5 de mayo · Corregir la lectura mágica: fe en Dios
Marcos 11:24: todo lo que orando pidiereis
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 5 de mayo.
Versículo del día: Marcos 11:20-26 RV1909
Tienes cuarenta y cuatro años y vendes autos en una concesionaria de Avellaneda. Hace meses que esperas el puesto de jefe de ventas. Viste un video de un predicador que decía que, si oras creyendo, “ya es tuyo”, y lo tomaste en serio: pegaste un papel en el espejo del baño que dice “Jefe de ventas: ya lo recibí”, y cada mañana lo repites en voz alta mientras te afeitas. El lunes el gerente anunció que el puesto es para Gustavo, el compañero que te sacó un cliente el año pasado y con quien no te hablas desde entonces. Saliste al estacionamiento temblando de bronca. Ahora estás enojado con Gustavo, con el gerente y, aunque te cueste admitirlo, con Dios: sientes que no cumplió su parte. Esta noche el papel sigue pegado en el espejo.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por mi casa, por mi familia y por el trabajo que todavía tengo. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que quise ponerte a mi servicio y que guardé rencor en el corazón mientras te pedía cosas. Pongo en tus manos el puesto que no llegó, mi orgullo herido y a Gustavo. No se haga mi voluntad, sino la tuya. Enséñame a tener fe en ti y no en mis deseos, y dame valor para dar mañana el primer paso hacia el perdón. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
20Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste, se ha secado. 22Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios. 23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho. 24Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá. 25Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas. 26Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
Marcos 11:20-26 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
El día anterior, Jesús había visto una higuera llena de hojas pero sin fruto, y la había maldecido; enseguida entró al templo y echó a los que lo habían convertido en un mercado. La higuera era una imagen del templo: mucha apariencia religiosa y poco fruto. A la mañana siguiente, los discípulos ven el resultado: «Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste, se ha secado.» Y Jesús no les responde con una técnica para conseguir cosas. Les responde con esto: «Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios.» No fe en la fe, ni fe en lo que deseo, sino fe en Dios.
Desde ahí hay que leer el versículo que tanto se repite: «Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.» Leído solo, suena a cheque en blanco. Pero Jesús no termina ahí. Añade enseguida: «Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas.» Esto revela algo de Dios: no es un empleado que cumple pedidos cuando repetimos la frase correcta. Es un Padre que se agrada de los hijos que confían en él y tienen el corazón limpio de rencor. La oración de fe no fuerza a Dios; nos pone en sus manos y va ordenando lo que pedimos. Por eso Juan escribe que pedimos “conforme á su voluntad” (1 Juan 5:14). Creer que recibiremos es confiar en que Dios responde, aunque su respuesta sea “no” o “todavía no”.
El mismo Jesús oró así en Getsemaní, con plena fe y plena rendición: «Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.» (Marcos 14:36). Nadie tuvo más fe que él, y el Padre no le quitó la cruz. Su fe no consistió en obtener lo que pedía, sino en confiar.
Tu parte empieza por la honestidad: dile a Dios tu bronca, él puede escucharla. Después, revisa tu corazón: ¿querías ese puesto para servir mejor, o para sentir que vales más? Tu valor no viene de un cargo, viene de Dios. Y está el versículo 25, que no es opcional: Jesús pone el perdón en el centro de la oración. Perdonar a Gustavo no es decir que lo del cliente estuvo bien; es soltar el rencor que te está amargando a ti. Quizá la oración que Dios está esperando hoy no es por un ascenso, sino por un corazón libre.
¿Has estado poniendo tu fe en Dios, o en lo que querías obtener de él?
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Orar Oratio
Padre, gracias por mi trabajo en la concesionaria, por los clientes de este año, por el sueldo que sostiene a mi familia y por la salud para salir cada día a vender. Tú sabes cuánto quería ese puesto y la bronca que siento contra Gustavo, contra el gerente y hasta contra ti. Perdóname por querer usar la oración para conseguir lo mío. Muéstrame qué esperas de mí, ayúdame a confiar en ti aunque la respuesta haya sido otra, y dame valor para perdonar y disciplina para crecer donde estoy. Hágase tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, y que no necesitas convencerlo de nada ni repetirle fórmulas. Él ya conoce tu deseo y tu enojo. Que el Espíritu de Dios te enseñe, en este silencio, a confiar en el Padre más que en lo que le pides.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre la fe, la oración y el perdón?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué deseo, qué rencor o qué manera de usar la oración necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Mañana sacaré el papel del espejo y en su lugar escribiré: ‘Tened fe en Dios’. Al llegar a la concesionaria buscaré a Gustavo, lo felicitaré de corazón y le ofreceré mi ayuda con los clientes que conozco. Después le pediré al gerente que me diga en qué debo mejorar”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Marcos 14:32-36. En Getsemaní Jesús cree que todo es posible para el Padre, y aun así se somete a su voluntad.
«Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.» (Marcos 14:36) - 1 Juan 5:14-15. La confianza en la oración está en pedir conforme a la voluntad de Dios.
«Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye.» (1 Juan 5:14) - Lucas 17:3-6. Jesús enseña a perdonar una y otra vez, y los apóstoles le piden: auméntanos la fe.
«Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.» (Lucas 17:5) - Mateo 5:23-24. Reconciliarse con el hermano antes de presentar la ofrenda.
«Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.» (Mateo 5:24)
Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.
Esta oración también está en el archivo: Marcos 11:24: todo lo que orando pidiereis.