Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

6 de julio · Qué tipo de tierra es mi corazón hoy

La parábola del sembrador: la semilla en buena tierra

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 6 de julio.

Versículo del día: Lucas 8:4-15 RV1909

Tienes treinta y nueve años y eres agrónomo en Pérez Zeledón, Costa Rica. Visitas fincas de café para analizar suelos y les explicas a los productores por qué una parcela da fruto y otra no: tierra compactada, piedra a poca profundidad, maleza que roba los nutrientes. Hace un año aceptaste además un trabajo con una exportadora, para pagar el carro nuevo y la remodelación de la casa. Ahora sales a las cinco de la mañana y vuelves a las nueve de la noche; tus hijos ya no te esperan despiertos. La Biblia que te regaló tu papá está en la guantera, llena de polvo. El domingo la prédica te conmovió hasta las lágrimas, pero el lunes ya no recordabas de qué se trataba. Hoy, frente a un cafetal ahogado por la maleza, pensaste: “Así estoy yo”.

Oración de la noche

Padre, te doy gracias por este día de trabajo en el campo, por la salud, por mi esposa y mis hijos, y por la Palabra que hoy volvió a tocarme. Me quedo en silencio delante de ti… Tú ves las espinas que dejé crecer. No quiero que tu Palabra se quede sin fruto en mí. Si lo tienes a bien, muéstrame cómo ordenar mi tiempo y mis deudas, y dame la paciencia del que espera la cosecha. Ayúdame a trabajar la tierra de mi corazón cada día. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    4Y como se juntó una grande compañía, y los que estaban en cada ciudad vinieron á él, dijo por una parábola: 5Uno que sembraba, salió á sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fué hollada; y las aves del cielo la comieron. 6Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. 7Y otra parte cayó entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron. 8Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga. 9Y sus discípulos le preguntaron, diciendo, qué era esta parábola. 10Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas á los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. 11Es pues ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios. 12Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven. 13Y los de sobre la piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas éstos no tienen raíces; que á tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan. 14Y la que cayó entre las espinas, éstos son los que oyeron; mas yéndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto. 15Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.

    Lucas 8:4-15 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Jesús hablaba a gente de campo que conocía bien la siembra. En su tierra se sembraba a puñados, lanzando la semilla antes de arar, y por eso caía en todas partes: en el camino endurecido por los pasos, en una capa delgada de tierra sobre la roca, entre raíces de espinos y en buena tierra. Él mismo explicó la imagen: «Es pues ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.» La semilla es siempre la misma; lo que cambia es la tierra.

    Esto revela algo de Dios: es un sembrador generoso, que no siembra solo donde la tierra ya está lista, sino que lanza su Palabra a todos. El problema nunca está en la semilla. Y Jesús describe con precisión la tierra con espinas: «Y la que cayó entre las espinas, éstos son los que oyeron; mas yéndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.» Las espinas no son pecados escandalosos: son preocupaciones, dinero y ocupaciones, a veces buenas, que crecen junto a la semilla hasta ahogarla. La parábola no promete cosechas de dinero al que tiene buena tierra; habla de qué pasa con la Palabra en el corazón. Y describe la buena tierra así: «Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.» Retener es guardar, rumiar, volver a ella; y la paciencia recuerda que el fruto crece despacio.

    A Marta, ocupada y afanada mientras él estaba en su casa, Jesús le dijo: «Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada:» «Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.» (Lucas 10:41-42).

    Tú sabes mejor que nadie que la tierra no se arregla con lamentos, sino con trabajo: desyerbar, aflojar, abonar. Con el corazón pasa igual. Tu parte es revisar con honestidad qué espinas crecieron: ¿necesitas de verdad los dos trabajos, o el carro y la remodelación te tienen atado? Conversa con tu esposa sobre las deudas y el horario, saca la Biblia de la guantera y lee un poco cada mañana, guarda lo que oyes el domingo y vuelve a ello durante la semana. La buena tierra no es tierra perfecta; es tierra trabajada. Y tus hijos, que ya no te esperan despiertos, también son parte de la cosecha que Dios te confió.

    ¿Qué espinas están ahogando hoy la Palabra en tu corazón?

  3. Orar Oratio

    Padre, te doy gracias por mi profesión, por la tierra que me enseñas a cuidar, por mi familia y por la Palabra que no has dejado de sembrar en mí aunque yo la descuide. Reconozco que los afanes y las deudas han ocupado el lugar que era tuyo y de los míos. Muéstrame qué debo cortar y qué debo cultivar, y dame disciplina para volver a tu Palabra cada día. Que se haga tu voluntad en mi trabajo y en mi casa. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, como el sembrador que vuelve una y otra vez al campo. Deja que la tierra de tu corazón descanse un momento del ruido. Que el Espíritu de Dios te ayude a recibir y guardar su Palabra.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la tierra de tu corazón?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué afán, qué deuda o qué deseo de tener más necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta semana sacaré la Biblia de la guantera y leeré un pasaje cada mañana antes de arrancar; el sábado apagaré el celular y llevaré a mi esposa y a mis hijos al río. Además le ofreceré a don Efraín, el productor que no puede pagar un análisis de suelo, hacérselo sin cobrarle”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Marcos 4:26-29. La semilla crece aunque el sembrador no sepa cómo; el crecimiento viene de Dios.
    «Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.» (Marcos 4:27)
  • Jeremías 17:5-8. El que confía en Dios es como árbol plantado junto a las aguas.
    «Porque él será como el árbol plantado junto á las aguas, que junto á la corriente echará sus raices, y no verá cuando viniere el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de hacer fruto.» (Jeremías 17:8)
  • Isaías 55:8-11. La palabra de Dios no vuelve vacía.
    «Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá á mí vacía, antes hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.» (Isaías 55:11)
  • Oseas 10:12-13. Arar el barbecho: preparar la tierra del corazón para buscar a Dios.
    «Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho: porque es el tiempo de buscar á Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.» (Oseas 10:12)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: La parábola del sembrador: la semilla en buena tierra.

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