26 de junio · No se turbe vuestro corazón: Jesús como camino al Padre
Juan 14:6: yo soy el camino, y la verdad, y la vida
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de junio.
Versículo del día: Juan 14:1-7 RV1909
Tienes treinta y ocho años y trabajas en una cooperativa minera del Cerro Rico de Potosí. Hace tres semanas un derrumbe en el nivel donde trabajaban mató a tu compañero Wilfredo, con quien entraste a la mina a los dieciséis años. Tú estabas a pocos metros y saliste con un brazo lastimado. Desde entonces duermes mal: sueñas con el ruido de la roca y te despiertas sudando. En el velorio cada uno te decía algo distinto sobre la muerte y sobre Dios, y tú solo sentías miedo y confusión. Volviste a entrar al socavón porque hay que pagar el alquiler y el colegio de tus hijos, pero cada mañana te tiemblan las piernas. Los fines de semana tomas más de la cuenta “para no pensar”, y tu esposa Lidia ya no sabe cómo hablarte.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por haber salido de la mina con vida, por mi familia y por el techo que nos cubre. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces la turbación de mi corazón y las preguntas que no sé responder. Pongo en tus manos mi miedo, mi dolor y el futuro de mi familia; que se haga tu voluntad. Quiero seguir a Jesús, que dijo que él es el camino. Dame valor para buscar ayuda, disciplina para dejar lo que me hace daño y ternura para acercarme a los míos. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
1No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis á dónde yo voy; y sabéis el camino. 5Dícele Tomás: Señor, no sabemos á dónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí. 7Si me conocieseis, también á mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Juan 14:1-7 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Este pasaje sucede en la última cena. Jesús acaba de anunciar que se va, que uno de los suyos lo entregará y que Pedro lo negará. Los discípulos están confundidos y asustados, y Jesús les dice: «No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí.» “Turbarse” es agitarse por dentro, como el agua revuelta. Les habla de la casa de su Padre, donde hay muchas moradas, y les asegura que sabrán el camino. Entonces Tomás hace la pregunta que muchos tenemos: «Dícele Tomás: Señor, no sabemos á dónde vas: ¿cómo, pues, podemos saber el camino?»
La respuesta de Jesús no es un mapa ni una explicación larga, sino él mismo: «Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.» Esto revela algo de Dios: el Padre tiene una casa y un lugar preparado, y no deja a los suyos solos en la confusión. Jesús no le pidió a Tomás que entendiera todo antes de seguirlo; le pidió que confiara en él. Y añade: «Si me conocieseis, también á mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.» El texto no promete que no habrá dolor ni que entenderemos la muerte, ni nos da permiso para adivinar el destino de cada persona. Nos ofrece algo más firme: un camino que se puede seguir, una verdad en quien apoyarse y una vida que viene de Dios.
Ese mismo Jesús no fue indiferente ante la muerte de un amigo. Frente a la tumba de Lázaro, dice el Evangelio: «Y lloró Jesús.» (Juan 11:35). Él no te pide que dejes de llorar a Wilfredo, y te invita a llevarle tu carga: «Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.» (Mateo 11:28).
Tu parte es no tapar la turbación con alcohol, porque eso no la calma: la esconde y hace daño a tu familia. Lo que estás viviendo, con pesadillas y miedo al entrar, es una reacción conocida después de un accidente así, y un psicólogo o un médico pueden ayudarte; buscarlo no es falta de fe. Habla con Lidia, aunque te cueste. Pide en tu cooperativa que revisen la seguridad, por ti y por tus compañeros. Y acércate a la familia de Wilfredo, que también está turbada y necesita compañía.
¿Qué estás usando para calmar la turbación de tu corazón, en lugar de llevársela a Jesús?
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Orar Oratio
Señor, gracias por mi vida, que se salvó ese día; gracias por Lidia, por mis hijos, por el trabajo que nos da el pan y por los años que compartí con Wilfredo. Tú sabes cuánto me duele su muerte y el miedo que siento cada vez que entro al socavón. No entiendo muchas cosas, como Tomás. Pongo en tus manos a la familia de Wilfredo; si lo tienes a bien, dales consuelo y sustento, y si las cosas no salen como yo quisiera, ayúdame a confiar en ti. Dame valor para dejar el trago, buscar ayuda y hablar con mi esposa. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en tu casa, y también en lo profundo de la mina, donde nadie más te ve. Jesús dijo: no se turbe vuestro corazón. Que el Espíritu de Dios traiga calma a tu mente y te muestre el camino para mañana.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el miedo, la muerte y el camino que Jesús ofrece?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo, qué pregunta sin respuesta o qué costumbre para no pensar necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Este sábado no voy a tomar. Iré con Lidia a visitar a la viuda de Wilfredo, le llevaremos algo de mercado y le preguntaré cómo puedo ayudar con sus hijos. El lunes pediré en la cooperativa que revisemos juntos la seguridad del nivel, y buscaré en el centro de salud a alguien que me ayude con las pesadillas”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Juan 11:21-27. Jesús consuela a Marta ante la muerte de su hermano Lázaro.
«Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.» (Juan 11:25) - Juan 6:66-69. Cuando muchos se van, Pedro responde: ¿a quién iremos?
«Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.» (Juan 6:68) - Isaías 30:19-21. Dios responde al clamor y guía: este es el camino, andad por él.
«Entonces tus oídos oirán á tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis á la mano derecha, ni tampoco torzáis á la mano izquierda.» (Isaías 30:21)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Juan 14:6: yo soy el camino, y la verdad, y la vida.