos de un equipo preparado. Cuando el rey Ezequías enfermó, Dios oyó su oración y, al mismo tiempo, el profeta mandó aplicar un remedio sobre la llaga. Orar y dejarse atender no se oponen. Lo que sí nos toca es rendir el resultado y terminar como el salmo: «Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.»

    Jesús hizo suyas las palabras de este salmo en la hora más difícil: «Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.» (Lucas 23:46). Y antes, en Getsemaní, también sintió angustia y la llevó al Padre: «Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.» (Marcos 14:36).

    Tu parte es soltar el control que no te corresponde. Tú conoces el quirófano, pero el martes tu tarea no es vigilar al equipo, sino dejarte cuidar, como tantos se han dejado cuidar por ti. Habla con sinceridad con tu esposo y con Belén, deja que tu hija ore contigo y recibe su compañía. Y si la ansiedad no te deja dormir ni pensar, díselo a tu médico: pedir ayuda también es confiar.

    ¿Qué parte de esta cirugía sigues tratando de controlar tú, en lugar de ponerla en las manos de Dios?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi vida, por mi esposo y por Belén, por los años que me has permitido cuidar a otros en el quirófano y por los médicos y compañeras que ahora me van a cuidar a mí. Tú sabes el miedo que tengo y cuánto me cuesta no tener el control. En tu mano están mis tiempos. Si lo tienes a bien, que la cirugía salga bien y los resultados sean buenos; y si no, dame fortaleza y paz para recibir lo que venga. Guía las manos del equipo, y dame humildad para dejarme cuidar y valor para hablar con sinceridad con mi familia. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en tu cuarto, y que estará también en el quirófano, junto a la camilla y junto a las manos de quienes te atiendan. Tus tiempos están en su mano. Que el Espíritu de Dios aquiete tu mente y te enseñe a descansar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre confiar cuando no tienes el control?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué miedo, qué resultado o qué necesidad de controlar necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana me sentaré con mi esposo y con Belén, les diré con sinceridad que tengo miedo y oraremos juntos por la cirugía. Le escribiré a mi compañera para decirle que confío en el equipo y que no necesito que vigile a nadie. Y antes de internarme visitaré a doña Ramona, la vecina que se operó el mes pasado, para preguntarle cómo sigue”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Marcos 14:32-36. Jesús en Getsemaní lleva su angustia al Padre y se somete a su voluntad.
    «Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.» (Marcos 14:36)
  • 2 Reyes 20:1-7. Dios oye la oración de Ezequías, y el profeta manda aplicar un remedio.
    «Vuelve, y di á Ezechîas, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas: he aquí yo te sano; al tercer día subirás á la casa de Jehová.» (2 Reyes 20:5)
  • Romanos 14:7-9. Que vivamos o que muramos, del Señor somos.
    «Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos.» (Romanos 14:8)

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Esta oración también está en el archivo: Oración antes de una cirugía: en tu mano están mis tiempos.

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