Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

5 de junio · Orar por quien me hace daño

Mateo 5:44: amad á vuestros enemigos

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 5 de junio.

Versículo del día: Mateo 5:43-48 RV1909

Tienes veintiocho años y estás en el segundo año de residencia de medicina interna en un hospital público de Quito. El jefe de residentes, el doctor Andrade, te corrige a gritos en la entrega de guardia, te llamó “inútil” delante de un paciente y te asigna los turnos de fin de semana que nadie quiere. Más de una vez has llorado encerrada en el baño del cuarto piso. En el chat de los residentes se burlan de él con memes y tú eres la que más escribe; hasta deseaste que se raje en su examen de especialidad. El domingo, en la iglesia, leyeron “orad por los que os ultrajan” y pensaste: “Eso no es para mí”. Esta noche, al quitarte la bata, sientes que el odio te está quitando las ganas de ser médica.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día en el hospital, por los pacientes que pude atender, por mis manos cansadas y por la cama que me espera. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que he dejado que el odio hable por mí, en el chat y en mis pensamientos. Pongo al doctor Andrade en tus manos: bendícelo, Señor, y muéstrame cómo actuar con verdad y sin venganza. Que se haga tu voluntad. Dame paz para descansar, sabiendo que lo que valgo lo dices tú. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    43Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo. 44Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos. 46Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles? 48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

    Mateo 5:43-48 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    En el Sermón del Monte, Jesús toma frases que la gente repetía y las lleva más hondo. La ley mandaba amar al prójimo; la idea de odiar al enemigo era un añadido que muchos daban por bueno. «Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo.» Y Jesús responde: «Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;» Fíjate en el orden: amar, bendecir, hacer bien, orar. “Ultrajar” es humillar, tratar con desprecio. Jesús no habla de enemigos imaginarios, sino de personas que de verdad hieren.

    Esto revela algo de Dios: él no reparte su bondad según quién se la merece. «Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.» Orar por quien te hace daño es parecerte a tu Padre. No es aprobar lo que hace ni sentir cariño de un día para otro; el amor del que habla Jesús es una decisión de buscar el bien del otro. Tampoco significa callar el maltrato: orar por el doctor Andrade y reportar el acoso por los canales del hospital pueden ir juntos. La oración no te obliga a seguir aguantando humillaciones; te libra de que el odio se apodere de ti.

    Jesús hizo esto primero. Sus enemigos lo insultaron, lo golpearon y lo clavaron en una cruz, y él oró por ellos: «Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.» (Lucas 23:34). Su valor no dependía de lo que ellos dijeran de él.

    Tu parte empieza por recordar quién eres: lo que vales delante de Dios no lo define un grito en la entrega de guardia, y ningún “inútil” puede dañar lo que él hizo en ti. Desde ahí, deja de alimentar el chat de burlas; esa no es la médica que quieres ser. Escribe lo que ha pasado, con fechas, y habla con la coordinación del posgrado. Si la tristeza no te deja dormir o te quita el deseo de seguir, busca ayuda profesional; es parte del cuidado de Dios. Y esta noche, aunque te cueste, nombra al doctor Andrade en tu oración y pide para él lo que pedirías para ti.

    ¿Qué te cuesta más esta noche: orar por quien te humilla, o creer que lo que él dice no define tu valor?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi vocación, por cada paciente que me confías, por mis compañeros de residencia y por lo que aprendo cada día, aunque sea en medio de la presión. Tú sabes cuánto me duelen los gritos y las humillaciones del doctor Andrade, y también conoces el odio que he dejado crecer en mí. Ayúdame a recordar que mi valor viene de ti. Si lo tienes a bien, cambia esta situación en el hospital, y si no, dame sabiduría para actuar con firmeza y sin rencor. Dame valor para dejar las burlas y disciplina para orar por él. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo que hace salir el sol sobre ti y sobre el doctor Andrade. Delante de él no eres “inútil”: eres su hija. Que el Espíritu de Dios ponga en tu boca, despacio, una oración por quien te ha herido.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu valor y sobre la persona que te hace daño?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué odio, qué deseo de que le vaya mal o qué palabra que te hirió necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de labios.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana me saldré del chat de burlas o dejaré de escribir en él. Anotaré con fechas lo que ha pasado y pediré una cita con la coordinadora del posgrado. Y cada mañana, antes de la entrega de guardia, oraré por el doctor Andrade por su nombre”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 6:27-31. Bendecir a los que maldicen y orar por los que calumnian.
    «Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.» (Lucas 6:28)
  • Hechos 7:59-60. Esteban, mientras lo apedrean, ora por quienes le hacen daño.
    «Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.» (Hechos 7:60)
  • Job 42:7-10. Job ora por los amigos que lo hirieron con sus palabras.
    «Y mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.» (Job 42:10)
  • Proverbios 25:21-22. Hacer bien al que te aborrece.
    «Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua:» (Proverbios 25:21)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Mateo 5:44: amad á vuestros enemigos.

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