Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

28 de abril · La fe no es la seguridad de obtener lo que quiero, sino confiar en quien no veo

Hebreos 11:1: es la fe la sustancia de las cosas que se esperan

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 28 de abril.

Versículo del día: Hebreos 11:1-6 RV1909

Tienes treinta y seis años y eres enfermero de cuidados intensivos en un hospital de Trujillo. Has acompañado a muchos pacientes hasta el final y sabes leer un monitor mejor que nadie. Ahora el paciente es tu papá: un cáncer de páncreas avanzado, y los médicos hablan de cuidados paliativos. En el grupo de oración de tu iglesia te dicen que no aceptes ese diagnóstico, que lo declares sano y que, si tienes suficiente fe, se va a levantar. Una hermana te reprochó que hables de paliativos “porque eso es falta de fe”. Tú oras por su sanidad cada noche, pero también ves los resultados de los exámenes. Te sientes dividido: si lo aceptas, parece que no crees; si no lo aceptas, te mientes a ti mismo. Y empiezas a pensar que tu fe es poca.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi papá, por mi familia, por mis compañeros de la unidad y por las fuerzas que me diste para cuidar a otros. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi corazón dividido entre la esperanza y lo que veo en los exámenes. No quiero exigirte un resultado; quiero confiar en ti. Pongo la vida de mi papá en tus manos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame paz para acompañarlo, sabiduría para hablar con mi familia y la humildad de pedir ayuda cuando ya no pueda solo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. 2Porque por ella alcanzaron testimonio los antiguos. 3Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía. 4Por la fe Abel ofreció á Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio á sus presentes; y difunto, aun habla por ella. 5Por la fe Enoc fué traspuesto para no ver muerte, y no fué hallado, porque lo traspuso Dios. Y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado á Dios. 6Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

    Hebreos 11:1-6 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    La carta a los Hebreos fue escrita a creyentes que sufrían presión y pérdidas, y que estaban tentados a rendirse. En el capítulo 11 el autor les presenta una galería de personas que vivieron por la fe, y empieza con una definición: «Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.» “Sustancia” es lo que sostiene, el fundamento firme; “demostración” es la convicción de algo que no podemos ver con los ojos. La fe no es la seguridad de que obtendré lo que quiero, sino la confianza en Aquel a quien no veo. Por eso el versículo 6 dice: «Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.» El centro es Dios mismo, no el resultado.

    Esto revela algo de Dios: él no es una fuerza que se activa cuando creemos con suficiente intensidad. Es un Padre soberano en quien se confía. El mismo capítulo lo deja claro más adelante: «Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.» (Hebreos 11:13). Muchos de los grandes ejemplos de fe no vieron lo que esperaban en esta vida, y nadie diría que les faltó fe. Aceptar un diagnóstico no es dudar de Dios; es no mentir. Y orar por sanidad tampoco es un error: Dios puede sanar, y está bien pedírselo con humildad.

    Jesús, la noche antes de morir, oró así: «Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.» (Mateo 26:39). Pidió con todo el corazón y se rindió con todo el corazón. Esa es la fe más honda: no la que exige un resultado, sino la que confía en el Padre aunque el resultado no sea el que pedimos.

    Tu parte es orar con esa misma honestidad: pedir por la vida de tu papá y, a la vez, acompañarlo en lo que está viviendo. Los cuidados paliativos también son amor: aliviar el dolor, estar presente, conversar con él de lo que desea, orar juntos, decir lo que necesitan decirse. A la hermana puedes responderle con mansedumbre, sin pelear. Y tú también necesitas cuidado: después de tantos turnos y tantas pérdidas, hablar con un psicólogo o con el equipo de apoyo del hospital no es falta de fe, sino parte del cuidado que Dios te ofrece. Tu mamá y tus hermanos también te necesitan entero.

    ¿Tu fe está puesta en el resultado que quieres o en el Dios en quien confías?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por la vida de mi papá, por todo lo que me enseñó, por los médicos que lo atienden y por los años que me has permitido cuidar a otros enfermos. Tú sabes cuánto me duele verlo así y cuánto me confunden algunas palabras que escucho. Muéstrame tu voluntad. Si lo tienes a bien, devuélvele la salud; y si no, danos sabiduría para aceptarlo, alivio para su dolor y paz para despedirnos. Dame valor para acompañarlo con honestidad, humildad para buscar ayuda cuando la necesite y una fe que confíe en ti más que en lo que yo quiero. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y también junto a la cama de tu papá, aunque tú no puedas verlo. Él no te pide fingir; te recibe tal como estás. Que el Espíritu de Dios te consuele en este silencio y te sostenga en la confianza.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre lo que significa tener fe?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué resultado, qué miedo a perder a quien amas o qué culpa por “no creer lo suficiente” necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, al terminar el turno, me sentaré con mi papá sin mirar el monitor, le preguntaré qué desea y oraremos juntos. Esta semana hablaré con el psicólogo del hospital y llamaré a mi hermana menor para que nos turnemos en el cuidado y ninguno cargue solo”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Daniel 3:16-18. Dios puede librarnos, “y si no”, seguimos siendo fieles.
    «Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.» (Daniel 3:18)
  • Juan 20:24-29. Bienaventurados los que no vieron y creyeron.
    «Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.» (Juan 20:29)
  • Hebreos 11:13-16. Murieron en la fe sin haber recibido las promesas, mirándolas de lejos.
    «Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.» (Hebreos 11:13)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Hebreos 11:1: es la fe la sustancia de las cosas que se esperan.

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