29 de abril · Obedecer sin tener todas las respuestas
Hebreos 11:8: Abraham salió sin saber dónde iba
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 29 de abril.
Versículo del día: Hebreos 11:8-12 RV1909
Tienes cuarenta y dos años y eres minero: operas un camión de extracción en una faena cerca de Calama, con turnos de siete días arriba y siete abajo. Ganas bien; con ese sueldo compraste la casa en La Serena y pagas el colegio de tus dos hijos. Pero cada vez que bajas te sientes un extraño en tu propia casa. Tu hijo de catorce años ya no te cuenta nada y tu esposa está cansada de criar sola. Hace meses que, orando, sientes que Dios te pide estar presente. Un primo te ofreció trabajar con él en un taller de maquinaria en La Serena: ganarías la mitad y no hay nada asegurado más allá de un año. Quieres irte, pero no sin tener todas las respuestas: cuánto, por cuánto tiempo, qué pasa si falla. Y así llevas dos años esperando.
Oración de la noche
Señor, gracias por este día, por llegar sano después del turno, por mi familia y por todo lo que nos has dado. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he puesto mi seguridad en el sueldo más que en ti, y que he usado la falta de respuestas como excusa para no obedecer. Pongo mi trabajo, mi familia y nuestro futuro en tus manos; que se haga tu voluntad y no la mía. Dame fe para salir sin verlo todo, prudencia para planificar y un corazón presente para mi esposa y mis hijos. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
8Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba. 9Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa: 10Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios. 11Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido. 12Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar.
Hebreos 11:8-12 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
La carta a los Hebreos recuerda a Abraham, a quien Dios llamó a dejar su tierra sin decirle exactamente adónde iba. El relato de Génesis lo cuenta así: «Empero Jehová había dicho á Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, á la tierra que te mostraré;» “Que te mostraré”: el destino se iría revelando en el camino. Por eso Hebreos dice: «Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.» Y aun al llegar, no tuvo seguridades: «Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:» Las cabañas eran tiendas, casas que se desarman. Abraham vivió toda su vida como peregrino.
Esto revela algo de Dios: él llama y acompaña, pero rara vez entrega el plan completo por adelantado. Lo que sí da es su fidelidad, como dice el texto de Sara: «Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido.» La fe se apoya en quién es Dios, no en tener todas las respuestas. Ahora bien, obedecer sin saberlo todo no es lanzarse sin pensar: Abraham salió con su familia y sus bienes, organizado. Y no toda idea arriesgada es un llamado de Dios; por eso se discierne en oración, con la Palabra, con la familia y con consejo.
Jesús llamó a unos pescadores junto al mar de Galilea: «Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.» «Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.» (Mateo 4:19-20). No preguntaron primero cuánto ganarían ni adónde irían. Les bastó saber con quién iban.
Tu parte es dejar de esperar una certeza que nunca va a llegar y dar el siguiente paso con responsabilidad. Puedes sentarte con tu esposa a orar y a hacer números reales: qué gastos se pueden reducir, cuánto tiempo pueden sostenerse, qué harían si el taller no funciona. Trabajar en la mina no es malo, y muchos padres lo hacen con amor; la pregunta es qué te está pidiendo Dios a ti. Lo mejor para tus hijos no es el mejor colegio a costa de tu ausencia, sino un papá presente que los enseñe a decidir de la mano de Dios. Eso no garantiza que todo salga bien, pero sí la paz de haber obedecido. Y tu hijo de catorce no puede esperar dos años más.
¿Qué respuesta estás esperando tener antes de obedecer lo que Dios ya te mostró?
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Orar Oratio
Señor, gracias por el trabajo que me ha dado el sustento todos estos años, por la casa, por mi esposa y mis hijos, y por la oferta de mi primo. Reconozco que me da miedo soltar la seguridad del sueldo y que he querido tener todas las respuestas antes de obedecerte. Muéstrame tu voluntad con claridad. Si lo tienes a bien, ábrenos este camino; y si no, muéstrame otra manera de estar presente con los míos. Dame valor para dar el paso, sabiduría para planificar con mi esposa y disciplina para poner a mi familia antes que mi comodidad. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en la faena y en tu casa de La Serena, con tu hijo y con tu esposa. Él ya está en el lugar al que todavía no llegas. Que el Espíritu de Dios te guíe en este silencio y te dé paz para obedecer.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu necesidad de tener todas las respuestas?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué seguridad, qué miedo o qué excusa necesitas poner en las manos de Dios para poder obedecer? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “En mi próxima bajada me sentaré con mi esposa a orar y a revisar juntos los números del cambio de trabajo. Invitaré a mi hijo a acompañarme al taller de mi primo, le contaré lo que estoy pensando y le preguntaré qué opina, sin sermones”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 5:4-11. “En tu palabra echaré la red”: Pedro obedece sin entender, y luego lo deja todo.
«Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.» (Lucas 5:5) - Mateo 4:18-22. Los pescadores dejan sus redes y siguen a Jesús.
«Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.» (Mateo 4:20) - Salmo 32:8-11. Dios promete enseñar el camino y guiar con sus ojos.
«Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.» (Salmo 32:8)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Hebreos 11:8: Abraham salió sin saber dónde iba.