Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

7 de julio · Dios busca al que se perdió

La oveja perdida: gozo en el cielo por uno

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 7 de julio.

Versículo del día: Lucas 15:1-7 RV1909

Tienes treinta y un años y eres maestra de preescolar en una escuela pública de Chinandega, Nicaragua. Tienes veintiséis niños de cinco años en un aula con un solo abanico. Desde hace tres semanas Keyla, una niña callada que siempre se sentaba junto a la ventana, no ha vuelto. Su mamá no contesta el teléfono. La directora te dijo: “No te compliqués, con veinticinco tenés bastante; si no viene, la damos de baja”. Una vecina comentó que la familia está pasando necesidad y que el papá se fue. Tú tienes planificaciones pendientes, reunión de padres el viernes y a tu propio hijo con gripe. Pero cada mañana, cuando pasas lista y nadie responde al nombre de Keyla, se te hace un nudo en la garganta. Esta noche no puedes dejar de pensar en ella.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por los niños que me confiaste, por mi hijo que se está recuperando y por las fuerzas que me diste en el aula. Me quedo en silencio delante de ti… Pongo en tus manos a Keyla y a su familia, donde estén. No sé qué encontraré, pero quiero hacer lo que me pides. Que se haga tu voluntad en su vida. Dame un corazón de pastora, prudencia para dar cada paso y descanso para seguir sirviendo. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    1Y SE llegaban á él todos los publicanos y pecadores á oirle. 2Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come. 3Y él les propuso esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle? 5Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso; 6Y viniendo á casa, junta á los amigos y á los vecinos, diciéndoles: Dadme el parabién, porque he hallado mi oveja que se había perdido. 7Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.

    Lucas 15:1-7 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Lucas cuenta que los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo, y que los religiosos no lo soportaban: «Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este á los pecadores recibe, y con ellos come.» Jesús les respondió con una historia de pastores. Cien ovejas eran un rebaño común, y el pastor las contaba al final del día. «¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va á la que se perdió, hasta que la halle?» Fíjate en el “hasta que la halle”: el pastor no busca un rato y se rinde.

    Esto revela algo de Dios: no hace cuentas de porcentajes; para él, una sola importa. No espera a que la oveja vuelva sola; sale a buscarla, no porque la necesite, sino para salvarla. Y cuando la encuentra no la regaña: «Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;» Luego reúne a los vecinos para celebrar, y Jesús concluye: «Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.» La parábola fue dicha a los que murmuraban, como una invitación a unirse a la fiesta en lugar de quedarse afuera criticando.

    Pensando en los niños, Jesús dijo: «Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.» (Mateo 18:14). La mirada de Dios sobre Keyla no es la de una lista de asistencia.

    No eres responsable de todo lo que pasa en la casa de Keyla, ni tienes que resolverlo sola. Pero sí puedes salir a buscar dentro de lo que te corresponde: hablar con la directora y pedir permiso para una visita, ir acompañada de otra maestra o de una madre de familia, preguntar qué necesitan y conectar a la familia con la escuela, la iglesia o las instituciones que puedan ayudar. Si descubres que la niña corre algún riesgo, avisa a las autoridades que protegen a la niñez. Y cuida también a tu hijo y tu descanso: buscar con amor no es vivir angustiada. Recuerda que también a ti Dios te buscó para salvarte.

    ¿Quién es la oveja que Dios te está pidiendo salir a buscar?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por mi vocación, por cada niño de mi aula, por mi hijo y por el pan que tenemos en la mesa. Tú sabes cuánto me preocupa Keyla y lo poco que sé de lo que vive su familia. Muéstrame tu voluntad y lo que me toca hacer; si lo tienes a bien, ábreme la puerta de su casa. Dame valor para buscarla con prudencia, sabiduría para no hacerlo sola y equilibrio para cuidar también de los míos. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, el mismo Pastor que busca a la que se perdió para salvarla. Pon delante de él el nombre de Keyla y el de su familia. Que el Espíritu de Dios te muestre con calma el paso que te toca dar.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su manera de buscar a los que se pierden, y sobre la tuya?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué cansancio, qué miedo a complicarte o qué indiferencia necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “El lunes le pediré a la directora permiso para visitar la casa de Keyla con la profesora Marlene; le llevaremos sus cuadernos y unas libras de arroz y frijoles que reuniré con otras mamás, y le diré a su mamá que en el aula la estamos esperando”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 15:8-10. La mujer que barre la casa hasta encontrar la moneda perdida.
    «Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.» (Lucas 15:10)
  • Mateo 18:10-14. No menospreciar a ninguno de los pequeños.
    «Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.» (Mateo 18:14)
  • Ezequiel 34:11-16. Dios mismo busca a la perdida y cuida a la débil.
    «Yo buscaré la perdida, y tornaré la amontada, y ligaré la perniquebrada, y corroboraré la enferma: mas á la gruesa y á la fuerte destruiré. Yo las apacentaré en juicio.» (Ezequiel 34:16)
  • Santiago 5:19-20. Ayudar a volver al que se extravió.
    «Sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.» (Santiago 5:20)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: La oveja perdida: gozo en el cielo por uno.

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