#html-body [data-pb-style=XXN6Q72]{justify-content:flex-start;display:flex;flex-direction:column;background-position:left top;background-size:cover;background-repeat:no-repeat;background-attachment:scroll} Para muchos de nosotros, la palabra en sí ya nos produce terror. No es que no deseemos ser disciplinados física, mental, y espiritualmente. Pero el desafío parece demasiado difícil, o la motivación tiene más que ver con el deber que con el deseo. Y cuando se trata de nuestro caminar cristiano, no deseamos ser legalistas y sólo limitarnos a obedecer un conjunto de reglas. No se trata de eso, ¿verdad? Barbara Hughes responde con esta alentadora realidad: el verdadero corazón de las disciplinas espirituales es nuestra relación con Dios. A medida que avanzamos en esa relación, aceptando a nuestro Padre celestial y sus caminos, descubrimos que las disciplinas son la forma en que nos conectamos con Él. Es la manera en que Dios le da significado a nuestra vida. Cuando descubrimos que no existe mayor propósito en nuestra vida que amar a Dios en todo momento, en cada actividad, y en cada pensamiento, el «terror» a la vida disciplinada es reemplazado por deseos y expectativas de una vida disciplinada.
Detalles del libro · Número de páginas: 248 · Género: Mujeres · Idioma: Español · ISBN: 9781588027580




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