Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

27 de marzo ·

Amistades por interés: “me puede servir más adelante”

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 27 de marzo.

Versículo del día: Lucas 14:7-14 RV1909

Tienes cincuenta años y eres agente inmobiliario en Ciudad de México. Siempre has dicho que tu negocio son las relaciones, y lo aplicas en todo: saludas con entusiasmo al que tiene contactos, comes con quien te puede pasar clientes y en la iglesia te sientas cerca de los empresarios. Este sábado celebras tus cincuenta años y armaste la lista con cuidado: el notario, dos clientes grandes, el diputado del distrito. Tu esposa te preguntó por don Chucho, el vecino viudo que te prestó dinero cuando empezabas, y por tu compadre Toño, que perdió el trabajo. Le contestaste que esta fiesta “es una inversión” y que a ellos los verás otro día. Ella no dijo nada, pero desde entonces algo te incomoda.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día, por mi casa, por mi trabajo y por las personas que me quieren sin interés. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he hecho cuentas con mis amistades, y que he olvidado a quienes estuvieron conmigo cuando no tenía nada. Pongo mi corazón en tus manos; no se haga mi voluntad, sino la tuya. Dame humildad para pedir perdón, alegría para dar sin esperar y ojos para ver a los que nadie invita. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    7Y observando cómo escogían los primeros asientos á la mesa, propuso una parábola á los convidados, diciéndoles: 8Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado, 9Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último. 10Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa. 11Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado. 12Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación. 13Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos; 14Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.

    Lucas 14:7-14 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús estaba invitado a comer en casa de un fariseo importante (Lucas 14:1). Allí observó algo muy humano: los invitados competían con disimulo por los mejores puestos, cerca del anfitrión, donde todos los vieran. En aquella cultura, sentarse a la mesa de alguien daba prestigio, y las invitaciones funcionaban como favores que había que devolver. Jesús cuenta una parábola sobre los asientos y termina con una frase que lo pone todo al revés: «Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.» Después se dirige al dueño de casa: «Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.»

    Jesús no prohíbe celebrar con los amigos ni con la familia; está desenmascarando la intención. Lo que critica es el amor que funciona como un negocio: te doy para que me devuelvas. Y propone otra mesa: «Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos;» «Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.» Esto revela algo de Dios: así nos trata él. Nos invita a su mesa sin que podamos pagarle nada. Por eso una relación pensada solo como “me puede servir más adelante” no se parece al corazón de Dios. La recompensa de la que habla Jesús no es un mejor contacto ni un cliente nuevo; está en manos de Dios y llega cuando él dispone, y ya desde ahora trae la alegría de parecernos a nuestro Padre, que da sin cobrar.

    Jesús vivió lo que enseñó. Se sentaba a la mesa con quienes nadie quería tener al lado, y eso escandalizaba a los importantes: «Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.» (Lucas 15:2). Sus amistades no se escogían por conveniencia.

    Tu parte es mirar con honestidad tus relaciones y preguntarte a quién buscas por lo que es y a quién por lo que te puede dar. No está mal tener contactos de trabajo ni ser amable con los clientes; lo que daña el alma es que todas las personas se vuelvan medios para un fin. Ese modo de pensar te lleva a dejar de lado a quienes ya no te “sirven”, como don Chucho o tu compadre Toño, que justamente son de los pocos que han estado contigo sin pedirte nada. Todavía estás a tiempo: puedes invitarlos con alegría, sentarlos en un buen lugar y escucharlos de verdad. Y quizá descubras que la mesa que Jesús describe es más feliz que la que habías planeado.

    ¿A quién buscas por lo que es, y a quién por lo que te puede dar?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi trabajo, por las personas que me han ayudado a lo largo de los años, por mi esposa, que me dice la verdad, y por amigos como don Chucho y Toño, que me quieren sin pedir nada. Reconozco que he visto a la gente como contactos y que he medido a las personas por lo que me pueden dar. Pongo mis relaciones en tus manos; que se haga tu voluntad. Muéstrame qué debo cambiar en mí y dame un corazón sincero para amar sin calcular. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que te ha sentado a su mesa sin pedirte nada a cambio. Con él no tienes que negociar. Que el Espíritu de Dios te muestre en este silencio a las personas que has dejado de ver.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la intención con la que te relacionas con los demás?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cálculo, ambición o miedo a perder oportunidades necesitas poner en las manos de Dios?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana iré en persona a invitar a don Chucho y a mi compadre Toño a la fiesta, y los sentaré en mi mesa. Esta semana también llamaré a alguien que no me puede devolver nada, para preguntarle cómo está y en qué lo puedo ayudar”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 15:1-2. Jesús come con los que otros desprecian.
    «Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.» (Lucas 15:2)
  • Santiago 2:1-5. La fe en Jesús no hace acepción de personas.
    «Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesucristo glorioso en acepción de personas.» (Santiago 2:1)
  • Proverbios 19:4-7. Muchos se acercan al que da; el interés mueve muchas amistades.
    «Muchos rogarán al príncipe: mas cada uno es amigo del hombre que da.» (Proverbios 19:6)
  • Romanos 12:9-16. Un amor sin fingimiento que se acomoda a los humildes.
    «Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión.» (Romanos 12:16)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Amistades por interés: “me puede servir más adelante”.

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