26 de marzo · El siervo sufriente, para la Semana Santa
Isaías 53: varón de dolores, experimentado en quebranto
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 26 de marzo.
Versículo del día: Isaías 53:3-7 RV1909
Es Semana Santa. Tienes cincuenta y cinco años y un taller de carpintería en el barrio Girardot, en Bucaramanga. A dos cuadras vive Ramiro, un vecino que durante años fue el borracho del barrio: gritaba en la calle, debía en todas las tiendas y una vez te robó unas herramientas. Hace tres años dejó el trago y empezó a congregarse, pero ahora tiene una enfermedad del hígado y está en cama, flaco y amarillo. Cuando el pastor pidió voluntarios para visitarlo, tú le comentaste a tu esposa: “Eso es lo que sembró; Dios no se deja burlar”. Ella no dijo nada. Hoy, Viernes Santo, cerraste el taller temprano y te sentaste a leer Isaías 53. Una frase te detuvo: “nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios”. Y te acordaste de Ramiro.
Oración de la noche
Señor, gracias por este Viernes Santo, por el silencio de esta noche, por tu misericordia que me alcanza cada día y por las personas que me rodean, aun las que me cuestan. Me quedo en silencio delante de ti… Contemplo al varón de dolores, despreciado y desechado, y reconozco que yo también he despreciado. Pongo a Ramiro en tus manos, con su enfermedad y su historia; hágase tu voluntad en su vida. Y pongo en tus manos mi orgullo: dame un corazón compasivo y la disciplina de acercarme al que sufre, en lugar de juzgarlo. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos. 4Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. 6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Isaías 53:3-7 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El profeta Isaías habla en varios pasajes de un “siervo de Jehová”. En el capítulo 53 ese siervo aparece sufriendo: «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos.» “Varón de dolores” es alguien familiarizado con el sufrimiento; “experimentado en quebranto” es quien conoce la enfermedad y el dolor desde adentro. Y los que lo veían sufrir sacaron una conclusión equivocada: «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.» Pensaron que Dios lo estaba castigando, y no era así: «Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.»
Esto revela algo de Dios: no está lejos del que sufre, y no todo sufrimiento es castigo por lo propio. Este pasaje muestra un dolor cargado por otros. Las tradiciones cristianas han meditado mucho en cómo entender estas palabras; en esta Semana Santa nos quedamos con lo que dice el texto. Y el texto no deja a nadie mirando desde arriba: «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.» “Todos nosotros”: Ramiro y tú, el borracho del barrio y el carpintero honrado. Es más fácil decir “eso es lo que sembró” que reconocer que también yo me aparté por mi camino.
Los primeros creyentes leyeron este capítulo pensando en Jesús. Cuando un funcionario etíope leía estos versículos y preguntó de quién hablaba el profeta, dice el libro de los Hechos: «Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.» (Hechos 8:35). Y en la cruz, Jesús no maldijo a quienes lo herían: «Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.» (Lucas 23:34). El silencio del siervo, que “no abrió su boca”, no es una orden de callar frente al abuso; es la mansedumbre de quien no devuelve mal por mal.
Tu parte en esta Semana Santa es dejar de esconder el rostro. Perdonar lo de las herramientas, visitar a Ramiro y acompañarlo en su enfermedad, sin sermones ni juicios. Y reconocer ante tu esposa que te equivocaste. Contemplar al varón de dolores debe volvernos compasivos con los que hoy sufren.
¿De quién has escondido el rostro, pensando que su sufrimiento es lo que se merece?
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Orar Oratio
Señor, gracias por esta Semana Santa, por la vida, por mi taller, por mi esposa, por la salud que tengo y por la vida de Ramiro, que tú conoces y amas. Reconozco que lo juzgué, que pensé que recibía lo que merecía y que escondí mi rostro de él. Ayúdame a entender que yo también me descarrié como oveja. Muéstrame qué esperas de mí y dame humildad para perdonar lo que pasó y valor para visitarlo. Si lo tienes a bien, devuélvele la salud; y si no, que no le falte compañía. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está aquí, en el silencio del taller cerrado, y que no está lejos del que sufre. Contempla al varón de dolores que no abrió su boca. Que el Espíritu de Dios te ayude en este silencio a mirar el dolor de otros con misericordia y no con juicio.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy al leer sobre el siervo que sufre?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué juicio, qué rencor o qué sentimiento de superioridad necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana iré a visitar a Ramiro, le llevaré algo de comer y le preguntaré si puedo ayudarle con algo en su casa. A mi esposa le diré que me equivoqué con lo que comenté, y le pediré que me acompañe”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Hechos 8:30-35. Felipe le explica al etíope este pasaje de Isaías y le anuncia a Jesús.
«Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca:» (Hechos 8:32) - Juan 9:1-7. Jesús enseña que el sufrimiento no siempre es castigo por un pecado.
«Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.» (Juan 9:3) - Lucas 23:33-34. En la cruz, Jesús ora por quienes lo crucifican.
«Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.» (Lucas 23:34)
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Esta oración también está en el archivo: Isaías 53: varón de dolores, experimentado en quebranto.