Oración de la Noche

Ora, medita y descansa en la Palabra

9 de mayo · Entregar la ansiedad con humildad, sin soltar mi responsabilidad

1 Pedro 5:7: echando toda vuestra solicitud en él

Oración del día, versículo del día y devocional de hoy para el 9 de mayo.

Versículo del día: 1 Pedro 5:5-11 RV1909

Tienes cuarenta y siete años y trabajas desde hace veintidós en una sucursal bancaria de Caballito, en Buenos Aires. Desde hace dos meses circula el rumor de que van a cerrar sucursales y pasar casi todo a lo digital. Desde entonces vives en dos extremos. De noche no duermes: haces cuentas, imaginas el despido y revisas el celular buscando noticias. De día, en cambio, no haces nada: el banco ofreció un curso de reconversión y no te anotaste; tu hermana te pidió que actualizaras tu currículum y ni siquiera lo abriste; hay un mail de recursos humanos que todavía no lees. Cuando alguien te pregunta, dices: “Se lo dejé a Dios”. Pero en el fondo sabes que lo que hiciste fue esconder la cabeza.

Oración de la noche

Señor, gracias por este día, por mi trabajo mientras dure, por mi casa y por las personas que me quieren. Me quedo en silencio delante de ti… Echo sobre ti esta ansiedad que no me deja dormir, porque tú tienes cuidado de mí. No quiero usar tu nombre para esconderme de lo que me toca. Si lo tienes a bien, guárdame este trabajo; y si no, prepárame para lo que viene. Dame un corazón templado, despierto y firme, y valor para dar mañana el primer paso. En el nombre de Jesús, amén.

Devocional de hoy: lectio divina en 5 pasos

No hay prisa. Este es tu espacio para estar con Dios, con libertad.

  1. Leer Lectio

    Palabra de Dios para hoy

    Lee el pasaje despacio, dos veces. Fíjate en la palabra o frase que más te llame la atención y, de manera especial, en el versículo resaltado.

    5Igualmente, mancebos, sed sujetos á los ancianos; y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes. 6Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo; 7Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros. 8Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore: 9Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo. 10Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca. 11A él sea gloria é imperio para siempre. Amén.

    1 Pedro 5:5-11 RV1909

  2. Meditar Meditatio

    Reflexión

    Pedro escribe a creyentes dispersos por varias regiones de Asia Menor, que sufrían rechazo y hostilidad por su fe. Les habla primero de humildad, y luego les dice: «Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo;» La “poderosa mano” es la misma que sacó a Israel de Egipto: una mano que protege y que guía. Y enseguida viene el versículo tan amado: «Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.» “Solicitud” es la preocupación, la ansiedad que no nos deja en paz. Pedro invita a arrojarla sobre Dios, como quien se quita un peso que no puede cargar.

    Pero Pedro no termina ahí. Inmediatamente dice: «Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:» y añade: «Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo.» Esto revela algo de Dios: él cuida de nosotros, pero no nos trata como espectadores. Entregarle la ansiedad no es soltar la responsabilidad. La humildad tiene dos caras: reconocer que no controlas el futuro, y también aceptar que te toca hacer tu parte. El orgullo puede esconderse en querer controlarlo todo, y también en esconder la cabeza para no enfrentar nada. “Velar” es estar despierto, atento, con los pies en la tierra.

    Jesús contó la historia de un siervo que recibió un talento y, por miedo, lo enterró. Al rendir cuentas, dijo: «Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.» (Mateo 25:25). El miedo no lo llevó a confiar, sino a paralizarse. Jesús no elogió esa “prudencia”.

    Tu parte es dejar de enterrar lo que te toca. Abrir el mail, anotarte en el curso, actualizar el currículum: esos pasos no son falta de fe, son la forma de velar. Puedes darle a la preocupación un momento del día, escribir lo que temes y luego entregárselo a Dios en oración, en vez de dejar que te gobierne toda la noche. Y mira a tu alrededor: tus compañeros también tienen miedo, y Pedro recuerda que las aflicciones se viven “en la compañía de vuestros hermanos”. Si el insomnio y la angustia no ceden, consulta a un médico o a un psicólogo.

    ¿Qué estás llamando “dejárselo a Dios” cuando en realidad es miedo a enfrentar?

  3. Orar Oratio

    Señor, gracias por estos veintidós años de trabajo, por el sueldo que me ha sostenido, por mis compañeros, por mi hermana y por la salud que tengo. Tú sabes el miedo que siento a quedarme sin trabajo y cómo he escondido la cabeza. Te entrego mi ansiedad, porque sé que tienes cuidado de mí. Muéstrame tu voluntad para mi futuro, y dame valor para enfrentar lo que he evitado y disciplina para hacer mi parte cada día. En el nombre de Jesús, amén.

  4. Contemplar Contemplatio

    Ahora quédate en silencio, sin pedir nada. Orar también es escuchar y simplemente estar delante de Dios.

    Es normal que tu mente se vaya a los pendientes, las responsabilidades, los compromisos o los problemas. No te culpes. Cuando notes que te fuiste, vuelve con suavidad a la presencia de Dios. Esa es la disciplina: aquietar la mente y estar aquí, con él.

    Haz conciencia de que Dios está presente en el mundo y, de manera particular, en tu vida: en la salud, el alimento, tu familia, tu trabajo. Los problemas y las dificultades siguen ahí, pero no tienen que apartarte de su presencia.

    Reconoce que Dios está presente aquí, y que su mano es poderosa y también cuidadosa. Puedes soltar el peso del mañana sin soltar tu responsabilidad de hoy. Que el Espíritu de Dios te dé, en este silencio, un corazón despierto y en paz.

    3:00

    Empieza con 3 minutos. Cuando te sientas listo, amplía el silencio poco a poco; tu teléfono recordará el tiempo que elijas.

  5. Vivir Actio

    Lo que Dios me mostró

    ¿Qué te mostró Dios hoy sobre la diferencia entre confiar y esconderte?

    Lo que pongo en sus manos

    ¿Qué ansiedad sobre tu trabajo y tu futuro necesitas poner en las manos de Dios, y qué responsabilidad necesitas volver a tomar? Entrégalo de corazón, no solo de palabra.

    Mi paso de obediencia

    Por ejemplo: “Mañana, antes de abrir la caja, leeré el mail de recursos humanos y me anotaré en el curso. Invitaré a Claudia, mi compañera de la ventanilla de al lado, que también está asustada, a hacerlo juntas, y el sábado le pediré a mi hermana que me ayude con el currículum”.

Si deseas profundizar

Otros pasajes de la Biblia sobre este mismo tema:

  • Mateo 25:24-28. El siervo que, por miedo, escondió el talento en la tierra.
    «Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.» (Mateo 25:25)
  • Nehemías 4:7-14. Nehemías ora a Dios y al mismo tiempo pone guardia de día y de noche.
    «Entonces oramos á nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.» (Nehemías 4:9)
  • Lucas 21:34-36. Que los cuidados de esta vida no carguen el corazón; velar orando.
    «Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.» (Lucas 21:34)

Puedes elegir cualquier fecha, pasada o futura, o moverte día por día.

Esta oración también está en el archivo: 1 Pedro 5:7: echando toda vuestra solicitud en él.

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