Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

9 de julio · Dios sigue obrando en mí, y yo coopero

Filipenses 1:6: el que comenzó en vosotros la buena obra

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 9 de julio.

Versículo del día: Filipenses 1:3-11 RV1909

Tienes cuarenta y dos años y eres policía de tránsito en Ciudad de Panamá. Durante años aceptaste “arreglos” en la vía: un billete doblado en la licencia y el conductor seguía sin boleta. Hace dos años, en un retiro de la iglesia, te quebraste, se lo confesaste a tu esposa y te propusiste no volver a hacerlo. Lo cumpliste, aunque te costó burlas de tus compañeros y perder un dinero con el que ya contabas. Pero el martes, con la quincena atrasada y la matrícula de tu hija por pagar, un taxista te ofreció veinte dólares y los aceptaste. Desde entonces no puedes mirarte al espejo. Piensas que todo lo de estos dos años fue mentira, que nunca vas a cambiar y que Dios ya se cansó de ti. Hasta pensaste en dejar de ir a la iglesia.

Oración de la noche

Padre, te doy gracias por este día, por haber vuelto sano a casa, por mi familia y por tu paciencia conmigo. Me quedo en silencio delante de ti… Tú conoces mi caída y conoces también mi deseo de ser honrado. No quiero rendirme ni esconderme. Si lo tienes a bien, ayúdame a reparar lo que dañé; y si las consecuencias llegan, dame valor para enfrentarlas. Dame constancia para cooperar con la obra que comenzaste en mí. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    3Doy gracias á mi Dios en toda memoria de vosotros, 4Siempre en todas mis oraciones haciendo oración por todos vosotros con gozo, 5Por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora: 6Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; 7Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, sois todos vosotros compañeros de mi gracia. 8Porque Dios me es testigo de cómo os amo á todos vosotros en las entrañas de Jesucristo. 9Y esto ruego, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, 10Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo; 11Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, á gloria y loor de Dios.

    Filipenses 1:3-11 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pablo escribe desde la cárcel a la iglesia de Filipos, una comunidad que lo había acompañado desde el principio. Y empieza dando gracias: «Doy gracias á mi Dios en toda memoria de vosotros,» No era una iglesia perfecta; más adelante en la misma carta Pablo tendrá que pedir a dos hermanas que se pongan de acuerdo. Aun así, está seguro de algo: «Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;» “Perfeccionar” aquí es llevar a término, completar, como el maestro de obra que termina la casa que empezó.

    Esto revela algo de Dios: no abandona a medias lo que comienza. La obra en ti no empezó por tu fuerza, ni depende solo de tu racha de buenos días; una caída no borra lo que Dios ha hecho en estos dos años. Pero este versículo no es un permiso para descuidarse. Pablo ora para que esa obra se vea en decisiones concretas: «Y esto ruego, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,» «Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo;» Dios obra, y nosotros cooperamos. En la misma carta lo dice así: «Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;» «Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.» (Filipenses 2:12-13).

    Jesús dijo: «Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.» (Juan 5:17). Y a Pedro, antes de que lo negara, le anunció: «Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos.» (Lucas 22:32). Jesús contaba con la caída de Pedro, y también con su regreso.

    Tu parte no es castigarte ni esconderte, sino volver. Reconoce delante de Dios lo que hiciste, cuéntaselo a tu esposa y repara lo que puedas. Busca a un hermano de confianza que te pregunte cada semana cómo vas, y ordena tus finanzas para que la necesidad no te empuje otra vez: habla con el colegio sobre la matrícula antes de que la angustia decida por ti. Y no te alejes de la iglesia; aislarte es lo que menos te ayuda. Quizá, una vez vuelto, seas tú quien ayude a otro compañero que también quiere dejar los arreglos.

    ¿Qué te dice tu caída del martes, y qué te dice Dios sobre la obra que comenzó en ti?

  3. Orar Oratio

    Padre, te doy gracias por la obra que comenzaste en mí hace dos años, por mi esposa, por mi hija y por el trabajo que me permite servir en las calles. Reconozco que el martes volví a aceptar dinero y te fallé a ti, a mi familia y a mí mismo. No quiero esconderme. Muéstrame qué debo reparar y dame valor para decir la verdad, disciplina para ordenar mis cuentas y humildad para dejarme acompañar. Que se haga tu voluntad en mí. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que no se ha cansado de ti. Él ve tu caída y también todo el camino que has recorrido. Que el Espíritu de Dios te recuerde que la obra que comenzó en ti sigue en sus manos.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre su obra en ti y sobre tu parte en ella?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué culpa, qué miedo a no cambiar nunca o qué necesidad económica necesitas poner en las manos de Dios? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Esta noche le contaré a mi esposa lo que pasó el martes, y mañana le pediré al hermano Abdiel que me acompañe y me pregunte cada semana cómo voy. Iré al colegio de mi hija a pedir un arreglo para la matrícula, y a Ricardo, el compañero nuevo que me preguntó cómo dejé los arreglos, le contaré con honestidad que yo también caigo y me levanto”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Lucas 22:31-34. Jesús ora por Pedro antes de su caída y cuenta con su regreso.
    «Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma á tus hermanos.» (Lucas 22:32)
  • Filipenses 2:12-16. Dios obra en nosotros el querer y el hacer; nosotros nos ocupamos con temor y temblor.
    «Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.» (Filipenses 2:13)
  • Jeremías 18:1-6. El alfarero vuelve a hacer la vasija que se le dañó.
    «Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del alfarero; y tornó é hízolo otro vaso, según que al alfarero pareció mejor hacerlo.» (Jeremías 18:4)
  • Filipenses 3:12-14. Pablo no se cree terminado: deja atrás lo que queda atrás y sigue adelante.
    «Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,» (Filipenses 3:13)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: Filipenses 1:6: el que comenzó en vosotros la buena obra.

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