Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

6 de junio · Dar el primer paso para reconciliarme

Jacob y Esaú: la reconciliación entre hermanos

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 6 de junio.

Versículo del día: Génesis 33:1-11 RV1909

Tienes cuarenta y dos años, eres venezolano e ingeniero de petróleos. Saliste de Maturín hace siete años y ahora trabajas en un campo petrolero cerca de El Coca, en la Amazonía ecuatoriana, en turnos de catorce días en el campamento. Tu hermano Gustavo se quedó cuidando a tus papás. Cuando tu papá murió, no pudiste viajar y mandaste dinero para el entierro. Gustavo te escribió: “Tú mandas dólares, yo cambié pañales. No me hables más”. Tú le respondiste que era un resentido que nunca hizo nada con su vida. Desde entonces no se hablan. Ahora tu mamá está enferma y tienes días libres en tres semanas. Cada noche, en el campamento, abres el chat de Gustavo, escribes algo y lo borras. No sabes cómo dar el primer paso.

Oración de la noche

Padre, gracias por este día de trabajo, por haber terminado el turno con bien, por mi familia y por los años que viví junto a mi hermano cuando éramos niños. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que dejé que el orgullo y la distancia hicieran más honda la herida. Pongo a Gustavo y a mi mamá en tus manos; que se haga tu voluntad. Acompáñame como acompañaste a Jacob en el camino de regreso, y dame valor para acercarme con humildad, sin exigir que me reciba como yo quisiera. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Rachêl y las dos siervas. 2Y puso las siervas y sus niños delante; luego á Lea y á sus niños; y á Rachêl y á José los postreros. 3Y él pasó delante de ellos, é inclinóse á tierra siete veces, hasta que llegó á su hermano. 4Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron. 5Y alzó sus ojos, y vió las mujeres y los niños, y dijo: ¿Qué te tocan éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado á tu siervo. 6Y se llegaron las siervas, ellas y sus niños, é inclináronse. 7Y llegóse Lea con sus niños, é inclináronse: y después llegó José y Rachêl, y también se inclinaron. 8Y él dijo: ¿Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor. 9Y dijo Esaú: Harto tengo yo, hermano mío: sea para ti lo que es tuyo. 10Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer. 11Toma, te ruego, mi dádiva que te es traída; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. Y porfió con él, y tomóla.

    Génesis 33:1-11 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Veinte años antes, Jacob le había robado a su hermano Esaú la bendición de su padre, y Esaú juró matarlo (Génesis 27:41). Jacob huyó lejos. Ahora Dios le pidió volver a su tierra, y el reencuentro le daba terror: Esaú venía con cuatrocientos hombres. Jacob mandó regalos por delante, oró y, en el último tramo, hizo algo nuevo: dejó de esconderse detrás de su familia. «Y él pasó delante de ellos, é inclinóse á tierra siete veces, hasta que llegó á su hermano.» Inclinarse siete veces era la señal más alta de respeto y humildad. El hombre que antes engañaba ahora se acercaba reconociendo su culpa.

    Y entonces pasó lo que Jacob no esperaba: «Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.» Esto revela algo de Dios: él había estado obrando también en el corazón de Esaú durante esos veinte años. Jacob lo reconoce con una frase hermosa: «Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer.» Ver el rostro reconciliado del hermano fue como ver la gracia de Dios. Pero el texto no promete que toda reconciliación terminará en abrazo; promete que Dios acompaña al que se acerca con humildad. A Jacob le tocaba caminar hacia su hermano; el abrazo le tocaba a Esaú.

    Jesús puso la reconciliación por encima incluso de la ofrenda: «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24). No dijo “espera a que tu hermano venga”, sino “vete”.

    Tu parte es dar el primer paso, aunque no sepas cómo te recibirán. Los dólares que mandaste ayudaron, pero no reemplazan la presencia, y Gustavo cargó solo un peso muy grande. Puedes reconocerlo sin justificarte y pedirle perdón por lo que le dijiste. Quizá él también tenga cosas que pedirte, pero eso le toca a él. Llama, escribe sin borrar, viaja si puedes. Y si él no responde todavía, sigue orando por él y deja la puerta abierta.

    ¿Qué te está impidiendo dar el primer paso hacia tu hermano: el orgullo, el miedo o la herida?

  3. Orar Oratio

    Padre, gracias por mi trabajo, por el campamento donde tengo techo y comida, por la vida de mi mamá y por mi hermano Gustavo, que la ha cuidado todos estos años. Tú sabes cuánto me duele esta distancia y cuánto me pesan las palabras que le dije. Reconozco que me ha sido más fácil mandar dinero que acercarme. Si lo tienes a bien, abre el corazón de mi hermano para que podamos hablar, y si no, dame paciencia para seguir buscándolo sin rencor. Dame humildad para pedir perdón y valor para dar el primer paso. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en el campamento, y también en la casa de Maturín donde Gustavo cuida a tu mamá. Él ha estado obrando en los dos todos estos años. Que el Espíritu de Dios te dé las palabras que no has podido escribir.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre tu parte en la distancia con tu hermano?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué orgullo, qué miedo al rechazo o qué deseo de tener la razón necesitas poner en las manos de Dios esta noche?

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche le escribiré a Gustavo sin borrar el mensaje: ‘Hermano, perdóname por lo que te dije. Tú cargaste solo lo que era de los dos. Quiero ir a ver a mi mamá y quiero verte a ti’. Y en mis días libres viajaré a Maturín y me quedaré cuidando a mi mamá para que él pueda descansar”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 5:23-24. Jesús enseña a buscar primero la reconciliación con el hermano.
    «Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24)
  • Lucas 15:25-32. El padre invita al hermano mayor a recibir al que volvió.
    «Mas era menester hacer fiesta y holgar nos, porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.» (Lucas 15:32)
  • Génesis 45:1-5. José se da a conocer a los hermanos que lo vendieron.
    «Entonces dijo José á sus hermanos: Llegaos ahora á mí. Y ellos se llegaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto.» (Génesis 45:4)
  • Génesis 27:41-45. El origen de la ruptura entre Jacob y Esaú: el engaño y el odio.
    «Y aborreció Esaú á Jacob por la bendición con que le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré á Jacob mi hermano.» (Génesis 27:41)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Jacob y Esaú: la reconciliación entre hermanos.

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