7 de mayo · La ansiedad por el mañana y el orden de prioridades
Mateo 6:33: buscad primeramente el reino de Dios
Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 7 de mayo.
Versículo del día: Mateo 6:25-34 RV1909
Tienes cuarenta años y manejas un remís en San Justo, en La Matanza. Desde que los precios se dispararon haces doble turno: de día con la agencia y de noche con una aplicación, a veces hasta las tres de la mañana. Los domingos también trabajas, porque es cuando más viajes salen. Tus hijos de nueve y doce años casi no te ven; el más chico dejó de pedirte que vayas a sus partidos de fútbol. Tu esposa te dice que estás siempre de mal humor y que hace meses no van juntos a la iglesia. Tú le respondes que lo haces por ellos: el alquiler, la cuota del auto, el colegio, y el miedo a que el mes que viene todo vuelva a subir. Anoche te quedaste dormido en un semáforo, con un pasajero atrás.
Oración de la noche
Padre, gracias por este día, por haber llegado sano a casa, por los pasajeros que llevé y por mi familia que duerme. Me quedo en silencio delante de ti… Reconozco que el miedo al mañana me ha robado el presente, y que mis hijos están pagando ese precio. Pongo en tus manos las cuentas, los precios y el futuro. No quiero buscar primero el dinero y dejarte a ti para lo que sobre. Dame sabiduría para ordenar mi vida, disciplina para descansar y un corazón presente en mi casa. En el nombre de Jesús, amén.
Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos
No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.
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Leer Lectio
Palabra de Dios para hoy
Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.
25Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas? 27Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo? 28Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; 29Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos. 30Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe? 31No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos? 32Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.
Mateo 6:25-34 RV1909
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Meditar Meditatio
Reflexión
Jesús enseña esto en el sermón del monte, ante gente sencilla: campesinos, pescadores, jornaleros que vivían al día y no sabían si mañana habría pan. “Congojarse” es angustiarse, vivir dividido por dentro por la preocupación. Jesús no niega que la comida y la ropa importen; pregunta otra cosa: «Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?» Y señala a las aves: «Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?» Las aves buscan su alimento todo el día; lo que no hacen es vivir consumidas por el miedo al mañana.
Esto revela algo de Dios: es un Padre que conoce lo que necesitamos. «Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.» Por eso Jesús propone otro orden: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Este versículo no es una fórmula para hacerse rico (“pon a Dios primero y te va a ir bien en los negocios”). “Estas cosas” son la comida, la bebida y el vestido: lo necesario. Buscar el reino es dejar que Dios gobierne tu vida; buscar su justicia es vivir relaciones rectas, y eso empieza en tu propia casa. Y Jesús cierra con realismo: «Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.»
En otra ocasión, ante alguien obsesionado con una herencia, Jesús advirtió: «Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.» (Lucas 12:15). No hablaba solo a los ricos, sino a cualquiera que deja que el miedo a que falte gobierne su vida.
Tu parte no es dejar de trabajar, sino ordenar tus prioridades. Quedarte dormido al volante es una señal clara: estás arriesgando tu vida y la de otros. Siéntate con tu esposa a revisar juntos las cuentas, decidan qué gastos se pueden recortar y qué horas no vas a trabajar. Tus hijos no necesitan solo lo que compras con esos viajes de madrugada; te necesitan a ti. Y si el cansancio, el mal humor o el insomnio no ceden, consulta a un médico. Poner a Dios primero también se ve en la agenda.
¿Qué lugar ocupa hoy Dios en el orden de tus días, y qué lugar ocupan tus hijos?
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Orar Oratio
Padre, gracias por el auto, por los viajes de cada día, por el pan que nunca nos ha faltado, por mi esposa y por mis hijos, aunque últimamente casi no los veo. Tú sabes el miedo que tengo de que no alcance y lo cansado que estoy. Muéstrame qué esperas de mí, ayúdame a confiar en que tú sabes lo que necesitamos, y dame sabiduría para ordenar mis prioridades y valor para trabajar menos donde haga falta. Que se haga tu voluntad en mi casa. En el nombre de Jesús, amén.
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Contemplar Contemplatio
Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.
Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.
Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.
Reconoce que Dios está presente aquí, en el auto estacionado, en tu cansancio y en tu casa dormida. El mañana todavía no llegó, y no tienes que resolverlo esta noche. Que el Espíritu de Dios te enseñe, en este silencio, a vivir un día a la vez.
3:00Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.
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Vivir Actio
Lo que Dios me mostró
¿Qué te mostró Dios hoy sobre el orden de tus prioridades?
Lo que pongo en sus manos
¿Qué miedo al mañana, qué cuenta o qué exigencia propia necesitas poner en las manos de Dios esta noche? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.
Mi paso de obediencia
Por ejemplo: “Esta semana dejaré de manejar después de la medianoche y el sábado iré al partido de mi hijo menor, aunque pierda algunos viajes. El domingo iré con mi familia a la iglesia, y en la tarde me sentaré con mi esposa a revisar las cuentas juntos y decidir qué gastos podemos recortar”.
Si deseas profundizar
Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:
- Lucas 12:13-21. La parábola del rico que acumuló para sí y no fue rico en Dios.
«Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.» (Lucas 12:21) - Eclesiastés 4:4-8. Más vale un puño lleno con descanso que dos llenos con aflicción.
«Mas vale el un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.» (Eclesiastés 4:6) - Proverbios 30:7-9. Pedir a Dios el pan necesario, ni pobreza ni riquezas.
«Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester;» (Proverbios 30:8) - Éxodo 16:16-21. El maná en el desierto: a nadie le faltó, y lo acumulado se echaba a perder.
«Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco: cada uno recogió conforme á lo que había de comer.» (Éxodo 16:18)
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Esta oración también está en el archivo: Mateo 6:33: buscad primeramente el reino de Dios.