26 de agosto · El amor al prójimo en lo concreto: el salario, el sordo, el ciego, el que deja espigas
Levítico 19:18: amarás á tu prójimo como á ti mismo
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de agosto.
Versículo del día: Levítico 19:9-18 RV1909
Tienes cincuenta y cinco años y eres viñatero en Luján de Cuyo, Mendoza: doce hectáreas de malbec que heredaste de tu padre. En la iglesia eres diácono y todos te consideran un hombre generoso. Esta vendimia vinieron a cosechar unas quince familias, varias de ellas bolivianas, que cobran por cada tacho que entregan. La bodega todavía no te pagó la uva, así que les dijiste que esperen hasta fin de mes, aunque sabes que viven al día. Tu capataz te contó que algunos tachos se anotaron de menos y le dijiste que no hiciera lío. Tu padre dejaba que las familias juntaran los racimos que quedaban después de la cosecha; tú este año los vendiste. Hoy, en el culto, se leyó “amarás á tu prójimo como á ti mismo”, y no pudiste mirar a nadie.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por la tierra, por el agua de riego, por la uva y por las manos que la cosecharon. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he hablado de amor en la iglesia y he sido injusto en mi finca. Pongo en tus manos mis cuentas y mis miedos. Ayúdame a amar a mi prójimo como a mí mismo, empezando por los que trabajan para mí, y dame la disciplina para hacerlo con hechos y no solo con palabras. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
9Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada. 10Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios. 11No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis ninguno á su prójimo. 12Y no juraréis en mi nombre con mentira, ni profanarás el nombre de tu Dios: Yo Jehová. 13No oprimirás á tu prójimo, ni le robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana. 14No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo, mas tendrás temor de tu Dios: Yo Jehová. 15No harás agravio en el juicio: no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás á tu prójimo. 16No andarás chismeando en tus pueblos. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo: Yo Jehová. 17No aborrecerás á tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás á tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado. 18No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.
Levítico 19:9-18 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Levítico es un libro de leyes para un pueblo que vivía del campo, y en el capítulo 19 Dios baja la santidad a la vida diaria. Allí no hay grandes ceremonias, sino surcos, viñas y salarios: «Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios.» Dejar los racimos y las espigas era una forma concreta de que la cosecha alcanzara también para los que no tenían tierra. Y sigue: «No oprimirás á tu prójimo, ni le robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana.» El jornalero vivía al día; retener su paga una noche ya era oprimirlo.
Esto revela algo de Dios: le importa cómo pagamos, cómo pesamos y cómo tratamos al que depende de nosotros. Varios mandatos terminan con “Yo Jehová”, como una firma: Dios mismo está detrás del sordo, del ciego, del pobre y del extranjero. Y todo culmina en una frase que Jesús haría famosa: «No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.» El amor al prójimo no es una emoción bonita; se mide en el salario, en la balanza, en las palabras y en lo que dejamos para otros.
Jesús contó la parábola del buen samaritano para responder quién es mi prójimo, y terminó con una pregunta y una orden: «¿Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones?» «Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.» (Lucas 10:36-37). El sacerdote y el levita eran hombres religiosos, pero pasaron de largo.
Tu parte es dejar que esta palabra toque tu bolsillo. La bodega te debe a ti, pero tú les debes a ellos, y ellos no pueden esperar como tú. Pagarles ya, aunque tengas que pedir un adelanto o vender algo, es amor concreto. Corregir los tachos mal anotados y devolver lo que falta es justicia. Y volver a dejar los racimos es compartir la bendición que Dios te dio, que no es para retenerla, sino para que corra hacia otros.
¿En qué decisión concreta de dinero o de trabajo te está esperando hoy tu prójimo?
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Orar Oratio
Señor, gracias por la viña que me dejó mi padre, por la cosecha de este año, por las familias que trabajaron en mi finca y por mi iglesia. Reconozco que he retenido lo que no era mío y que me he cuidado a mí antes que a ellos. Muéstrame qué debo reparar, dame honestidad para corregir los tachos y valor para pagar lo que debo aunque me cueste. Que se haga tu voluntad en mi finca y en mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que también está en las casas de las familias que cosecharon tu uva. Ellos son tan amados por él como tú. Que el Espíritu de Dios te dé en este silencio un corazón generoso y justo.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el amor al prójimo en lo concreto?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué apego al dinero o miedo a no alcanzar necesitas poner en las manos de Dios esta noche?
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana revisaré con mi capataz la planilla de tachos y corregiré cada error. Esta semana pagaré a todas las familias completo, aunque tenga que pedir un adelanto a la bodega, y el próximo año dejaré los racimos que queden para que ellos los recojan, como hacía mi padre”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 10:30-37. El buen samaritano: el prójimo es el que usa de misericordia.
«Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.» (Lucas 10:37) - Deuteronomio 24:14-15. Pagar al jornalero en su día, antes de que se ponga el sol.
«En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo: pues es pobre, y con él sustenta su vida: porque no clame contra ti á Jehová, y sea en ti pecado.» (Deuteronomio 24:15) - Santiago 5:1-6. El jornal retenido de los segadores clama a los oídos del Señor.
«He aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.» (Santiago 5:4) - Rut 2:14-17. Booz deja espigas a propósito para que Rut, la extranjera, recoja.
«Antes echaréis á sabiendas de los manojos, y la dejaréis que coja, y no la reprendáis.» (Rut 2:16)
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Esta oración también está en el archivo: Levítico 19:18: amarás á tu prójimo como á ti mismo.