Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

6 de mayo · Alegrarme en Dios cuando todo falla

Habacuc 3:17-18: aunque la higuera no florezca

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 6 de mayo.

Versículo del día: Habacuc 3:16-19 RV1909

Tienes cincuenta y ocho años y un tambo de setenta vacas en Florida, Uruguay, que heredaste de tu padre. Hace meses que no llueve como se debe: las praderas están amarillas, la cañada se secó y compras ración y fardos a precios que no puedes pagar. La leche que remites bajó a la mitad, y el banco ya te llamó dos veces por la cuota. Esta semana tuviste que vender doce vacas, de las mejores, a un precio de lástima; cuando el camión se las llevó te quedaste solo en el corral vacío, sin poder decir palabra. Tu esposa te encontró de madrugada sentado en la cocina con el mate frío. En el culto cantas que Dios es bueno, pero por dentro te preguntas de qué sirvió madrugar toda la vida.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por el techo, por el pan de esta noche, por mi esposa y por la vida que me sigues dando. Me quedo en silencio delante de ti… Tú ves el corral vacío y la pradera seca, y también ves lo que hay en mi corazón. Pongo en tus manos el tambo, las deudas y mi cansancio. Si es tu voluntad, danos lluvia y una salida; y si no, enséñame a decir como Habacuc: con todo, me alegraré en ti. Dame valor para pedir ayuda mañana y fuerza para seguir caminando. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    16Oí, y tembló mi vientre; á la voz se batieron mis labios; pudrición se entró en mis huesos, y en mi asiento me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. 17Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales; 18Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud. 19Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas.

    Habacuc 3:16-19 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Habacuc fue un profeta de Judá en tiempos de violencia e injusticia. Su libro empieza con una queja muy honesta: «¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces á ti á causa de la violencia, y no salvarás?» Dios le respondió que vendría una invasión, y el profeta tembló de miedo; su cuerpo entero lo sintió (Habacuc 3:16). Entonces describe la ruina total de un pueblo que vivía del campo: «Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales;» No es poesía lejana: es exactamente lo que tú estás viendo en tu corral.

    Y en medio de esa ruina, dos palabras cambian todo: «Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud.» Habacuc no se alegra de la sequía, ni finge que no le duele. Decide que su alegría tendrá otra raíz: no las vacas, ni la cosecha, sino Dios mismo. Esto revela algo de Dios: él no es un seguro contra las malas temporadas. La fe no garantiza lluvia ni ganancias, y quien promete eso no habla de parte de la Biblia. Lo que Dios ofrece es más hondo: «Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas.» El ciervo no hace desaparecer las piedras del monte; recibe pies firmes para andar por ellas sin caer.

    Jesús conoció a mucha gente agotada por el trabajo y las cargas de la vida, y le dijo: «Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.» (Mateo 11:28). No prometió que la carga desaparecería, sino que no tendríamos que llevarla solos.

    Tu parte empieza por no esconder el dolor: Habacuc se quejó delante de Dios, y tú también puedes hacerlo. Habla con tu esposa en vez de quedarte callado en la cocina. Busca ayuda sin vergüenza: el técnico de la cooperativa, la gremial, el banco para refinanciar; pedir ayuda no es fracasar. Y mira alrededor: otros tamberos de tu zona están pasando lo mismo, y quizá alguno lo está viviendo en soledad. Si notas que ya no duermes, que nada te importa o que piensas que no hay salida, cuéntaselo hoy a alguien de confianza y busca a tu médico. Dios también cuida a través de otros.

    ¿Qué te queda cuando se va lo que te daba seguridad?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por la tierra que me dejó mi padre, por las vacas que todavía están, por mi esposa que no me suelta y por cada amanecer en el campo, aunque hoy me cueste verlo. Tú sabes cuánto me dolió ver irse el camión y el miedo que tengo de perderlo todo. Si lo tienes a bien, manda la lluvia; y si no, enséñame a alegrarme en ti con todo. Dame humildad para pedir ayuda, sabiduría para tomar decisiones y fuerza para seguir caminando por estas alturas. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, en la cocina en silencio, en el campo seco y en tu cansancio. Él no se fue con las vacas. Que el Espíritu de Dios afirme tus pies esta noche, como los de un ciervo en el monte.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre dónde está puesta tu alegría?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué pérdida, qué deuda o qué miedo al futuro necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana iré con mi esposa a hablar con el banco y con el técnico de la cooperativa para ver qué opciones tenemos, sin esconder lo que pasa. El sábado pasaré por el tambo de don Rubén, que también está pasando mal, a tomar un mate y a preguntarle cómo está de verdad”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Salmo 73:23-26. Cuando el cuerpo y el corazón desfallecen, Dios sigue siendo la porción de su pueblo.
    «Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.» (Salmo 73:26)
  • Lamentaciones 3:31-33. Aun en la aflicción, Dios no desecha para siempre y se compadece.
    «Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias.» (Lamentaciones 3:32)
  • Juan 6:66-69. Cuando muchos se van, Pedro responde: ¿a quién iremos?
    «Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.» (Juan 6:68)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Habacuc 3:17-18: aunque la higuera no florezca.

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